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domingo, 18 de junio de 2017

PERDER PARA GANAR


Un país en crisis, un gobierno inoperante, un partido asolado por los casos de corrupción y un presidente que no reacciona, pero que tiene una mayoría en el Congreso de los Diputados que le permite seguir con su inactividad. Frente a todo esto, un líder político que, aun sabiendo que no le dan los números y que su propuesta va a fracasar, decide decir basta. Ese es el sentido de la moción de censura planteada por Pablo Iglesias. Condenada al fracaso antes, incluso, de presentarse.
El Partido Popular sigue con su estrategia de indiferencia, como si todos los casos de corrupción que salpica a sus dirigentes no fuese con ellos.
Ciudadanos hace mucho tiempo que demostró que aquello del cambio político y echar a los corruptos de las instituciones lo decían con la boca pequeña. Han apoyado incondicionalmente al Partido Popular sin importarle el nido de corruptos en que se ha convertido.
El Partido Socialista lleva meses con sus luchas internas y no ha estado a la altura como principal partido de la oposición. Con su abstención, permitió a Rajoy ser investido presidente, de forma que ellos mismos han sido parte del problema.
Por último, los partidos nacionalistas. Los catalanes sólo tienen una cosa en mente: el referéndum. No hay quien los saque de ese callejón sin salida y poco o nada quieren saber de otros temas. Los vascos y canarios venden su voto por una partida presupuestaria. "Con perras, chufletes", que suele decirse. De esta forma, el gobierno también puede tener esos escaños controlados a golpe de talonario.
Con este panorama, Podemos ha decidido dar un golpe de efecto. Con su moción de censura repite aquello que ya dijo Unamuno: "venceréis, pero no convenceréis". Le dice a la sociedad que ellos no forman parte de ese juego sucio y no se resignan a estar cuatro años haciendo el paripé en el Parlamento. Acosarán al gobierno hasta derribarlo o hasta que, desde su interior, se tomen medidas con los corruptos. Guardar silencio, como hacen otros partidos, es una forma de permitir sus prácticas. De comulgar con ellos. Y eso no es algo a lo que el partido de Pablo Iglesias esté dispuesto.
Ésta ha sido la tercera moción de censura de la democracia. Las otras dos también fracasaron. Una del Partido Socialista a Adolfo Suárez y otra de Alianza Popular a Felipe González. Como la de Podemos, las otras también nacieron ya muertas, pero ambas tenían un objetivo: hacerse ver en el parlamento como alternativa de gobierno.
Lo que en esta ocasión ha sido una derrota, puede convertirse en victoria si Podemos y el PSOE deciden caminar juntos para poner fin al gobierno corrupto del PP.
Soplan nuevos vientos para la socialdemocracia con la victoria de Pedro Sánchez y, quizá, el reloj que mide el tiempo que le queda a Mariano Rajoy en La Moncloa se esté quedando sin arena.
Pablo Iglesias no ha conseguido ser presidente. Puede que nunca lo sea. Lo que no puede negársele es que ha traído la renovación a la anquilosada democracia española y no parece tener intención de parar esa renovación hasta que ésta llegue a todos los estratos institucionales del país.

