Mostrando entradas con la etiqueta PODEMOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PODEMOS. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de enero de 2022

HACERLE LA CAMA A UN MINISTRO

 

hacer la cama

  1. Preparar la cama para acostarse en ella poniendo las sábanas y toda la ropa necesaria de forma adecuada.
  2. COLOQUIAL Trabajar en secreto para perjudicar a alguien.

Cuando Alberto Garzón se hizo cargo de la cartera ministerial de Consumo, en el marco de los acuerdos entre PSOE y Podemos para formar gobierno, parecía que ésta era un área menor, fruto de un reparto de sillones entre los que correspondían un determinado número a la formación morada. Fuera o no así, el Coordinador Federal de Izquierda Unida se propuso trabajar para llevar a cabo medidas que consiguiesen mejorar la vida de los españoles. Entre los logros ya conseguidos se encuentran: limitar la publicidad de apuestas deportivas y juegos de azar, una verdadera lacra entre la juventud; el aumento del IVA para bebidas azucaradas, con el objetivo de reducir su consumo, especialmente dirigido a combatir la obesidad infantil; poner coto a los abusos de líneas telefónicas 902; impulsar el etiquetado NutriScore, para visibilizar de forma sencilla la calidad de un producto; o garantizar las devoluciones de las cláusulas abusivas hipotecarias, particularmente dolorosas para las familias tras la crisis.

Entre otras iniciativas, el Ministro hizo unas recomendaciones dirigidas a reducir el consumo de carne roja, de cara a mantener una sostenibilidad medioambiental y mejorar la salud de los ciudadanos. La oposición se lanzó en tromba a criticar las declaraciones, acusando a Garzón de querer atacar a la ganadería española, y pudimos ver numerosas imágenes, en forma de tweets, de la derecha, comiendo generosos entrecots, devorando jamones y disfrutando de diversas carnes rebozadas, en un ejercicio de vergüenza ajena mayúsculo. Preguntado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sobre la polémica, prefirió ponerse de lado y responder “A mí, donde me pongan un chuletón al punto… eso es imbatible”. No importaba que los organismos de salud internacionales estuviesen a favor de la reducción del consumo del que hablaba Garzón. Era desdeñable que la mayoría de los médicos estuviesen en la línea de esas declaraciones. Nada se dijo de que esas recomendaciones ya estaban en el programa del propio Gobierno en el departamento de Agenda 2030. Ni siquiera se advirtió de que eran… eso: recomendaciones. En ningún caso se hablaba de prohibir.

Está claro que, cuando se impulsan ciertos tipos de medidas “poco habituales”, la oposición va a sacar sus cuchillos y se va a poner en pie de guerra. Es su función, como su propio nombre indica, de “oponerse” al Gobierno. Luego habría que entrar a analizar si deberían estar en contra de todo o hacer un ejercicio de ponderación sobre si las medidas son beneficiosas. Pero es especialmente doloroso que tus propios compañeros de Gobierno, aunque sean de otro partido político, no salgan en defensa, o ni siquiera apoyen, las iniciativas de un miembro de su misma administración y que estaban en el acuerdo programático.

Sin ser suficiente la pasada polémica, recientemente el Ministro se volvió a meter en otro jardín, en unas declaraciones al medio extranjero The Guardian. En dichas declaraciones, evidenciaba que la ganadería intensiva, llevada a cabo en las macrogranjas, producía una carne de mala calidad (producción masiva y barata) y perjudicaba al medio ambiente (contaminación de agua y suelos y emisión de gases nocivos), en contraposición a la ganadería extensiva, más sostenible y de calidad. Una vez más, la oposición salió en manada a atacar a Garzón, pidiendo rectificar y/o dimitir por ese ataque sin precedentes a los ganaderos españoles. Lo sorprendente es que miembros del Partido Socialista se han sumado a esta campaña de desprestigio que intenta debilitar al ministro de Consumo y, quizá, hacerle caer. Para ello, se han puesto en situaciones difícilmente explicables, como la del presidente de la Diputación General de Aragón, Javier Lambán, que consideró las declaraciones “desgraciadas e insensatas” y “una agresión directa a una parte de la economía aragonesa”. Corta es la memoria de Lambán si no recuerda que el pasado mes de julio de 2021, el Gobierno de Aragón presentó un proyecto de ley para la protección y modernización de la agricultura familiar y del patrimonio agrario de Aragón, en el que se pone de manifiesto que la ganadería intensiva (criticada por Garzón), “pone en peligro tanto la sostenibilidad ambiental del territorio cono la sostenibilidad económica y social”.

