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martes, 5 de junio de 2018

CÓMO ASCENDER EN LA VIDA: DEL INFIERNO AL CIELO CON PEDRO


Te quedas en coma la noche del 1 de octubre de 2016, y pasa esto: en un caótico y tenso congreso, Pedro Sánchez dimitía de su cargo de Secretario General del PSOE en uno de los momentos más convulsos de la historia de este partido, azotado por una profunda división interna entre “oficialistas” y “susanistas” y con una crisis de resultados electorales sin precedentes.
Te despiertas en la cama de un hospital -público por supuesto a menos que seas lacayo y súbdito de Esperanza “Carmaggedon” Aguirre- y pasa esto: El 1 de junio de 2018, en un tenso debate parlamentario enmarcado en una moción de censura contra M. Rajoy, Pedro Sánchezobtiene 180 votos favorables y se convierte en el séptimo Presidente del Gobierno de la democracia española
JOOODER. Tras el impacto inicial y no ahorcarte con el gotero, te preguntas qué ha pasado con España. 
Veamos.
Los dantescos personajes, el funcionario berberechil M. Rajoy, la abobada María Soraya Sáenz de Santamaría Antón y el chupasangre Cristóbal María Montoro han sido las tres cabezas más visibles y destacadas de un Partido Popular azotado por la corrupción sistémica e interna del partido -desde 1989-, por una crisis de confianza de la opinión pública y de sus votantes, por el sainete que han hecho frente al problema catalán (Puigdemont y colaboradores huidos al extranjero) y el PP atrincherado tras las togas de los jueces, manifestando su incompetencia. Demasiadas gotas han acabado derramando el vaso. Y parece que la correlación de fuerzas en la derecha española va a pasar del vino a la Fanta de naranja. 
Ahora se abre una etapa muy curiosa: hay un Presidente del Gobierno en la Moncloa sin haber pasado por las urnas -saludos desde este modesto blog a Susana Díaz- y que gobierna con apoyo de Podemos -reclamando su parte del pastel: dame un ministerio o te saco la navajilla de Vallecas, perdón Galapágar- y nacionalistas (anda mira, como Aznar en el 96 con Pujol y Arzallus). Ciudadanos, los hijos de las encuestas, se han quedado en shock ya que cuando parecía que iban a arrebatar el poder al PP, viene el PSOE y les adelanta por la izquierda. 
Toca recomponerse porque el discurso va a cambiar. Al 3 veces muerto y 4 veces resucitado Pedro Sánchez los nacionalismos periféricos le van a pedir cuentas por apoyarle. Quid pro quo. Y esas cuentas exigen negociaciones y tender unos puentes volados entre España y Cataluña. Podemos tratará de hacerse con un ministerio pero puede que consigan un cargo más bajo: ojalá se hagan con el control de RTVE, suspendan el programa de Cárdenas y pongan “La Tuerka” para que sea vista por fin por más de tres personas. Por su parte, Ciudadanos está en fuera de juego discursivamente hablando, porque su oposición blanda era contra el PP, no contra el PSOE y creían que Rivera iba a suceder a Rajoy en La Moncloa. Con Felisuco y Cantó de ministros y el perturbado de Girauta reencarnado en Goebbels. Ahora toca reformar su política y bramar por unas elecciones que les haga soñar.
¿Y el PP? Bueno, se abre un periodo muy interesante a ojos del ciudadano. Tras llevar a cabo una legislatura basada actuar como un funcionario que huye ante los problemas o espera a que escampen con otro problema mayor, el caducifolio M. Rajoy debe afrontar que su tiempo ha pasado y que es necesaria la regeneración dentro de su partido -tal y como piden sus bases de forma explícita JA JA JA- Esto puede llevar a una lucha interna entre algunos candidatos: el narcocolega Feijóo, Pastor, “másteres en Derecho” Casado o “la militara en diferido” Cospedal. Si antes Soraya con cadáveres en el armario (Soria, Margallo, Cifuentes…) no se los carga antes con unos másteres falsos, cursos ficticios o vídeoscleptómanos… Eso sí, en términos discursivos no han perdido las viejas maneras al desempolvar la retórica revanchista y utilizar al terrorismo como arma arrojadiza. Como en 2004 con infausto recuerdo, puesto que es una forma de no reconocer los errores internos. 