Imperator Caesar Cerverius

domingo, 11 de junio de 2017

PEDRO I, EL RENACIDO


Pedro, de la Casa Socialista, llamado "El renacido". El primero de su nombre en ocupar la secretaría general, el vigésimo que lidera el partido, el primero que es elegido directamente por los militantes. No una, sino dos elecciones primarias ganó, el mismo número de elecciones generales que perdió. Pero eso quizá fue porque llevaba el programa de otros, en vez del suyo propio. Le trataron como a un títere, le maniataron a la hora de forjar alianzas y le quisieron obligar a dar su voto a un gobierno de derechas. Esto último no lo consiguieron, pues él prefirió dimitir que renunciar al ya famoso "no es no". Ahora vuelve, con energías renovadas y con un mandato legitimado para hacer y deshacer. Y no está dispuesto a repetir los errores del pasado.
Renuncia a tutelajes, dejando a los barones territoriales fuera de la ejecutiva federal. Busca conciliación y armonía, poniendo (así se prevee) a un hombre honesto y educado al frente de la secretaría de organización. José Luis Ávalos es una persona que habla sin pelos en la lengua, haciendo autocrítica por lo que ha hecho mal el partido, y que buscará la sintonía con los secretarios regionales a través del acuerdo, no por la fuerza como su antecesor César Luena.
Por último, Sánchez busca devolver al Partido Socialista al lugar que ideológicamente le pertenece, la izquierda. Y con ese lema irá al Congreso Federal del PSOE de los próximos 16 y 17 de junio: "Somos la izquierda". Vuelta a la socialdemocracia, vuelta a conectar con la gente, vuelta a pescar votos a sus rivales políticos. Esta vez el caladero es de color morado, el morado de Podemos, con el que también se tendrán que entender si quieren expulsar al gobierno corrupto de Mariano Rajoy, pues el bipartidismo ya está enterrado (esperemos que) para siempre. Sánchez e Iglesias tendrán que ir de la mano para devolver la dignidad y la confianza a una clase política con la que hace mucho tiempo que no se ven representados los ciudadanos.
Y Sánchez mira más allá del Canal de la Mancha para mirarse en el espejo. Un espejo que muestra a otro izquierdista, el laborista británico Jeremy Corbyn. Corbin también tuvo que enfrentarse a dos elecciones primarias y, al igual que Sánchez, las dos las ganó sobradamente. Ahora, tras reducir distancias con la conservadora Theresa May, el laborista promete también devolver al partido a su lugar. Habrá que estar con la vista fija sobre el país de la Unión Jack porque, quizá, para ver el futuro de nuestro país, haya que mirar hacia la ciudad del Támesis.

Imperator Caesar Cerverius


miércoles, 24 de mayo de 2017

LA VENGANZA DE LAS BASES


Érase una vez un líder político cuyas ideas no gustaban a sus compañeros. Este líder no era uno cualquiera, sino el primero que había alcanzado su puesto por elección directa de los militantes. Él creía en la nueva política, en consultar a las bases y en impedir los gobiernos corruptos de derechas. Pero un buen día, los que le ayudaron a llegar al poder creyeron que, por el hecho de haberle ayudado, tenían derecho a tutelarle y marcarle los pasos a seguir. Estos "compañeros" no compartían la renovación buscada por el líder. Ellos eran más de seguir como los últimos 140 años: familias políticas, endogamia y gobierno de unos pocos. La máxima representante de esta corriente era una joven sevillana que había llegado a dirigir una comunidad autónoma. Como era aclamada en su región, creyó que el resto del país se contagiaría y la entronizarían. Ella era la favorita de las élites. Como representante de las viejas políticas, empresarios y medios de comunicación la preferían, pues con ella estaba asegurada la continuidad de sus privilegios.
La líder andaluza empezó a acosar más y más al secretario general hasta que por fin le hizo caer. Todo salía a pedir de boca.
Una gestora se encargaría de la dirección del partido hasta que se convocase un congreso y unas primarias para ocupar el cargo vacante. Pero esta gestora no era independiente, sino que estaba plagada de afines a la sureña. De esta forma se controlaron los tiempos y se forjaron las condiciones que más favorecían a la líder en la sombra.
Pero el antiguo secretario general caído volvió de su destierro y prometió plantar batalla. Empezó a acudir a actos y a recaudar dinero para su campaña. Sus adversarios, desconectados de la realidad, le subestimaron y creyeron que haría el ridículo, pues ellos planeaban un desfile militar para la andaluza. Pero las bases, que se sentían traicionadas porque la gestora había regalado el gobierno de la nación a la derecha corrupta, se entregaron fielmente al ex-dirigente.
Llegaron las primarias y la aspirante salió derrotada. Su cara, y la de sus allegados, era una mezcla de tristeza e incredulidad. Como si no supiesen qué había ocurrido.
Dirigentes territoriales, diputados, senadores, incluso ex-presidentes del gobierno que abandonaron su imagen de figura neutral para apostar por la andaluza, han quedado expuestos por la agresividad mostrada durante la campaña contra el ganador.
En las manos del reelegido secretario general estará ser magnánimo, hacer borrón y cuenta nueva e integrar a todas las sensibilidades o sacar las guadañas y empezar a cortar cabezas. Lo primero significaría hilvanar la aguja destinada a coser los desgarrados retales del partido. Lo segundo, verter más sangre a una ya excesivamente desangrada organización. Lo uno o lo otro se resolverá en el próximo relato.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Imperator Caesar Cerverius