Con esta fingida indignación, los acusadores sólo evidencian que se han dejado llevar por el click bait de los medios derechistas y no han entrado a analizar lo que decía el cuerpo de la entrevista. Si lo hubieran hecho, no podrían sino coincidir que las cabezas de ganado acinadas en una macrogranja, que buscan el engorde rápido, no pueden ser de la misma calidad que las producidas en granjas abiertas, donde los animales se alimentan con pastos naturales.

¿A qué juega, pues el Partido Socialista? ¿Por qué se deja arrastrar por el “bulo” creado desde diversos medios de comunicación afines a la derecha? Desde luego, al igual que la mujer del César no sólo tiene que serlo, sino parecerlo, el gobierno “más progresista de la historia”, como ellos mismos se autodenominan, no sólo tienen que serlo por las medidas adoptadas, sino que deben ser capaces de vendérselo a la población. Y esa batalla, la de la publicidad, la está perdiendo. Todo el trabajo llevado a cabo para mejorar la vida de la gente, con medidas sociales, queda diluido si no se es capaz de explicárselo al ciudadano medio.

El Partido Socialista, dejando que sea la derecha la que dicte lo que es noticia y lo que no, y más importante, dejándoles que perviertan y enrevesen dichas noticias en su propio beneficio, aunque sea convirtiéndolas en falsas (como en este caso), se hace un flaco favor si quiere revalidar la victoria en las próximas elecciones generales. Y, haciéndole la cama a Alberto Garzón, se la hacen a Unidas Podemos, pero también a sí mismos.

Imperator Caesar Cerverius



domingo, 9 de mayo de 2021

GRACIAS, PABLO

Llegaste para abanderar las ideas del 15M, el movimiento ciudadano del 15 de mayo de 2011 (¡ya hace 10 años!) que exigía, de forma pacífica, una nueva forma, más participativa, de hacer política. Por aquel entonces, obedeciste a los que desde arriba dijeron, con la chulería típica del clasismo: “Si tantas quejas tenéis, presentaos a las elecciones”. Seguramente, fue la última vez que hiciste caso a “la casta”. ¡Qué gran palabra! Qué forma de decir tanto con tan poco: Rancio, anacrónico, reaccionario, pretencioso… Todos esos adjetivos, atribuibles a los “dinosaurios de la política”, que acostumbraban a hacer y deshacer a su antojo desde su pedestal.

Pasaste de contertulio en platós de televisiones marginales, como Intereconomía o 13TV, a entrevistado de programas como La Sexta Noche. Con tu camarilla de compañeros politólogos, como Íñigo Errejon, Carolina Bescansa o Ramón Espinar, fundaste Podemos, un partido de espíritu asambleario en el que nadie era más que nadie y se escucharían todas las voces. Los comicios más próximos eran las elecciones al Parlamento Europeo de 2014, así que para ahí os fuisteis, logrando un gran éxito, con cinco eurodiputados electos. Erais tan poco conocidos que decidisteis poner tu cara, en las papeletas electorales, donde habitualmente se coloca el logo del partido.

Durante un año en el Parlamento Europeo, os hicisteis tan populares que, en las elecciones municipales de mayo de 2015, a las que concurristeis aliados con plataformas ciudadanas, lograsteis un gran apoyo, poniendo en marcha los “ayuntamientos del cambio” en ciudades como Madrid, Barcelona, Zaragoza o Cádiz.

Pero llegaba el plato fuerte, para lo que os habíais preparado tanto: Las elecciones generales de 2015. Irrumpisteis de forma atronadora en el Congreso de los Diputados, con 69 escaños (la suma de Podemos y sus confluencias gallegas, catalanas y valencianas). No obstante, el entendimiento con el Partido Socialista de Pedro Sánchez no llegó a buen término, lo que nos llevó a una repetición electoral, en 2016.