Polvo, sudor y hierro, Pedro I cabalga.




sábado, 26 de mayo de 2018

CHALETS, ENCUESTAS Y MOCIONES DE CENSURA


Parece mentira cómo pueden cambiar las cosas en una semana. La actividad política española hace siete días estaba anestesiada. Tan solo los coletazos del nuevo President catalánQuim Torra, asomaban en los titulares informativos. El Partido Popular satisfecho al ver que los Presupuestos Generales del Estado iban a salir adelante; el Partido socialista desaparecido desde hace tiempo; Podemos en horas bajas sin terminar de encontrar todo el respaldo electoral que pretenden; y Ciudadanos, envueltos en la bandera de España y su discurso nacionalista, observando cómo no hacen más que subir y subir en las encuestas.
El primer movimiento sísmico se localizó en el partido morado. Las informaciones de que la pareja Iglesias-Montero había comprado un chalet de 600.000 €, a las afueras de Madrid, sacudió la calma y arreciaron las críticas desde todos los lados. Y es que hace 6 años Iglesias había criticado al Ministro de Economía, Luis de Guindos, por gastar esa suma en una compra similar. La falta de coherencia del secretario general podemita ha sido lo más atacado. ¿Acaso una compra es criticable y la otra no? Está claro que Iglesias y Montero pueden gastar su dinero en lo que quieran y que deseen lo mejor para ellos mismos y para los hijos que está en camino pero, ¿era necesario un chalet de 600.000 € y exponerse de esta manera? Se pueden intuir tres opciones:
- No vieron venir este aluvión de críticas.
- Sabían que serían criticados pero no pensaron que se hiciese tan grande la bola.
- Sabían que serían criticados pero les dio igual.
Cualquiera de las tres opciones no está a la altura de los líderes políticos que pretenden ser. Son representantes de un partido de izquierda y que, como nueva política, se regodean de empatizar con sus votantes. No hace falta que vivan en una chabola, pero de ahí a un chalet en las afueras hay una distancia muy grande. Si aun así no querían renunciar a vivir en la casa de sus sueños, quizá éste no era el mejor momento (a un año de elecciones y con Podemos no precisamente con los mejores resultados en las encuestas).
El asunto no sólo ha traído críticas de sus rivales políticos (algo que podría esperarse) sino también de sus afines, que han visto este movimiento como un error que les hará perder votos y cercanía con la gente. Sea como fuere, Pablo Iglesias Irene Montero han decidido zanjar el asunto con una consulta a los militantes. El próximo domingo se sabrá si no sólo dejan su piso de Vallecas, sino también sus actas de diputados y cargos políticos en el partido.
Si parecía que con esto íbamos a tener para unas cuantas semanas, nada más lejos de la realidad. La sentencia del juicio sobre la Trama rtel ha condenado al Partido Popular como partícipe a título lucrativo y ha determinado que tuvo una caja B desde 1989. El Partido Socialista ha salido de su letargo y ha presentado una moción de censura que desaloje a MarianoRajoy y al corrupto (ya no supuesto, sino confirmado) Partido Popular de La Moncloa. Ciudadanos, como de costumbre, no se muestra inclinado a echar al PP del gobierno, pero el apoyo de Podemos está garantizado. Con unos pocos diputados más (algo no demasiado difícil después de la sentencia), la moción podría prosperar.
Con todas las pelotas de partido que ha salvado Rajoy, ésta podría ser la definitiva. Pedro Sánchez, aun sin tener acta de diputado, se convertiría en el séptimo presidente de la democracia reciente. Si Albert Rivera se decide a apoyarle, sería para que convocase inmediatamente elecciones, pero si termina no necesitando sus votos, Sánchez podría acabar la legislatura con un gobierno monocolor.
La incertidumbre se abre sobre el futuro de la política española. Pudiera ser que nada cambiase, no saliese adelante la moción de censura, Rajoy siguiese siendo presidente, Sánchez volviese a su hibernación, Iglesias saliese reforzado de su consulta y Rivera continuase dando discursos más propios del NO-DO que del siglo XXI. Pero también podría darse el otro extremo en el que Rajoy abandone el cargo, volvamoa tener un presidente socialista, Rivera continúe con el himno de España como politono en el móvil (hay cosas que no cambiarán jamás) y Pablo Iglesias pierda su consulta y se tenga que retirar a la Sierra de Guadarrama (donde se sitúa el chalet en cuestión). ¿Quién sustituiría al carismático líder con coleta? ¿Será la hora de Íñigo Errejón? ¿El partido tendrá a un científico en el puesto más alto desde la silla de PabloEchenique? ¿Se buscará a un líder de tendencia parecida a Iglesias en la figura de Ramón Espinar? ¿Llegará la hora de alguna mujer como la andaluza Teresa Rodríguez?
Muchas preguntas, demasiadas, que distraerán durante un tiempo a los representantes de la nación de su obligación: velar por el bienestar de sus representados.