lunes, 15 de mayo de 2017

EL CHISTE SIN GRACIA


Un vasco, un madrileño y una sevillana entran en la sede del PSOE...
Podría ser el comienzo de un buen chiste, si no fuera porque, más que un chiste, es un drama. Uno de esos que, poco a poco, te calan y acabas llorando desconsoladamente. Un drama de intrigas, traiciones y apuñalamientos. Un drama que podría acabar con un partido centenario, o con él mismo dividido en dos. Y es que la guerra (la puta guerra, que diría Pérez-Reverte) sólo trae dolor y miseria.
La suerte está echada y, el que aún no tuviese decidido el sentido de su voto para las primarias socialistas del próximo domingo, el debate ofrecido por los candidatos a la secretaría general no va a resolverlo. Un debate en el que no ha podido verse nada nuevo.
La confrontación entre los aspirantes al sillón de Ferraz no ha dejado de estar desprovista de cierta ironía, pues se ha llevado a cabo en la misma sala que aquel fatídico 1 de octubre acabó con el mandato de Pedro Sánchez. Al madrileño se le han debido de revolver las tripas y ha tirado de guión para atacar a Susana Díaz: deslealtad, falta de proyecto de partido y abstención. Abstención, abstención y abstención. El sentido de voto que dio el gobierno al corrupto Partido Popular y por el que cayó el ex-líder del puño y la rosa.
La de Triana tampoco es que haya estado más original, echando en cara a Sánchez sus mentiras, bandazos y coqueteos con Podemos. La que fue aspirante a la espera de aclamación, después titiritera del novato madrileño y finalmente conspiradora para derrocarle ha perfilado un negro futuro para el partido en el caso de que el ex-secretario general recupere el poder. Seguramente los seguidores sanchistas dibujarán un porvenir tan oscuro, o peor, si la Presidenta de la Junta de Andalucía consigue cruzar Despeñaperros.
Y en medio, tanto real como figuradamente, se ha situado Patxi López. Con su talante moderado ha llamado a unir el PSOE desde la tolerancia a ambos bandos y ha reclamado para sí el timón por el que navegar a la reconstrucción de la socialdemocracia española. El vasco tampoco ha dicho nada nuevo de lo que viene repitiendo desde que saltase a la carrera por el liderazgo.
Los avales presentados hace unos días (59.000 Díaz, 53.000 Sánchez y 11.000 López) ponen de manifiesto varias cosas:
1 - Patxi López no va a ganar, pero tiene un número suficiente de seguidores para tenerlo en cuenta en el nuevo organigrama.
2 - Susana Díaz es incontestable en Andalucía, pero el resto de España está muy lejos de jurarle lealtad.
3 - Pedro Sánchez no está tan lejos de su archienemiga como para pensar que la batalla está decidida.
Ni el más aventajado de los demoscópicos (los independientes, al menos) se arriesgaría a adelantar un resultado. Cualquier cosa podría pasar.
Normalmente suele decirse aquello de "el que ríe el último, ríe mejor", pero en este caso, el que ría el último quizá tenga también que llorar por ser el encargado de poner la tapa al féretro del partido más antiguo de la historia de España.

