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domingo, 22 de julio de 2018

VOTAR CON CABEZA O CON CORAZÓN


Él es el héroe que la ciudad se merece, pero no el que necesitamos ahora mismo

Esta mítica frase de El Caballero Oscuro (Christopher Nolan, 2008) es la que han debido de pensar los seguidores de Soraya Sáenz de Santamaría tras su derrota en las primarias del PP. Una política con recorrido, que ha sido Vicepresidenta del Gobierno, Portavoz, Ministra de la Presidencia y Ministra para las Administraciones Territoriales; que ha sido la mano derecha de Rajoy hasta el punto de tener bajo su mando al Centro Nacional de Inteligencia (CNI); que se la toma por persona diligente y capaz; que las encuestas demostraban que un buen porcentaje de la población estaría dispuesta a votarla… pero nada de eso sirvió. Un joven Pablo Casadoconsiguió aunar a su alrededor a todos los que estaban contra ella y sacarle 15 puntos en la votación que eligió al líder del partido.
Un líder con cabeza o un líder con corazón. Esa era la elección. Escoger entre una gestora que administrase el partido como una empresa o un caudillo que enfervorizasea las masas y sacase a la organización del letargo producido por años y años de marianismo. Y los compromisarios votaron con el corazón. Aun sabiendo que Casado no tiene experiencia de gobierno, aun sabiendo que puede vérsele como un clon de Albert Rivera, aun sabiendo que tiene asuntos turbios relacionados con sus titulaciones universitarias. Nada de eso ha parecido importarles a los delegados, que han optado por el que ha despertado en ellos la ilusión de volver a ser lo que fueron en tiempos pasados.
Tras el Congreso partidista de este fin de semana, vendrá ahora para Pablo Casado la segunda parte: la formación de su círculo de confianza, integrar a algunas personas de la facción perdedora e ir dibujando las líneas generales de lo que será su oposición. En sus declaraciones de campaña puede intuirse un giro más a la derecha para el partidopero, si quiere llegar al Palacio de La Moncloa, es en el caladero de votos de Ciudadanos donde tiene que salir de pesca. Y ese banco de electores requiere cierto centrismo.
Si hay algo que no puede reprochársele a Casado es su relación con los medios. Como Vicesecretario de Comunicación que ha sido del Partido Popular en los últimos años, conoce la importancia de atender a los periodistas y contestar a sus preguntas. Si sigue con la política demostrada hasta ahora, se le verá como una persona cercana y puede que consiga el afecto del electorado. En un par de años (aunque esa distancia podría reducirse en cualquier momento) Casado se enfrentará a Sánchez, Rivera e Iglesias en una terna jovencísima (37, 46, 38 y 39 años respectivamente). Esperemos que esa juventud traiga nuevas formas de hacer política y refresque el panorama para atraer al Pueblo a esta casta por la que ahora sólo siente desafección.

Imperator Caesar Cerverius

domingo, 24 de junio de 2018

UN DÍA EN LAS CARRERAS (PP EDITION)