Imperator Caesar Cerverius


lunes, 24 de octubre de 2016

EL MAL MENOR


Abril de 2002, Francia. En la primera vuelta de las elecciones presidenciales, cuyo candidato más votado fue Jaques Chirac, el líder de extrema derecha, Jean Marie LePen, arrebató la segunda posición, sorprendentemente, al socialista Lionel Jospin, que quedó fuera de la pugna por la presidencia en la segunda vuelta. Los votantes de izquierdas tuvieron que decidir entre dos opciones:
- El mal menor: Votar al candidato de derechas, Chirac, para frenar a LePen.
- El mal mayor: Abstenerse y dejar abierta la posibilidad de que el líder de extrema derecha se hiciese con la presidencia de la República.

La mayoría de los electores socialistas hicieron “de tripas corazón” y fueron a votar a Chirac frente a un peligro real.

Octubre de 2016, España. El Comité Federal del PSOE, el mismo que dos semanas antes tumbó a su secretario general y que dos meses antes votó en bloque por el “NO” a Rajoy, cambia su voto a la abstención. Los promotores de esta medida argumentan que también tienen que elegir entre el mal menor de investir a Rajoy presidente o un mal mayor, ir a terceras elecciones. Poco les ha importado que su militancia se haya mostrado mayoritariamente dispuesta por el “NO”. Más les importará, aunque no lo reconozcan, la oleada de bajas que ya se están produciendo en el partido; por no hablar de los miles de votantes que pueden perder en próximas elecciones. Ese “mal menor” o “mal mayor” no son peligros reales, sino circunstancias creadas por el mismo Partido Socialista o varios de sus barones.

La inactividad desde el 26-J, el coto al que se sometió a Pedro Sánchez para negociar con Podemos una mayoría alternativa y el juego de ajedrez que se ha producido en el seno de la organización, han sido las verdaderas razones de encontrarnos a menos de una semana de la disolución del Parlamento.

El Comité Federal del PSOE no es hoy otra cosa que un cortijo gobernado por la Federación Andaluza con el único objetivo de allanar el camino a la todopoderosa Susana Díaz para recomponer los pedazos rotos del Partido Socialista. Pero, cuando ella llegue (si es que llega), ¿quedará algo que recomponer, o se encontrará con las cenizas de un partido centenario que se ha quemado a lo bonzo?
Muchos son en el PSOE los que temen el desembarco de la “Reina del Sur”. Son sus manera, sus políticas y sus coqueteos con Ciudadanos lo que hacen temblar a los que creen que dirigirá el partido con brazo de hierro y con un totalitarismo que dejará a César Luena (antiguo secretario de organización) como un conciliador.

Venga lo que venga, nadie sabe si en los dos, tres o cuatro años que tenga Rajoy por delante, el Partido Socialista será capaz de volver a hacerse con la hegemonía de la izquierda o estos serán los últimos coletazos de un partido que nació para el pueblo y que murió cuando se olvidó de él.