No sería hasta las elecciones generales de noviembre de 2019 cuando se darían las condiciones para formar un gobierno progresista, con el PSOE, que te hicieron vicepresidente segundo del gobierno. Aquello por lo que tanto habíais luchado, se empezaba a materializar en forma de acciones desempeñadas desde el Consejo de Ministros. El Gobierno de España empezó a hacer verdaderas políticas de izquierdas, abandonadas desde hacía mucho tiempo. Y es que el Partido Socialista es una organización que necesita que alguien le empuje un poco, o acaba ejecutando medidas poco progresistas, defraudando a su electorado.

Pero tú también defraudaste, a propios y extraños, cuando decidiste comprar una casa de 600.000 euros en Galapagar (a las afueras de Madrid). Fuiste duramente criticado (y con razón). Desde luego, nadie duda que deseaste lo mejor para tu familia y no entendiste por qué no podías darles la vida que merecían pero, cuando se supone que eres el referente ideológico de la izquierda, no puedes pasar de Vallecas a Galapagar sin pagar un peaje. Y ese peaje fue la pérdida de confianza de muchos amigos, compañeros y electores.

Te montaste tu burbuja, seguramente alimentada por los de tu alrededor, en la que creíste que Podemos era tu cortijo personal. Te convertiste en un ególatra que no aceptabas las críticas. Cada vez se hablaba menos, de forma asamblearia, y cada vez tú decidías más, individualmente. Eso te llevó al enfrentamiento con Íñigo Errejón, el que había sido tu hermano, que terminó con él fuera del partido, fundando posteriormente Más Madrid / Más País y fragmentando aún más la izquierda. Se podría decir que ése es el mayor error que has cometido en tu carrera política.

Pero, si bien se te ha criticado varias veces justificadamente, muchas más lo han sido desde la mentira y la desinformación de los medios rivales. Tantas veces fuiste acusado de colaboración con los gobiernos venezolano o iraní como la justicia archivó sus causas. Se te ha llamado “rata”, “chepudo”, “coletas”, “comunista” (peyorativamente hablando); se te ha acosado, en tu vivienda particular, de forma continua por manifestantes; incluso te han enviado cartas amenazantes con cartuchos de rifle en su interior. Sin duda, eres uno de los políticos que más (si no el que más) ataques y acoso ha recibido e injustamente ha sido tratado. Tu figura representaba un peligro para las élites y se encargaron de soltar toda la metralla posible para destruirte.

El agotamiento en tu persona era patente. Tus esfuerzos por llegar al gobierno te habían consumido y la recompensa, en forma de vicepresidencia, ya no te valía la pena. Sin embargo, hiciste un último sacrificio por el partido (para enmendar, quizá, los males que también le habías causado). Algunos sondeos indicaban que Podemos podría caer por debajo del 5% en las elecciones a la Asamblea de Madrid, dejándoles sin representación. Te envolviste en tu capa de salvador y dijiste “yo me encargo”. Tu participación se tradujo en un aumento del grupo parlamentario en 3 escaños (pasando de 7 a 10). No obstante, la victoria de la derecha y vuestra última posición en la Asamblea te dieron la excusa para hacer algo que ya llevabas intención de hacer (aun, posiblemente, tras un mejor resultado electoral). Entendiste que tu personalidad atacante e incisiva movilizaba a tus electores, pero también a los de tus rivales. Comprendiste que habías colaborado en polarizar la vida política en exceso y que, en tus propias palabras, “no contribuías a sumar”.

Te vas, pero dejas una sucesora, la Ministra de Trabajo Yolanda Díaz, que tiene una proyección enorme y transmite tanta confianza como profesionalidad. Está por ver si Podemos es capaz de sobrevivir a la salida de su líder o cae, como otros partidos con exceso de personalismos (como Ciudadanos), en la desaparición.