Siete candidatos, como siete horrocruxes tenía Voldemort en la saga Harry Potter. Siete populares con intención de llegar a lo más alto de su partido y del gobierno de la nación. Siete políticos que lucharán en un acontecimiento que nunca se ha dado: las primarias del Partido Popular.
De la noche a la mañana Mariano Rajoy dejó de ser Presidente del Gobierno y, poco después, con la misma celeridad, convocó un Congreso Extraordinario y dejó el liderazgo de su partido. En una decisión sin precedentes, renunció a designar un sucesor y a intervenir de manera alguna en las primarias que están por celebrarse. Serán los militantes en primera vuelta y los compromisarios en segunda los que decidirán quién ocupa el puesto más alto de la calle Génova.
Pablo Casado, Soraya Sáenz de Santamaría, María Dolores de Cospedal, José Manuel García Margallo, José Ramón García Hernández, José Luis Bayo y Elio Cabanes se han lanzado a la carrera y han conseguido reunir los apenas cien avales necesarios para poder presentarse a la competición. No se preocupen si no conocen a los tres últimos. Excepto en su propia casa, nadie les conoce tampoco. Su presencia en esta disputa se limitará a tener su minuto de gloria y, quizás, adquirir un poco de visibilidad que les permita tener algo más de relevancia a nivel nacional a partir de ahora.
Nos centraremos en analizar, pues, a los cuatro con más posibilidades.
José Manuel García Margallo ha sido Ministro de Exteriores en el gobierno de Mariano Rajoy. Es una persona clara que no le importa decir en voz alta lo que piensa. Su mayor hándicap es la edad. Tiene 73 años. Seguramente no sea lo mejor para la renovación profunda que necesita el Partido Popular.
María Dolores de Cospedal ha sido Presidenta de Castilla La Mancha, Ministra de Defensa y Secretaria General del PP. Parece ser que nadie le ha dicho (y ella no ha debido darse cuenta) que es una persona que cae mal. Su alto puesto dentro del partido puede que le hayan otorgado los tentáculos necesarios para dominar el aparato y quién sabe si puede conseguir llegar a sentarse en el sillón de Rajoy, desde el que gobernaría el partido con disciplina y puño de hierro, pero de ahí a ganar la presidencia de la nación ya es otra historia. Aunque logue convencer a los suyos para que la elijan, no creo que despierte la simpatía de los electores para llegar a La Moncloa.
Soraya Sáenz de Santamaría ha sido Vicepresidenta y mano derecha de Mariano Rajoy. Era tal la confianza en ella que el gallego le dotó de poderes enormes entre los que se encuentran el mando sobre el CNI o la cartera de Administraciones Públicas, desde la que ha manejado el conflicto catalán y la aplicación del artículo 155 de la constitución. Al contrario que su compañera en la terna, Sáenz de Santamaría goza de la popularidad del pueblo. Se la tiene por persona capaz, diligente y directa. Pero dentro del PP ya es otra historia. No ha desempeñado ningún puesto orgánico y siempre se ha apartado de la defensa de la organización cuando ésta ha estado en problemas escudándose en su puesto institucional (puesto que no le ha impedido opinar de otros partidos). No obstante, las encuestas le posicionan por delante de su colega.
Pablo Casado lo tiene todo para convertirse en el próximo presidente del PP. Es joven (37 años), es Vicesecretario de Comunicación del partido, tiene contactos con varias familias en la organización y fue, con el 51,5% de los votos, uno de los diputados con mayor respaldo en las últimas elecciones generales (sólo aventajado por su compañero de la ciudad autónoma de Ceuta). Su parte oscura son las investigaciones que hay en curso sobre las irregularidades en la obtención de sus títulos universitarios y que podrían dar al traste con su ambición política. No obstante, tiene una ligera (pero importante) ventaja sobre sus competidoras: si se cuela en segunda vuelta, el odio que se tienen De Cospedal y Sáenz de Santamaría entre ellas podría otorgar a Casado el apoyo necesario para imponerse sobre su rival.
El 5 de Julio votará la militancia y, entre los dos candidatos con más respaldo, el 20 y 21 de Julio los compromisarios decidirán quién se convierte en presidente del Partido Popular.El elegido tendrá por delante la tarea de renovar la organización, desterrar los casos de corrupción y juzgar férreamente a los que pudiesen aparecer, hacer una oposición en el Parlamento que logre convencer a la gente, alzarse con el carisma necesario para restarle protagonismo a Albert Rivera y convencer al electorado que parece estar arrimándose (según las últimas encuestas) a Pedro Sánchez.Si el nuevo líder ofrece la visión de una nueva derecha moderna y del siglo XXI, quizás sea capaz de mantener el partido en lo más alto, pero si mantiene las políticas seguidas hasta ahora y no muestra ningún síntoma de renovación, será engullido por la marea naranja de Ciudadanos.

Imperator Caesar Cerverius 


domingo, 11 de junio de 2017

PEDRO I, EL RENACIDO


Pedro, de la Casa Socialista, llamado "El renacido". El primero de su nombre en ocupar la secretaría general, el vigésimo que lidera el partido, el primero que es elegido directamente por los militantes. No una, sino dos elecciones primarias ganó, el mismo número de elecciones generales que perdió. Pero eso quizá fue porque llevaba el programa de otros, en vez del suyo propio. Le trataron como a un títere, le maniataron a la hora de forjar alianzas y le quisieron obligar a dar su voto a un gobierno de derechas. Esto último no lo consiguieron, pues él prefirió dimitir que renunciar al ya famoso "no es no". Ahora vuelve, con energías renovadas y con un mandato legitimado para hacer y deshacer. Y no está dispuesto a repetir los errores del pasado.
Renuncia a tutelajes, dejando a los barones territoriales fuera de la ejecutiva federal. Busca conciliación y armonía, poniendo (así se prevee) a un hombre honesto y educado al frente de la secretaría de organización. José Luis Ávalos es una persona que habla sin pelos en la lengua, haciendo autocrítica por lo que ha hecho mal el partido, y que buscará la sintonía con los secretarios regionales a través del acuerdo, no por la fuerza como su antecesor César Luena.
Por último, Sánchez busca devolver al Partido Socialista al lugar que ideológicamente le pertenece, la izquierda. Y con ese lema irá al Congreso Federal del PSOE de los próximos 16 y 17 de junio: "Somos la izquierda". Vuelta a la socialdemocracia, vuelta a conectar con la gente, vuelta a pescar votos a sus rivales políticos. Esta vez el caladero es de color morado, el morado de Podemos, con el que también se tendrán que entender si quieren expulsar al gobierno corrupto de Mariano Rajoy, pues el bipartidismo ya está enterrado (esperemos que) para siempre. Sánchez e Iglesias tendrán que ir de la mano para devolver la dignidad y la confianza a una clase política con la que hace mucho tiempo que no se ven representados los ciudadanos.
Y Sánchez mira más allá del Canal de la Mancha para mirarse en el espejo. Un espejo que muestra a otro izquierdista, el laborista británico Jeremy Corbyn. Corbin también tuvo que enfrentarse a dos elecciones primarias y, al igual que Sánchez, las dos las ganó sobradamente. Ahora, tras reducir distancias con la conservadora Theresa May, el laborista promete también devolver al partido a su lugar. Habrá que estar con la vista fija sobre el país de la Unión Jack porque, quizá, para ver el futuro de nuestro país, haya que mirar hacia la ciudad del Támesis.