                                                                                                                                     Imperator Caesar Cerverius

lunes, 15 de febrero de 2016

ESQUIZOFRENIA PRESIDENCIAL


Y el Señor dijo: "Que tu mano izquierda no sepa lo que haces con la derecha". Y Don Mariano, que es muy católico, le hizo caso. No se puede entender, si no, la serie de movimientos contradictorios que está efectuando en los últimos tiempos el Presidente.
Si bien un día decide hacerse a un lado, declinando la investidura e invitando a Pedro Sánchez a intentarlo, al otro sale diciendo que el PP ha sido el partido ganador en las elecciones y que no contempla otra posibilidad que la de formar gobierno.
Si bien reprocha al líder socialista que hable con todos los portavoces excepto con él (en su ronda de negociaciones), cuando éste le concede una entrevista, Don Mariano expresa que no sabe de qué van a hablar.
Si bien un día se deshace en elogios para con el PSOE, en busca de "la Gran Coalición", al otro se niega a estrecharle la mano a su secretario general.
Si bien un día declara tolerancia cero con la corrupción, en una reunión con el Grupo Parlamentario Popular, al otro blinda el aforamiento de Rita Barberá (en el caso de nuevas elecciones) colocándola en la Comisión Permanente del Senado.
¿Qué le ocurre al Presidente? ¿Qué extraños sucesos ocurren en su cabeza? ¿Es, quizá, víctima de diferentes asesores que, como pequeños ángeles y demonios, le susurran al oído diferentes consejos? ¿Es, quizá, una muestra del cansancio al que está sometido al dirigir un circo en el que no dejan de crecerle los enanos?
Puede que sí que le haya llegado el momento final de echarse a un lado permanentemente y que sea otro compañero de partido el que dé la pelea (si es que todavía hay alguna pelea que dar).
De esta manera, si bien ha sido un presidente mediocre durante cuatro largos años, demostraría cierta dignidad al hacer las maletas y volverse discretamente a su Pontevedra natal.

Imperator Caesar Cerverius

domingo, 31 de enero de 2016

VOTAR CON CABEZA - VOTAR CON CORAZÓN


Cuando, a los 18 años, quise sacarme el carnet de conducir, me cayó en gracia un gran profesor de autoescuela, Antonio. Buen conversador, Antonio había tenido una vida apasionante. Nos pasábamos las horas de clase, él hablando y yo conduciendo. Una vez me dijo una perla que se me quedó grabada a fuego:
En la juventud, uno es de izquierdas, porque, si no, no se tiene corazón.
En la vejez, uno es de derechas, porque, si no, no se tiene razón.
Los antiguos dirigentes del partido socialista parecen haber olvidado, demasiado pronto, sus pasadas ideas progresistas.
El Felipe González de hoy nada tiene que ver con Isidoro, ese joven de chaqueta de pana que quería cambiar España y que se veía obligado a dar sus mítines en clandestinidad y bajo un extraño seudónimo.
Los pasados días hemos podido ver a ex-altos mandos del Partido Socialista, como Alfonso Guerra, Joaquín Leguina, José Luis Corcuera, o el propio González, intentar marcar a Pedro Sánchez la senda a seguir durante esta legislatura: renegar de Podemos, olvidarse de la investidura y apoyar a Rajoy en su reelección.
No importa que esos mismos días saliera a la luz un nuevo caso de corrupción en el Partido Popular (ya es difícil llevar la cuenta). No. Para ellos, son otros los peligrosos. Los que quieren destruir al PSOE, romper España y derrumbar la democracia. Estos jóvenes melenudos, piojosos y malolientes quieren aplicar en nuestro país el, en palabras del ex-presidente, "Leninismo 3.0" (quizá, algún día, nos ilumine con la explicación de esta doctrina).
El secretario general del PSOE, por su parte, no lo tiene nada fácil. Sólo tiene dos ojos, los cuales dedica, uno a buscar los apoyos para su investidura como presidente, y otro para mantener a los barones de su partido a raya. Con este difícil ejercicio de alineamiento ocular, es complicado dar en el clavo.
De un lado, ha conseguido (con relativo éxito) desactivar a los dirigentes regionales proponiendo someter a la militancia cualquier pacto de gobierno. No obstante, en la última consulta a las bases (la pasada elección a secretario general), se mostró un alineamiento entre los militantes y la senda marcada por los secretarios autonómicos.
Sea como sea, el 8 de mayo habrá primarias a Secretario General. Para entonces, puede que ya haya presidente o un pacto muy maduro para propiciarlo, así que Susana Díaz podrá meditar tranquilamente, y a expensas de las circunstancias, si se presenta.
El otro ojo, el de la investidura, no parece haberlo enfocado con tanto éxito. A la oferta de Pablo Iglesias de un gobierno de coalición, Sánchez ha respondido con un principio de acuerdo con Albert Rivera para un gobierno rojo-anaranjado y dejando fuera a la formación morada.
Quizá, el líder socialista cuente con un pactometro más actualizado que el de Antonio García Ferreras (director de "Al Rojo Vivo") porque, al menos a mí, no me salen las cuentas.