Ahora bien, con tus virtudes y tus defectos, yo te digo “gracias, Pablo”. Gracias por mejorar la democracia; por enseñarnos que había más opciones que rojo y azul, alejándonos del bipartidismo (al que espero que jamás volvamos); por empujar para que se materializaran políticas progresistas; por ayudar a frenar los recortes en políticas sociales; en definitiva, por intentar convertir a España en un país mejor. Espero que descanses, que puedas dedicar tiempo a tu familia, que te cortes la coleta (ahora que ya no es un símbolo irrenunciable), que el paso del tiempo mejore la percepción de la ciudadanía por tu persona y que el destino todavía te tenga guardado un último papel, tal vez, en la política española.

Imperator Caesar Cerverius



lunes, 15 de marzo de 2021

TERREMOTO CON EPICENTRO EN MADRID

En tiempos de la antigua Roma, cada ciudad dentro del Imperio tenía su curia (una especie de senado local). Los temas que se trataban en ella eran, por supuesto, los que implicaban a la urbe en cuestión, pero los debates más apasionados eran los que versaban sobre los asuntos que envolvían a la capital del Imperio. Aunque el foco estuviese a miles de kilómetros, y los debates en una pequeña ciudad de provincias no trascendiesen más allá, los bandos que se generaban recreaban igualmente a los formados en La Ciudad Eterna.

Hoy en día, dos mil años después, las costumbres no han variado mucho. Podemos ver a consejos municipales o parlamentos autonómicos tratar asuntos de índole nacional, defendiendo cada partido las ideas de su líder supremo. Por mucho que nos pese, y aunque nos hartemos de repetir el mantra “España no es (sólo) Madrid”, lo acaecido en la Capital tiene repercusiones inimaginables. Así nos hemos visto, de la noche a la mañana, en medio de un terremoto político que ha dejado (quién lo iba a decir) una vicepresidencia del gobierno de la nación vacía y ha iniciado una nueva carrera electoral por ver quién se sienta en la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol.

Todo empezó hace unos días, con una moción de censura en la Región de Murcia. Los acólitos de Inés Arrimadas dijeron estar hartos de la corrupción del Partido Popular (parece que no se habían dado cuenta antes de la naturaleza de sus socios de gobierno) y se aliaron con el archienemigo socialista. A este asalto le siguió otro similar en Castilla y León. Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, hizo suyo, entonces, el refrán de “cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”. Ni corta ni perezosa, cesó a todos los consejeros naranjas y disolvió la Asamblea de Madrid.

El golpe en Murcia se ha saldado con tres tránsfugas, que serían más de Albert Rivera que de Inés Arrimadas (me hace mucha gracia que los partidos se apresuran a firmar pactos antitransfuguistas, pero luego no tienen tanta prisa en cumplirlos), y el de Castilla y León tampoco parece que vaya a avanzar mucho más. Donde sí que se va a producir un cambio es en la capital de España, donde la joya del gobierno de la Comunidad volverá a estar al alcance de cualquiera que tenga la osadía de optar por él. Y, cuando de osadía se trata, Pablo Iglesias va sobrado. Cualquiera diría que, con todo lo que le costó llegar a la vicepresidencia, ahora vaya a renunciar a ella por un simple parlamento autonómico. Pero no nos engañemos, a Pablo le va el barro. Él se encuentra cómodo en la arena, peleando con uñas, dientes y una afilada lengua capaz de herir al más irrebatible. Además, la lucha por Madrid le da el aura de gran salvador que él cree que es el único capaz de encarnar.

Pablo Iglesias pretende aunar a toda la izquierda en un gran pacto contra la derecha. Habrá que ver si está igualmente proclive a ese pacto, tras las elecciones, si no es él quien encabece la coalición. De momento, Pedro Sánchez se quita una preocupación de la cabeza, esa mosca cojonera que le minaba la autoridad en cada Consejo de Ministros. Pero el presidente debería agarrarse, porque vienen curvas. Si sigue la recomendación (y quien dice recomendación dice condiciones del pacto de gobierno) de Iglesias, la ministra de trabajo, Yolanda Díaz, será aupada al puesto que desaloja el líder podemita. Díaz ha demostrado, desde su ministerio, que es una persona muy capaz y defensora de los verdaderos ideales de la izquierda. Por ello, este cambio de cromos podría traer más ventajas que desventajas al país.