Imperator Caesar Cerverius

martes, 25 de abril de 2017

LA ESPERANZA ES LO ÚLTIMO QUE SE PIERDE


Concejal, Diputada Autonómica, Senadora, Presidenta de la Comunidad de Madrid, Presidenta del Senado, Ministra de Educación y Cultura, condesa consorte, Grande de España... Lo ha sido todo. Bueno, casi todo. Le faltó lo que más deseaba y que, de haber sido un poco diferentes las cosas, quizá lo hubiese logrado: Presidenta del Gobierno.
Esperanza Aguirre es una persona que ha ido siempre de menos a más. Siempre en el candelero, siempre dejando que su alargada sombra pusiese nerviosos a sus rivales (aunque fueran de su propio partido).
Proveniente del pequeño grupo político Unión Liberal (que pasó a ser Partido Liberal y, posteriormente, incluyéndose en Alianza Popular), Aguirre se empezó a dar a conocer cuando llegó al ministerio de Educación y Cultura de la mano de José María Aznar. Los reportajes que le dedicó Pablo Carbonell desde el programa "Caiga Quien Caiga", y que le hacían quedar como tonta, le sirvieron para alcanzar una popularidad con la cual demostraría que de tonta no tenía ni un pelo.
Su vida política siempre ha estado plagada de frases lapidarias. Así nos llegaron joyas como que le costaba llegar a fin de mes tras dejar su sueldo de Presidenta del Senado, que su enemigo en el partido, Alberto Ruiz Gallardón, era un "hijo de puta" y calladito estaba más guapo o que ella misma destapó la trama Gürtel.
Cuando ha querido tomarse la justicia por su mano, lo ha hecho, ya fuese huyendo de la policía local (volcando una moto del cuerpo) o aprovechándose de dos tránsfugas socialistas para alcanzar la presidencia de la Comunidad de Madrid.
Las malas lenguas dicen que, tras la segunda derrota de Mariano Rajoy frente a José Luís Rodríguez Zapatero, el popular pensó en dimitir. Las cenizas del partido no habrían sido recogidas sino por la lideresa que, tras el varapalo socialista, podría haber llegado a La Moncloa. Pero el gallego no se fue y la condesa no optó al puesto.
Esperanza siempre ha sido una dama de hierro que le ha gustado compararse con Margaret Thatcher, pero no le ha importado meterse en la piel de una "sexagenaria" para salir indemne de sus tropelías. Su último recurso para seguir viva políticamente fue postularse a alcaldesa de la capital, cargo que le arrebató la septuagenaria Manuela Carmena.
Pero, aunque salga a la luz ahora, Aguirre ya estaba hundida en el fango desde mucho antes. Las implicaciones en asuntos de corrupción de varios de sus colaboradores le tuvieron con el agua al cuello, y el ingreso en prisión de su máximo hombre de confianza, Ignacio González, han provocado el jaque a la reina que ha acabado con su dimisión.
No obstante, esta Grande de España no lo es sólo en el ámbito nobiliario, sino en su habilidad política. Con ésta ya van tres las veces que presenta su dimisión. ¿Quién, de entre todos nosotros, sería capaz de poner la mano en el fuego y asegurar que este ave fénix no resucitará de sus cenizas? Yo, desde luego, no.
Imperator Caesar Cerverius

viernes, 21 de abril de 2017

EL ÚLTIMO SUPERVIVIENTE


Abandoné mis estudios universitarios para entrar en política como concejal. Mi nombre vasco, Patxi, y mi apellido español, López, me sirvieron para representar la mezcolanza existente en Euskadi y convertirme en el primer lehendakari no nacionalista. Llegué a ser, durante la legislatura más breve de la democracia, Presidente del Congreso de los diputados. Hoy, aspiro a ser elegido secretario general de mi partido. Si no lo consigo, espero seguir en primera línea apoyando al ganador. Soy un superviviente, el último superviviente.
Ésta podría ser la crónica de presentación del candidato Patxi López si las primarias socialistas fueran (y bien lo parecen) un reality show.
El vasco fue el primero en saltar al terreno de juego, presentándose a dirigir el PSOE, con la clara estrategia de amedrentar a sus rivales, Pedro Sánchez y Susana Díaz, que tenían, a priori, bastantes más posibilidades de alzarse con la victoria. Pretendía, por un lado, anular al ex-secretario general erigiéndose en el candidato crítico y arrebatándole su hueco en el espectro ideológico. Por otro, esperaba que, al mostrar batalla, por ligera que fuese, atemorizaría a la presidenta de la Junta de Andalucía (enemiga de primarias y más partidaria de aclamaciones orgánicas) y se quedaría el espacio libre para él o, como mucho, algún tapado inferior. Vamos, un farol en toda regla.
Pero ni el madrileño ni la sevillana se creyeron las cartas del vasco y aguantaron el envite. El de Barakaldo, que tampoco es nuevo en esto de la política, cambió entonces de estrategia. Empezó a comportarse como lo que es, más que como fingió ser. Su verdadera mano es la de la lealtad a las siglas, renovar el proyecto socialista y ayudar al partido a volver al gobierno. De esta forma, está dando más entrevistas a los medios que los otros dos candidatos juntos, está defendiendo su programa sin descalificar a sus rivales y se está desmarcando de la línea de la Gestora, aun votando según las directrices de ésta, en clara disciplina de voto y fidelidad a la dirección actual del partido. Se ha convertido, para los otros dos aspirantes, en el rival amable.
Está claro que la lucha entre Susana Díaz y Pedro Sánchez es un duelo a muerte. Sólo uno podrá seguir con vida (política, claro). Pero el que salga victorioso necesitará integrar a Patxi López en su ejecutiva para mostrar unidad y empezar a curar las heridas de esta guerra civil. Así, con este comportamiento de caballero, lo que a Zapatero se le llamó "talante", el jugador con la peor mano de la mesa sobrevivirá para repartir cartas, al menos, un día más.