De esta forma, entre candidatos que declinan la investidura y otros que no alcanzan la suma necesaria (la suma posible no parece interesarles), todo parece abocado a unas nuevas elecciones. Así que, de momento, vayan pensándose a quién votarían.
Imperator Caesar Cerverius

miércoles, 27 de enero de 2016

HAY QUE RESPETAR LOS PLAZOS


Los que hayan leído "El Hobbit" de J.R.R. Tolkien (o visto la película) recordarán la historia de cómo tres trolls apresaron a Bilbo y los enanos. Era una noche oscura y los trolls, que no se llevaban muy bien entre sí, se la pasaron discutiendo cómo iban a cocinar a sus víctimas. En ello ayudó Bilbo que, astuto, les lió y engañó, alargando la discusión. Tan embebidos estaban las bestias en su debate, que no vieron el primer rayo de luz que asomó por entre las rocas, anunciando el amanecer y transformando sus cuerpos en piedra.
Por supuesto, esta es una historia fantástica, pero de ella podríamos sacar paralelismos con la situación política actual.
Por un lado tenemos a PP y PSOE, estrellas del bipartidismo durante la reciente historia democrática de nuestro país. Para ellos, nada corre prisa. Bajo la máxima de "hay que respetar los plazos" se han permitido que pasase más de un mes, desde la celebración de las elecciones, sin mover un dedo en lo que a la búsqueda de la conformación de gobierno se refiere.
Las formaciones emergentes, de Podemos y Ciudadanos, saltaron rápidamente al ruedo, ávidos de participar en las decisiones a tomar para resolver los problemas de los españoles. Albert Rivera abogó por una "Gran Coalición" entre PP-PSOE-C's y Pablo Iglesias aireó sus "lineas rojas" para la formación de un gobierno de izquierdas. Ambos recibieron la misma contestación, "hay que respetar los plazos".
Un mes, como digo, ha pasado. Y todo sigue igual.
Rajoy cede la opción de investidura a Sánchez, pero no renuncia por completo, sólo le salta el turno. Sánchez se hace el remolón, indignandose por la cesión del presidente y haciéndose el ofendido por la propuesta de Iglesias. "Hay que respetar los plazos".
Los socialistas solicitan escenificar la derrota del PP y reniegan de un gobierno con Podemos. Prefieren uno en solitario, dicen. Pero los votantes no les han dado ese mandato. Con 90 escaños, ya se podrían dar con un canto en los dientes por tener la posibilidad de gobernar.
Los de Podemos no se fían (y hacen bien). El Partido Socialista ha defraudado demasiadas veces a sus votantes como para que Iglesias les firme un cheque en blanco.
Sánchez acusa de chantaje a Iglesias, pero ha sido el PSOE el que, durante años, ha chantajeado a Izquierda Unida. Bajo el planteamiento de "o nosotros o el PP" (o sea, "o nosotros o el diablo"), los socialistas han gobernado en ciudades y autonomías, con el apoyo de los comunistas, incumpliendo reiteradamente sus promesas.
Pero ellos insisten. El Jefe del Estado va a volver a entrevistarse con los portavoces políticos (la primera vez no sirvió para nada). "Hay que respetar los plazos".
Y, mientras tanto, el reloj de arena sigue amontonando granos. Los españoles siguen sus vidas esperando la resolución del conflicto. Los líderes políticos pueden permitirse el paso del tiempo, hasta que un buen día se despierten con voluntad de pactar. Los españoles no.
A un ciudadano cualquiera, sin trabajo, cuando pasa un mes y sigue en el paro, el agente laboral que lleva su expediente es el que le dice "hay que respetar los plazos", "vuelva en un mes".
A un español cualquiera, con un contrato por ETT, cuando no ha cobrado hasta el día 10, es el casero el que va el día 1 y le dice aquello de "hay que respetar los plazos", "pagueme la mensualidad".
A un contribuyente cualquiera, al que se le ha agotado el subsidio de desempleo, cuando le cortan la calefacción en pleno mes de enero, por impago, la compañía le repite aquello de "hay que respetar los plazos", "hágase cargo del recibo".
Y asi vamos. La bola de nieve rueda y rueda (con todo lo que lleva ya rodado), agravándose el problema, mientras los gobernantes se tiran la bola entre si.
Con la excusa de que "hay que respetar los plazos", permanecen quietos. Parecen como tallados en piedra. Figuras que sólo se mueven para pasarse la patata caliente. Que reniegan de hacer el trabajo por el que se les ha elegido, prorrogando un gobierno en funciones que ni puede ni debe tomar decisiones importantes.
Asi que, en un futuro (quizá no muy lejano), cuando haya elecciones y ellos esperen que los ciudadanos se vuelquen en masa para votarles, serán esos mismos ciudadanos los que les den la espalda y, por una vez, entonen ellos aquello de "hay que respetar los plazos".