Imperator Caesar Cerverius


miércoles, 24 de mayo de 2017

LA VENGANZA DE LAS BASES


Érase una vez un líder político cuyas ideas no gustaban a sus compañeros. Este líder no era uno cualquiera, sino el primero que había alcanzado su puesto por elección directa de los militantes. Él creía en la nueva política, en consultar a las bases y en impedir los gobiernos corruptos de derechas. Pero un buen día, los que le ayudaron a llegar al poder creyeron que, por el hecho de haberle ayudado, tenían derecho a tutelarle y marcarle los pasos a seguir. Estos "compañeros" no compartían la renovación buscada por el líder. Ellos eran más de seguir como los últimos 140 años: familias políticas, endogamia y gobierno de unos pocos. La máxima representante de esta corriente era una joven sevillana que había llegado a dirigir una comunidad autónoma. Como era aclamada en su región, creyó que el resto del país se contagiaría y la entronizarían. Ella era la favorita de las élites. Como representante de las viejas políticas, empresarios y medios de comunicación la preferían, pues con ella estaba asegurada la continuidad de sus privilegios.
La líder andaluza empezó a acosar más y más al secretario general hasta que por fin le hizo caer. Todo salía a pedir de boca.
Una gestora se encargaría de la dirección del partido hasta que se convocase un congreso y unas primarias para ocupar el cargo vacante. Pero esta gestora no era independiente, sino que estaba plagada de afines a la sureña. De esta forma se controlaron los tiempos y se forjaron las condiciones que más favorecían a la líder en la sombra.
Pero el antiguo secretario general caído volvió de su destierro y prometió plantar batalla. Empezó a acudir a actos y a recaudar dinero para su campaña. Sus adversarios, desconectados de la realidad, le subestimaron y creyeron que haría el ridículo, pues ellos planeaban un desfile militar para la andaluza. Pero las bases, que se sentían traicionadas porque la gestora había regalado el gobierno de la nación a la derecha corrupta, se entregaron fielmente al ex-dirigente.
Llegaron las primarias y la aspirante salió derrotada. Su cara, y la de sus allegados, era una mezcla de tristeza e incredulidad. Como si no supiesen qué había ocurrido.
Dirigentes territoriales, diputados, senadores, incluso ex-presidentes del gobierno que abandonaron su imagen de figura neutral para apostar por la andaluza, han quedado expuestos por la agresividad mostrada durante la campaña contra el ganador.
En las manos del reelegido secretario general estará ser magnánimo, hacer borrón y cuenta nueva e integrar a todas las sensibilidades o sacar las guadañas y empezar a cortar cabezas. Lo primero significaría hilvanar la aguja destinada a coser los desgarrados retales del partido. Lo segundo, verter más sangre a una ya excesivamente desangrada organización. Lo uno o lo otro se resolverá en el próximo relato.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Imperator Caesar Cerverius