Imperator Caesar Cerverius

viernes, 31 de marzo de 2017

JE T’AIME MARINE

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Querida Marine.
En la grieta abierta por la crisis económica, social y política del 2008 que ha socavado el Estado de bienestar en Europa y ante la inoperancia de los partidos tradicionales –especialmente de un PSF convertido en un vodevil del Folies Bergère- has logrado que tu mensaje cale en la sociedad francesa hasta el punto que los clásicos cinturones industriales de Francia –tradicionales feudos socialistas- hayan pasado a apoyarte. Se calcula que alrededor de un treinta por ciento de tu electorado proviene de votantes socialistas y comunistas.
Pero lo más importante es cómo has conseguido romper con la imagen clásica de una ultraderecha asociada al nazismo. Mantienes el mensaje ultranacionalista, xenófobo y racista en un país con una enorme presencia de inmigrantes de primera, segunda y tercera generación procedentes principalmente de África o el Caribe. Pero estás consiguiendo resultados y tu mensaje cala, especialmente en las zonas con mayor paro de Francia (el viejo norte industrial, muy poco desarrollado e incluso en todo el corredor desde el Franco Condado hasta los Alpes Marítimos y la Provenza). Otorgas carnets de la pureza de la raza francesa en un país con población no ya mezclada de otros continentes, sino incluso de Europa. Véase la inmigración española tras la Guerra civil en el sur de Francia, la presencia de italianos en la zona de la Costa Azul o la influencia alemana en Alsacia y Lorena.
Abogas por un resurgimiento francés fuera de Europa, salida del euro, expulsión de inmigrantes, más controles fronterizos, recuperación de los valores morales tradicionales. En definitiva, una nueva forma política frente a la caduca, vieja y corrupta forma de gobernar. A pesar de que eres europarlamentaria y cobras por ello un buen sueldo pero no asistes a las reuniones de Bruselas porque estás en campaña. Pero todo sea “pour la France”. Sin duda, lo que más me fascina de ti es tu puesta en escena. El símbolo con el que te presentas en tus mítines es una rosa tumbada en azul (el poder de esa imagen para tus rivales es impresionante) y sobre todo, cómo has logrado marcar la agenda de todos tus contrincantes.
En un principio se mofaban de ti y te despreciaban, considerándote una deriva extremista alejada del sistema que proponía soluciones irreales en un periodo de extrema gravedad. Eras una outsider que iba a quedarse por el camino. Nadie había tomado nota del resurgimiento de los movimientos ultraderechistas en Europa en los años noventa. Pero el Brexit, la fortaleza del FPÖ en Austria –casi llega a gobernar perdiendo la repetición de las elecciones del año pasado en las que no participaron los partidos tradicionales-, así como el auge de partidos similares en Europa del Norte, Holanda y Alemania ha hecho que se replanteen su pensamiento. O no. Ahora eres la rival más temida, viendo cómo se derrumban tus opositores. Fillon envuelto en un escándalo de corrupciones y de pagos a su familia con contratos y trabajos ficticios. Manuel Valls no apoyará a su compañero socialista Hamon y se decanta por Macron, que tampoco quiere mezclase demasiado con Valls para mantener impoluta su imagen de nueva política.
Te lo están dejando hecho. Es cierto que tu padre –al que llegaste a expulsar del Frente Nacional- llegó como segundo candidato en las elecciones presidenciales del 2002. Obtuvo casi un 17 por ciento de votos en la primera vuelta pero fue barrido en la segunda por Chirac, que logró un 85 por ciento. Pero las encuestas te sitúan en torno a un arco del 29-33 por ciento de los votos en la primera vuelta. Puedes perder en la segunda vuelta si todos van contra ti, pero sería una derrota más digna que la victoria de cualquiera. No habrás ganado pero habrás conseguido que tu mensaje haya calado en la sociedad y en la política, sembrando con tu discurso populista y racista un germen de odio e incertidumbre muy peligroso a corto plazo. Como pasó con Wilders en los Países Bajos, los medios de comunicación se alegraron por su derrota aunque se haya convertido en la segunda fuerza política del país. Qué ilusos y ciegos están.
Creo Marine que tu mayor alegría no sería vencer en las elecciones, sino que el hecho de que tu mensaje haya calado profundamente.
Au nom du peuple
Marine Présidente!
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jueves, 30 de marzo de 2017