Lo que está claro es que Pablo Iglesias se juega, a una sola carta, su futuro político. Podría arrastrar al electorado de izquierdas a las urnas y ser el mesías que arrebate el poder a la derecha, pero también podría pegarse el tortazo y tener que volverse a su casa de Galapagar (la verdad es que hay sitios peores a los que volverse). Quizá sea éste el inicio del ocaso de una estrella, pero el comienzo del amanecer de otra.

Imperator Caesar Cerverius



domingo, 21 de abril de 2019

POR QUÉ VOTARÉ A PABLO IGLESIAS AUNQUE ME CAIGA MAL




Os confesaré una cosa: No me gusta Pablo Iglesias. Creo que es un ególatra con ansias de poder y que nunca ha aguantado que las personas de su alrededor le diesen ni un toque de atención. Y así se desprendió de gente muy válida como Íñigo Errejón o Carolina Bescansa. Sin embargo, sí que creo que hizo algo bien. Y eso fue fundar Podemos, el partido que cambió el modo de ver la política en este país y que podría hacer mucho bien por el mismo.
Dicho todo lo anterior, os aseguro que votaré a Unidas Podemos (y, por ende, a Pablo Iglesias) en las próximas elecciones. Y lo haré porque, en realidad, no tengo otra opción. Soy una persona de izquierdas y ahora mismo Unidas Podemos es la única organización que defiende mis intereses. Cierto es que, en los últimos años, no he estado de acuerdo con ellos en todas las medidas que han defendido, pero siguen siendo los que más medidas defienden favorables a mi persona (y creo que para todo el país).
Podría votar al Partido Socialista, claro, pero después me tendría que decepcionar al ver que pactaban con Albert Rivera en vez de con Pablo Iglesias.
También podría votar a PACMA, pues tengo muy interiorizadas las políticas animalistas y las creo muy necesarias en el Congreso de los Diputados. Pero no sólo de animalismo vive el hombre, sino de economía, trabajo, industria y un largo etcétera en el que creo que PACMA pincharía en hueso.
Si en verdad algo me repugna, del panorama político que se nos avecina, es la posibilidad de que sumen las derechas de PP, Cs y VOX. Creo que todos los avances en políticas sociales de los últimos años se irían al traste, amén de meter a España en un clima reaccionario más propio tiempos pasados que para nada fueron mejores.
Me diréis entonces, ¿por qué te la juegas votando a Unidas Podemos y no optas por el voto útil apoyando al PSOE? Pues porque creo realmente que el voto útil traiciona los valores de la democracia. ¿Acaso yo, como ciudadano, tengo que renunciar a mis ideas para concentrar la mayoría en “algo que se le parece”? No. La democracia es elección, la democracia es variedad, la democracia es debate y mestizaje de ideas. Creo que saldría un gobierno mucho más justo y beneficioso de un pacto entre socialistas y podemitas, que de uno monocolor (ya fuese rojo o morado). Y hay que obligar a nuestros cargos electos (que para eso los elegimos) a que se acerquen, negocien y pacten lo mejor para la ciudadanía.
Desde luego, lo que no haré, es quedarme en casa el próximo 28 de Abril. Muchos son los que dicen que, como un partido no les representa al 100%, no les entrega su voto. Supongo que esos perfeccionistas apagarán un partido de futbol si juega en su equipo un jugador que no les gusta, apartarán un plato de su mesa si un ingrediente no les entusiasma, o se saldrán del cine si uno de los secundarios que aparecen en la película dice una frase sin el tono apropiado.
El esnobismo de la izquierda siempre ha sido su peor enemigo. Como gente crítica que son sus votantes, siempre se ha visto amenazada con la nube de la abstención por una coma aquí o una tilde allá. Sin embargo, la derecha, masa disciplinada, acude a las urnas con el voto preparado de casa y deposita su papeleta en la urna llueva o nieve.
Desde este modesto medio os pido que no caigáis en las trampas de la campaña, no os dejéis engañar por los saboteadores que trabajan para el partido abstencionista y acudáis en tropel a votar (aunque sea un lema de pasadas elecciones del Partido Popular) con cabeza y corazón.