Imperator Caesar Cerverius

domingo, 24 de enero de 2016

CHAPEAU, PRESIDENTE


Llegó, vió... y habló con sinceridad. No hubo plasmas, no mandó subalternos, no envió una nota de prensa. No, eso ya no más.
Convocó a los medios, subió al atril y se dirigió a la nación. Y, por primera vez en cuatro años de gobierno, el presidente habló con sinceridad. Lo hizo de forma directa, sin ambages, con un lenguaje claro, sin su habitual juego de palabras en el que dice lo uno y lo contrario al mismo tiempo. Y es que, quizá, la droga de la mayoría absoluta, que parece enajenar a los mandatarios en nuestro país, ya se ha eliminado completamente de su cuerpo.
Mariano Rajoy compareció el pasado 22 de enero para anunciar que renunciaba a presentar su candidatura a Presidente del Gobierno, al menos, de momento. Tras la ronda de contactos del Jefe del Estado con los portavoces de los grupos políticos en el Parlamento, Mariano Rajoy transmitió su declinación al Rey.
El presidente en funciones expuso sus razones sin esconderlas. Primeramente razonó que no sólo no tiene una mayoría de votos para ser investido, sino que existe una mayoría declarada para no permitírselo.
A continuación argumentó que, después de la oferta, hecha por la mañana desde Podemos, para formar un gobierno de coalición con PSOE e Izquierda Unida, en la que Pablo Iglesias se ofrecía como vicepresidente, Pedro Sánchez merecía la oportunidad de buscar los apoyos necesarios para ser presidente.
Aclaró que no descartaba buscar la investidura, en un futuro, si Sánchez no conseguía los apoyos necesarios. Por supuesto, se siguió declarando partidario de una "Gran Coalición" PP-PSOE-C's.
Y, por último, añadió una razón más para su renuncia: no iniciar los plazos oficiales que marca la Constitución para disolver las Cortes y convocar nuevas elecciones (fijados en dos meses desde la primera sesión de investidura).
En ningún momento pronunció la, repetidísima hasta la saciedad, puya de que el Partido Popular había sido el partido ganador. No. Con una expresión en la cara, entre compungido y resignado, hizo su anuncio. Incluso aceptó una ronda de preguntas de los periodistas.
Así que, aunque el buen comportamiento democrático haya llegado tarde, siempre es mejor que nunca. Por ello, y aun sin ser un simpatizante de sus políticas, me pongo en pie y digo... Chapeau, Presidente.

Imperator Caesar Cerverius


miércoles, 20 de enero de 2016

No, es no Sr. Sánchez.