TRES SON MULTITUD

Aleluya!
Todos podemos entonar la canción de Leonard Cohen porque, tras años de maquinaciones, amagos e intentonas, Susana Díaz, alias "La Más Grande", se ha decidido a dar el paso y competir por la secretaría general del PSOE. Y, como la Reina del Sur que es, no podía hacerlo de forma sobria, claro. Como si de una boda real se tratase, ahí se encontraba la flor y nata del socialismo español. Ex-presidendes del gobierno, ex-secretarios generales, ex-ministros, presidentes autonómicos, alcaldes, diputados, senadores... Todo el aparato del partido rendido a los pies de la presidenta de la Junta de Andalucía. Por mucho que Javier Fernández se ausentase del acto para representar la neutralidad de la Gestora que dirige, está claro que la misma ha trabajado desde el minuto uno, aquel fatídico 1 de octubre que será la vergüenza de Ferraz durante años, para que la trianera llegase a lo más alto.
Desde las políticas ejecutadas por el grupo parlamentario socialista hasta los tiempos manejados para la celebración del Congreso Federal y las primarias, todo ha sido determinado para que se moldease a Susana Díaz.
Está claro que, de elegirse secretarios generales como antiguamente, por el método de los delegados, la andaluza ganaría por goleada. Su control del partido y de la mayoría de barones es total. Pero, hace tres años, el que ahora ejerce como telonero suyo, Eduardo Madina, exigió que el máximo dirigente de la organización se eligiese por el método de "un militante, un voto". Eso inclina, o al menos iguala, la balanza hacia Pedro Sánchez.
El madrileño ha sabido rentabilizar el "No es No",que en su día le alejó de Ferraz, para meterse a las bases en el bolsillo y lograr mantenerse como favorito para recuperar el sillón del puño y la rosa.
La incógnita está en si los militantes se mostrarán independientes al orientar su voto o se someterán a lo que les indiquen sus dirigentes territoriales (como ya pasó en 2014).
De momento, el sistema de donaciones a través de crowdfunding, llevado a cabo por Sánchez, muestra el enorme apoyo que posee. Su discurso se ha vuelto mucho más de izquierdas, mostrando su predisposición a pactar con Podemos y prometiendo devolver al partido al lugar que le pertenece.
El tercero (y, salvo sorpresa, el último) en discordia es Patxi López. Aunque las encuestas le ponen en segunda posición, la realidad es que ésto es cosa de dos y él no es uno de ellos.
El ex-lehendakari ha ido poco a poco sumando apoyos y demostrando con su talante conciliador que, seguramente, sería lo que necesita el PSOE para curar heridas y rehacerse. Pero, mal que le pese, el vasco no levanta las pasiones necesarias para arrollar a sus competidores.
Son varias las voces que reclaman a Sánchez y a López que junten en una sus candidaturas, ya sea encabezándola uno u otro pero, de momento, ambos hacen oídos sordos.
La fecha más probable para la celebración de las primarias es el 21 de mayo.
La guerra está servida en el Partido Socialista y la primera batalla será la recogida de avales. Cada candidato deberá recoger, al menos, un 5% de firmas sobre el censo socialista. Se supone que ninguno de los tres tendrán problemas para juntar las alrededor de 9000 rúbricas necesarias pero, una vez más, al igual que en las pasadas primarias de 2014, los candidatos no se limitaran a recoger esa cantidad. El monto total de avales de cada uno permitirá, al que más consiga, sacar músculo y marcará la tendencia de cómo irán las votaciones.
El equipo de Sánchez ya se está tapando la herida antes de sangrar y manifiesta que muchos militantes avalarán a Díaz para mantener las apariencias pero luego votarán por ellos. O bien estos dirigentes son unos ingenuos o directamente unos mentirosos, pues la carambola que argumentan no se sostiene. Ya sea por lo uno o por lo otro, ambas son cualidades a las que cualquier aspirante deberá renunciar si pretende dirigir este partido con más de 135 años de historia.
                         