Imperator Caesar Cerverius



martes, 5 de junio de 2018

CÓMO ASCENDER EN LA VIDA: DEL INFIERNO AL CIELO CON PEDRO


Te quedas en coma la noche del 1 de octubre de 2016, y pasa esto: en un caótico y tenso congreso, Pedro Sánchez dimitía de su cargo de Secretario General del PSOE en uno de los momentos más convulsos de la historia de este partido, azotado por una profunda división interna entre “oficialistas” y “susanistas” y con una crisis de resultados electorales sin precedentes.
Te despiertas en la cama de un hospital -público por supuesto a menos que seas lacayo y súbdito de Esperanza “Carmaggedon” Aguirre- y pasa esto: El 1 de junio de 2018, en un tenso debate parlamentario enmarcado en una moción de censura contra M. Rajoy, Pedro Sánchezobtiene 180 votos favorables y se convierte en el séptimo Presidente del Gobierno de la democracia española
JOOODER. Tras el impacto inicial y no ahorcarte con el gotero, te preguntas qué ha pasado con España. 
Veamos.
Los dantescos personajes, el funcionario berberechil M. Rajoy, la abobada María Soraya Sáenz de Santamaría Antón y el chupasangre Cristóbal María Montoro han sido las tres cabezas más visibles y destacadas de un Partido Popular azotado por la corrupción sistémica e interna del partido -desde 1989-, por una crisis de confianza de la opinión pública y de sus votantes, por el sainete que han hecho frente al problema catalán (Puigdemont y colaboradores huidos al extranjero) y el PP atrincherado tras las togas de los jueces, manifestando su incompetencia. Demasiadas gotas han acabado derramando el vaso. Y parece que la correlación de fuerzas en la derecha española va a pasar del vino a la Fanta de naranja. 
Ahora se abre una etapa muy curiosa: hay un Presidente del Gobierno en la Moncloa sin haber pasado por las urnas -saludos desde este modesto blog a Susana Díaz- y que gobierna con apoyo de Podemos -reclamando su parte del pastel: dame un ministerio o te saco la navajilla de Vallecas, perdón Galapágar- y nacionalistas (anda mira, como Aznar en el 96 con Pujol y Arzallus). Ciudadanos, los hijos de las encuestas, se han quedado en shock ya que cuando parecía que iban a arrebatar el poder al PP, viene el PSOE y les adelanta por la izquierda. 
Toca recomponerse porque el discurso va a cambiar. Al 3 veces muerto y 4 veces resucitado Pedro Sánchez los nacionalismos periféricos le van a pedir cuentas por apoyarle. Quid pro quo. Y esas cuentas exigen negociaciones y tender unos puentes volados entre España y Cataluña. Podemos tratará de hacerse con un ministerio pero puede que consigan un cargo más bajo: ojalá se hagan con el control de RTVE, suspendan el programa de Cárdenas y pongan “La Tuerka” para que sea vista por fin por más de tres personas. Por su parte, Ciudadanos está en fuera de juego discursivamente hablando, porque su oposición blanda era contra el PP, no contra el PSOE y creían que Rivera iba a suceder a Rajoy en La Moncloa. Con Felisuco y Cantó de ministros y el perturbado de Girauta reencarnado en Goebbels. Ahora toca reformar su política y bramar por unas elecciones que les haga soñar.
¿Y el PP? Bueno, se abre un periodo muy interesante a ojos del ciudadano. Tras llevar a cabo una legislatura basada actuar como un funcionario que huye ante los problemas o espera a que escampen con otro problema mayor, el caducifolio M. Rajoy debe afrontar que su tiempo ha pasado y que es necesaria la regeneración dentro de su partido -tal y como piden sus bases de forma explícita JA JA JA- Esto puede llevar a una lucha interna entre algunos candidatos: el narcocolega Feijóo, Pastor, “másteres en Derecho” Casado o “la militara en diferido” Cospedal. Si antes Soraya con cadáveres en el armario (Soria, Margallo, Cifuentes…) no se los carga antes con unos másteres falsos, cursos ficticios o vídeoscleptómanos… Eso sí, en términos discursivos no han perdido las viejas maneras al desempolvar la retórica revanchista y utilizar al terrorismo como arma arrojadiza. Como en 2004 con infausto recuerdo, puesto que es una forma de no reconocer los errores internos. 