“en una sociedad fracturada como la catalana no se pueden abrir más brechas y es el momento de tender puentes, no de cerrarlos” y, por tanto, el PSOE “se podrá entender con todas aquellas fuerzas políticas y con la mayoría social catalana que quiere renovar ese pacto constitucional y mejorar el encaje de Cataluña en el conjunto del estado español”, pero “con aquellos que han decidido romper amarras con España no podremos entendernos, porque el final de su historia, que es la independencia, no lo compartimos”. “En la reforma de la Constitución queremos articular mejor la unidad de España, y, desde, luego bajo ningún concepto vamos a aceptar la independencia de Cataluña”.
Pedro Sánchez, fragmento extraído de la entrevista para el programa de radio “Boulevard” de Radio Euskadi 17 de Julio de 2015.

"No, es no." Esta frase que tanto parece gustarle al Sr. Sánchez, que con tanto ahínco y énfasis pronuncia en compañía de sus fieles y militantes para hacer referencia a la posibilidad de pactar con el señor Rajoy, rozando la ofensa en la entonación, debería haber sido pronunciada con más cuidado y de mejores modos. No porque no esté de acuerdo en que el señor Sánchez y el PSOE no estén dispuestos a "traspasar" sus líneas rojas para negociar con el PP si estos no están dispuestos a tocar la reforma laboral y la Ley Wert de educación. Sino más bien porque se trata de una frase que le queda grande al secretario general del partido socialista ya que aparentemente es el mismo quien es incapaz de cumplirla o de entender su significado pleno.

¿Cómo puede tener el descaro de que se le ocurra decir algo así, cuando ha sido capaz de “regalar” o “prestar” dos senadores a Democràcia i Llibertat  y otros dos a Esquerra Republicana de Catalunya permitiéndoles así formar un grupo propio en la Cámara Alta? No, es no. O bien el secretario general del PSOE y su cúpula del partido, o el PSOE, han engañado a sus votantes, en primera instancia en la redacción del programa electoral de las elecciones catalanas del 27S y durante la campaña del las mismas declarándose abiertamente como un partido unionista federalista, en segunda instancia al redactar un programa electoral para las elecciones generales del 20D en el que la unidad de España era innegociable y haciendo uso y abuso de este eslogan durante todo su periplo en campaña. O bien, si realmente a su entender la problemática del independentismo catalán debería ser resuelta mediante el diálogo con las diferentes fuerzas políticas independentistas, la realización de un referéndum, o cualquier otra vía en la cual fuera necesario excluir de sus programas, discursos, mítines y/o debates las palabras "unidad de España", "innegociable", "unionista", "España no se rompe" y demás expresiones que han sido repetidas hasta la saciedad, le faltó el arrojo y coraje para hacerlo de frente, ya que, sabía que ello hubiera sido no sólo impopular sino además añadir una escollo más a salvar en su carrera a la presidencia del gobierno.

La sensación que me queda es que al Sr. Sánchez, ni le importan ni respeta lo más mínimo a sus votantes, a todos aquellos que le dieron su voto confiando en que cumpliría con lo que tan valientemente promulgaba, regalando con semejante desprecio el bien más preciado que un político debería tener, que no es otra cosa que la confianza y los votos de sus afiliados, militantes y simpatizantes. Menospreciando y pisoteando con estas acciones la voz del pueblo tal y como se expreso en las urnas, y llevándose por delante la incluso aquello de lo que intenta ser representante, la Democracia.

Sin duda este tipo de políticas y de políticos hace años que sobran en España,  es aquello por lo que muchos españoles salieron a la calle el 15M de 2011 para pedir cambio, es la razón por la que surgieron nuevos partidos que representaban las peticiones que se alzaban desde las calles a los que muchísimos españoles depositaron su confianza el 20D, y ante todo es lo que demuestra que el PSOE y sus viejos complejos y "modus operandis" NO pueden ni deben representar el cambio que la ciudadanía reclama.