lunes, 15 de mayo de 2017

EL CHISTE SIN GRACIA


Un vasco, un madrileño y una sevillana entran en la sede del PSOE...
Podría ser el comienzo de un buen chiste, si no fuera porque, más que un chiste, es un drama. Uno de esos que, poco a poco, te calan y acabas llorando desconsoladamente. Un drama de intrigas, traiciones y apuñalamientos. Un drama que podría acabar con un partido centenario, o con él mismo dividido en dos. Y es que la guerra (la puta guerra, que diría Pérez-Reverte) sólo trae dolor y miseria.
La suerte está echada y, el que aún no tuviese decidido el sentido de su voto para las primarias socialistas del próximo domingo, el debate ofrecido por los candidatos a la secretaría general no va a resolverlo. Un debate en el que no ha podido verse nada nuevo.
La confrontación entre los aspirantes al sillón de Ferraz no ha dejado de estar desprovista de cierta ironía, pues se ha llevado a cabo en la misma sala que aquel fatídico 1 de octubre acabó con el mandato de Pedro Sánchez. Al madrileño se le han debido de revolver las tripas y ha tirado de guión para atacar a Susana Díaz: deslealtad, falta de proyecto de partido y abstención. Abstención, abstención y abstención. El sentido de voto que dio el gobierno al corrupto Partido Popular y por el que cayó el ex-líder del puño y la rosa.
La de Triana tampoco es que haya estado más original, echando en cara a Sánchez sus mentiras, bandazos y coqueteos con Podemos. La que fue aspirante a la espera de aclamación, después titiritera del novato madrileño y finalmente conspiradora para derrocarle ha perfilado un negro futuro para el partido en el caso de que el ex-secretario general recupere el poder. Seguramente los seguidores sanchistas dibujarán un porvenir tan oscuro, o peor, si la Presidenta de la Junta de Andalucía consigue cruzar Despeñaperros.
Y en medio, tanto real como figuradamente, se ha situado Patxi López. Con su talante moderado ha llamado a unir el PSOE desde la tolerancia a ambos bandos y ha reclamado para sí el timón por el que navegar a la reconstrucción de la socialdemocracia española. El vasco tampoco ha dicho nada nuevo de lo que viene repitiendo desde que saltase a la carrera por el liderazgo.
Los avales presentados hace unos días (59.000 Díaz, 53.000 Sánchez y 11.000 López) ponen de manifiesto varias cosas:
1 - Patxi López no va a ganar, pero tiene un número suficiente de seguidores para tenerlo en cuenta en el nuevo organigrama.
2 - Susana Díaz es incontestable en Andalucía, pero el resto de España está muy lejos de jurarle lealtad.
3 - Pedro Sánchez no está tan lejos de su archienemiga como para pensar que la batalla está decidida.
Ni el más aventajado de los demoscópicos (los independientes, al menos) se arriesgaría a adelantar un resultado. Cualquier cosa podría pasar.
Normalmente suele decirse aquello de "el que ríe el último, ríe mejor", pero en este caso, el que ría el último quizá tenga también que llorar por ser el encargado de poner la tapa al féretro del partido más antiguo de la historia de España.

Imperator Caesar Cerverius

viernes, 21 de abril de 2017

EL ÚLTIMO SUPERVIVIENTE


Abandoné mis estudios universitarios para entrar en política como concejal. Mi nombre vasco, Patxi, y mi apellido español, López, me sirvieron para representar la mezcolanza existente en Euskadi y convertirme en el primer lehendakari no nacionalista. Llegué a ser, durante la legislatura más breve de la democracia, Presidente del Congreso de los diputados. Hoy, aspiro a ser elegido secretario general de mi partido. Si no lo consigo, espero seguir en primera línea apoyando al ganador. Soy un superviviente, el último superviviente.
Ésta podría ser la crónica de presentación del candidato Patxi López si las primarias socialistas fueran (y bien lo parecen) un reality show.
El vasco fue el primero en saltar al terreno de juego, presentándose a dirigir el PSOE, con la clara estrategia de amedrentar a sus rivales, Pedro Sánchez y Susana Díaz, que tenían, a priori, bastantes más posibilidades de alzarse con la victoria. Pretendía, por un lado, anular al ex-secretario general erigiéndose en el candidato crítico y arrebatándole su hueco en el espectro ideológico. Por otro, esperaba que, al mostrar batalla, por ligera que fuese, atemorizaría a la presidenta de la Junta de Andalucía (enemiga de primarias y más partidaria de aclamaciones orgánicas) y se quedaría el espacio libre para él o, como mucho, algún tapado inferior. Vamos, un farol en toda regla.
Pero ni el madrileño ni la sevillana se creyeron las cartas del vasco y aguantaron el envite. El de Barakaldo, que tampoco es nuevo en esto de la política, cambió entonces de estrategia. Empezó a comportarse como lo que es, más que como fingió ser. Su verdadera mano es la de la lealtad a las siglas, renovar el proyecto socialista y ayudar al partido a volver al gobierno. De esta forma, está dando más entrevistas a los medios que los otros dos candidatos juntos, está defendiendo su programa sin descalificar a sus rivales y se está desmarcando de la línea de la Gestora, aun votando según las directrices de ésta, en clara disciplina de voto y fidelidad a la dirección actual del partido. Se ha convertido, para los otros dos aspirantes, en el rival amable.
Está claro que la lucha entre Susana Díaz y Pedro Sánchez es un duelo a muerte. Sólo uno podrá seguir con vida (política, claro). Pero el que salga victorioso necesitará integrar a Patxi López en su ejecutiva para mostrar unidad y empezar a curar las heridas de esta guerra civil. Así, con este comportamiento de caballero, lo que a Zapatero se le llamó "talante", el jugador con la peor mano de la mesa sobrevivirá para repartir cartas, al menos, un día más.

Imperator Caesar Cerverius