Polvo, sudor y hierro, Pedro I cabalga.




sábado, 26 de mayo de 2018

CHALETS, ENCUESTAS Y MOCIONES DE CENSURA


Parece mentira cómo pueden cambiar las cosas en una semana. La actividad política española hace siete días estaba anestesiada. Tan solo los coletazos del nuevo President catalánQuim Torra, asomaban en los titulares informativos. El Partido Popular satisfecho al ver que los Presupuestos Generales del Estado iban a salir adelante; el Partido socialista desaparecido desde hace tiempo; Podemos en horas bajas sin terminar de encontrar todo el respaldo electoral que pretenden; y Ciudadanos, envueltos en la bandera de España y su discurso nacionalista, observando cómo no hacen más que subir y subir en las encuestas.
El primer movimiento sísmico se localizó en el partido morado. Las informaciones de que la pareja Iglesias-Montero había comprado un chalet de 600.000 €, a las afueras de Madrid, sacudió la calma y arreciaron las críticas desde todos los lados. Y es que hace 6 años Iglesias había criticado al Ministro de Economía, Luis de Guindos, por gastar esa suma en una compra similar. La falta de coherencia del secretario general podemita ha sido lo más atacado. ¿Acaso una compra es criticable y la otra no? Está claro que Iglesias y Montero pueden gastar su dinero en lo que quieran y que deseen lo mejor para ellos mismos y para los hijos que está en camino pero, ¿era necesario un chalet de 600.000 € y exponerse de esta manera? Se pueden intuir tres opciones:
- No vieron venir este aluvión de críticas.
- Sabían que serían criticados pero no pensaron que se hiciese tan grande la bola.
- Sabían que serían criticados pero les dio igual.
Cualquiera de las tres opciones no está a la altura de los líderes políticos que pretenden ser. Son representantes de un partido de izquierda y que, como nueva política, se regodean de empatizar con sus votantes. No hace falta que vivan en una chabola, pero de ahí a un chalet en las afueras hay una distancia muy grande. Si aun así no querían renunciar a vivir en la casa de sus sueños, quizá éste no era el mejor momento (a un año de elecciones y con Podemos no precisamente con los mejores resultados en las encuestas).
El asunto no sólo ha traído críticas de sus rivales políticos (algo que podría esperarse) sino también de sus afines, que han visto este movimiento como un error que les hará perder votos y cercanía con la gente. Sea como fuere, Pablo Iglesias Irene Montero han decidido zanjar el asunto con una consulta a los militantes. El próximo domingo se sabrá si no sólo dejan su piso de Vallecas, sino también sus actas de diputados y cargos políticos en el partido.
Si parecía que con esto íbamos a tener para unas cuantas semanas, nada más lejos de la realidad. La sentencia del juicio sobre la Trama rtel ha condenado al Partido Popular como partícipe a título lucrativo y ha determinado que tuvo una caja B desde 1989. El Partido Socialista ha salido de su letargo y ha presentado una moción de censura que desaloje a MarianoRajoy y al corrupto (ya no supuesto, sino confirmado) Partido Popular de La Moncloa. Ciudadanos, como de costumbre, no se muestra inclinado a echar al PP del gobierno, pero el apoyo de Podemos está garantizado. Con unos pocos diputados más (algo no demasiado difícil después de la sentencia), la moción podría prosperar.
Con todas las pelotas de partido que ha salvado Rajoy, ésta podría ser la definitiva. Pedro Sánchez, aun sin tener acta de diputado, se convertiría en el séptimo presidente de la democracia reciente. Si Albert Rivera se decide a apoyarle, sería para que convocase inmediatamente elecciones, pero si termina no necesitando sus votos, Sánchez podría acabar la legislatura con un gobierno monocolor.
La incertidumbre se abre sobre el futuro de la política española. Pudiera ser que nada cambiase, no saliese adelante la moción de censura, Rajoy siguiese siendo presidente, Sánchez volviese a su hibernación, Iglesias saliese reforzado de su consulta y Rivera continuase dando discursos más propios del NO-DO que del siglo XXI. Pero también podría darse el otro extremo en el que Rajoy abandone el cargo, volvamoa tener un presidente socialista, Rivera continúe con el himno de España como politono en el móvil (hay cosas que no cambiarán jamás) y Pablo Iglesias pierda su consulta y se tenga que retirar a la Sierra de Guadarrama (donde se sitúa el chalet en cuestión). ¿Quién sustituiría al carismático líder con coleta? ¿Será la hora de Íñigo Errejón? ¿El partido tendrá a un científico en el puesto más alto desde la silla de PabloEchenique? ¿Se buscará a un líder de tendencia parecida a Iglesias en la figura de Ramón Espinar? ¿Llegará la hora de alguna mujer como la andaluza Teresa Rodríguez?
Muchas preguntas, demasiadas, que distraerán durante un tiempo a los representantes de la nación de su obligación: velar por el bienestar de sus representados.