Webgrafía: http://www.psoe.es/actualidad/noticias-actualidad/pedro-sanchez-la-reforma-de-la-constitucion-es-la-mejor-forma-de-articular-la-unidad-de-espana--122519/

Lady Soviet Sniper.


martes, 19 de enero de 2016

CUATRO EN UNO


Hay una antigua leyenda helenística que cuenta cómo Dédalo y su hijo Ícaro quedaron atrapados en el laberinto del minotauro. Para poder escapar de la bestia, pegaron plumas con cera a sus brazos y, batiendo sus extremidades, volaron libres hasta el exterior. Mientras que Dédalo se conformó con volar bajo, Ícaro, joven e irreflexivo, ascendió maravillado ante el desafío vencido de volar. Desoyendo las advertencias de su padre, Ícaro se acercó demasiado al sol, derritiéndose la cera que sujetaba las plumas y precipitándose al vacío con un trágico final.
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, está empezando a tener un problema parecido. Tanto se está acercando al sol (La Moncloa), que está perdiendo de vista los riesgos de un trompazo.
El líder socialista se ve presidente. Ha superado no pocas dificultades hasta llegar donde está. Una elección a secretario general contra un campeón como Eduardo Madina, diversas citas electorales con resultados muy mejorables, luchas internas por el poder dentro del partido y un sorpasso anunciado de Podemos, en el 20D, que no llegó a producirse.
Pedro Sánchez está decidido a gobernar España, por mucho que tenga que maquinar para conseguirlo. Durante esta semana ha estado haciendo guiños a pequeños partidos de los que espera su apoyo o, cuando menos, su abstención.
En la elección de la mesa del Senado, los socialistas han cedido uno de sus puestos al PNV. La versión oficial es que el PSOE busca que haya pluralidad en ese organismo. La realidad es que Sánchez necesita los votos vascos para su investidura.
También en la Cámara Alta, los de la rosa han "prestado" dos senadores a Democracia y Libertad (la marca renovada de Convergencia Democrática de Cataluña) y otros dos a ERC para que pudieran tener grupo propio. Si bien Sánchez no puede esperar ni en sueños el apoyo de los independentistas, a falta de pan, buenas son tortas y su abstención se paga con gusto.
En esta serie de concesiones del magnánimo líder socialista, Pedro Sánchez se está olvidando de su principal socio en ese hipotético gobierno, Podemos.
Los de Pablo Iglesias quieren dividir a sus diputados en cuatro grupos parlamentarios: En Comú, Compromis, Na Marea y Podemos. PP, PSOE y Ciudadanos les niegan la posibilidad aduciendo que el reglamento del Congreso lo impide. La realidad es que el reglamento es interpretable en ambos sentidos, así que es, más bien, un tema de voluntad política. Lo que sí es un hecho es que, la noche electoral, el Gobierno transmitió los resultados dividiendo a Podemos en las cuatro coaliciones.
Para entender el difícil conglomerado de la formación morada hay que verlo como es la realidad española: una serie de grupos con un proyecto común pero con su propia identidad.
Para el PSOE el tema de los cuatro grupos parlamentarios que persigue Podemos es un tema menor, pero para Pablo Iglesias es algo vital. El mediático líder no tiene el control total de sus diputados. Él fue elegido para capitanear el barco, pero cada uno quiere su propio camarote.
La negativa de Sánchez de permitir a Podemos tener sus grupos parlamentarios separados puede hacer saltar por los aires el acuerdo de investidura. O, aunque no lo destruya totalmente, puede hacer que esos grupos a los que se les niega la autonomía, decidan votar por separado.
Compromis ya ha decidido que no se integrará en Podemos. Buscará la alianza con Izquierda Unida o intentará formar con En Comú y Na Marea un grupo propio. Mónica Oltra ha anunciado que, de no obtener el favor del Partido Socialista con este tema, la agrupación valencianista no apoyaría ninguna investidura.
Pedro Sánchez debería dar menos cosas por seguro y empezar a tratar bien a sus aliados. De lo contrario podría encontrarse compuesto y sin socios.
La falta de entendimiento entre PSOE y Podemos llevaría, con bastante seguridad, a unas nuevas elecciones en las que se podrían intercambiar los papeles (las últimas encuestas dicen que los de Iglesias superarían a los de Sánchez). Además, la ruptura del acuerdo podría transmitir consecuencias a los gobiernos regionales y municipales.
Y, por supuesto, como buen gallego, Mariano Rajoy se relame con gusto ante esta perspectiva pues, como dice el refrán: A río revuelto, ganancia de pescadores.


Imperator Caesar Cerverius