                         Imperator Caesar Cerverius

viernes, 17 de febrero de 2017

PODEMOS PERDONAR


Caín y Abel, Rómulo y Remo, Seth y Osiris... Hermanos, todos ellos. Hermanos que, seguramente, en algún momento se amaron pero que, finalmente, acabaron con uno muerto y el otro con las manos manchadas de sangre.
Pablo Iglesias e Íñigo Errejón son otros que, si bien no son hermanos de sangre, desde que se conocieron en la Universidad Complutense de Madrid han llevado su relación de amistad hasta el punto de poder considerarse como tal. Juntos estudiaron Ciencias Políticas, soñaron con arreglar el país, se manifestaron en el 15-M, crearon un proyecto político, un movimiento, un partido, se presentaron a las elecciones, consiguieron magníficos resultados y, como algunas parejas, cuando se acabaron los desafíos que tenían por delante, surgieron los problemas.
Habían pasado por unas elecciones europeas en las que irrumpieron en el panorama político por sorpresa; habían conquistado unas elecciones autonómicas y municipales en las que se hicieron con las alcaldías de varias de las ciudades más importantes de España y en las que se convieron en soporte de varios gobiernos autonómicos de izquierdas; habían pasado por, no una, sino dos elecciones generales en las que llegaron al parlamento como tercera fuerza política y con capacidad para influir en muchas de las medidas que se iban a tomar en el futuro. Pero ahora quedaba por delante toda una legislatura del Partido Popular sin elecciones a la vista. Las lealtades inquebrantables y  el "hombro con hombro" llegaban hasta ahí. Las diferencias tenían que ponerse sobre la mesa en el próximo congreso, llamado Vistalegre II, que estaba por celebrarse. Fue entonces cuando Iñigo dio el salto. No es que quisiera disputarle el liderazgo a Pablo, ni mucho menos. Él sabía que Iglesias seguía siendo necesario en el partido y que Podemos seguía siendo muy dependiente de él. Por ello, Iñigo intentó convivir con Pablo, pero maniatándole. Sus propuestas pasaban por recortar los poderes del secretario general, depender más del Consejo Ciudadano, limitar las alianzas con otras fuerzas políticas (llámese Izquierda Unida) y moderar el discurso para volver a la "transversalidad". Vamos, lo que siempre defendió, más alto o más bajo. Desde luego, nadie puede llamar a Errejón "traidor" o acusarle de plantear ideas distintas a las del pasado.
De los dos, Iñigo siempre fue el político. Él hipnotizaba al público en los mítines. La fluidez de su diálogo, la claridad de sus ideas y la capacidad de realizar un discurso intenso, sin decir una palabra más alta que la otra, emocionaba a todo aquel que le escuchase.
Después llegaba Pablo, el "showman". Sus gritos y gesticulaciones hacían que pronto su coleta ya no estuviera sujeta y firme, sino con pelos por delante de la cara y empapando las visibles muestras de sudor. Sus numeritos cantando "coleta morada", hablándole a un tronco y poniendo a los dirigentes del Partido Popular de zombies y vampiros evocaban lo primitivo del espectador, haciendo aflorar la risa y el aplauso fácil y convirtiéndoles en hooligans.
Pablo e Iñigo fueron compañeros, amigos, hermanos, pero eso no se contradice con defender modelos de partido diferentes.
Pablo es más de unir a toda la izquierda y mantener constantemente un discurso duro y machacón. Iñigo es más de "transversalidad". Nada de izquierdas y derechas, sino de arriba y abajo. Rehuye etiquetas y busca un discurso moderado con el que poder pactar y aplicar la fuerza parlamentaria de Podemos para conseguir cosas desde el minuto uno.
Con la mayoría de los más de 155.000 votantes, Podemos se ha decantado por seguir las tesis de Iglesias, de manera que el partido morado seguirá siendo el del puño en alto, el grito y la sobreactuación, pero también el de la identidad de izquierdas, el de la alianza con otros partidos con objeto de sumar todos los votantes posibles y el del acoso constante a la vieja política.
Ahora sólo queda saber qué ocurrirá con los perdedores. En cualquier otro partido serían borrados del mapa de inmediato. Pero Podemos llegó a la escena política con promesas de hacer las cosas diferentes. El partido no puede permitirse perder a una persona tan válida como Iñigo Errejón. Pablo Iglesias será inteligente si opta por la magnanimidad e integra en su círculo tanto a Errejón como a la otra corriente minoritaria, la de los anticapitalistas de Miguel Urbán. Con este perdón y este abrazo, Pablo Iglesias no sólo demostrará ser un buen secretario general, sino también un buen amigo.

Imperator Caesar Cerverius