Imperator Caesar Cerverius


domingo, 18 de junio de 2017

PERDER PARA GANAR


Un país en crisis, un gobierno inoperante, un partido asolado por los casos de corrupción y un presidente que no reacciona, pero que tiene una mayoría en el Congreso de los Diputados que le permite seguir con su inactividad. Frente a todo esto, un líder político que, aun sabiendo que no le dan los números y que su propuesta va a fracasar, decide decir basta. Ese es el sentido de la moción de censura planteada por Pablo Iglesias. Condenada al fracaso antes, incluso, de presentarse.
El Partido Popular sigue con su estrategia de indiferencia, como si todos los casos de corrupción que salpica a sus dirigentes no fuese con ellos.
Ciudadanos hace mucho tiempo que demostró que aquello del cambio político y echar a los corruptos de las instituciones lo decían con la boca pequeña. Han apoyado incondicionalmente al Partido Popular sin importarle el nido de corruptos en que se ha convertido.
El Partido Socialista lleva meses con sus luchas internas y no ha estado a la altura como principal partido de la oposición. Con su abstención, permitió a Rajoy ser investido presidente, de forma que ellos mismos han sido parte del problema.
Por último, los partidos nacionalistas. Los catalanes sólo tienen una cosa en mente: el referéndum. No hay quien los saque de ese callejón sin salida y poco o nada quieren saber de otros temas. Los vascos y canarios venden su voto por una partida presupuestaria. "Con perras, chufletes", que suele decirse. De esta forma, el gobierno también puede tener esos escaños controlados a golpe de talonario.
Con este panorama, Podemos ha decidido dar un golpe de efecto. Con su moción de censura repite aquello que ya dijo Unamuno: "venceréis, pero no convenceréis". Le dice a la sociedad que ellos no forman parte de ese juego sucio y no se resignan a estar cuatro años haciendo el paripé en el Parlamento. Acosarán al gobierno hasta derribarlo o hasta que, desde su interior, se tomen medidas con los corruptos. Guardar silencio, como hacen otros partidos, es una forma de permitir sus prácticas. De comulgar con ellos. Y eso no es algo a lo que el partido de Pablo Iglesias esté dispuesto.
Ésta ha sido la tercera moción de censura de la democracia. Las otras dos también fracasaron. Una del Partido Socialista a Adolfo Suárez y otra de Alianza Popular a Felipe González. Como la de Podemos, las otras también nacieron ya muertas, pero ambas tenían un objetivo: hacerse ver en el parlamento como alternativa de gobierno.
Lo que en esta ocasión ha sido una derrota, puede convertirse en victoria si Podemos y el PSOE deciden caminar juntos para poner fin al gobierno corrupto del PP.
Soplan nuevos vientos para la socialdemocracia con la victoria de Pedro Sánchez y, quizá, el reloj que mide el tiempo que le queda a Mariano Rajoy en La Moncloa se esté quedando sin arena.
Pablo Iglesias no ha conseguido ser presidente. Puede que nunca lo sea. Lo que no puede negársele es que ha traído la renovación a la anquilosada democracia española y no parece tener intención de parar esa renovación hasta que ésta llegue a todos los estratos institucionales del país.

Imperator Caesar Cerverius