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sábado, 22 de enero de 2022

HESÍODO. LA NUEVA SOCIEDAD EN TRABAJOS Y DÍAS


 A penas poseemos conocimientos sobre la vida de Hesíodo, salvo aquello que aporta él mismo en sus dos obras principales: Teogonía y Trabajos y días.  Era un campesino, hijo de un comerciante de Cime (La Cumas asiática), que, tras verse arruinado, se asentó en Ascra (Trab. 631-640), donde nació y vivió nuestro autor. Ascra fue una pequeña aldea beocia, pobre, pero vecina de Tespias, que era un centro cultural importante a los pies del monte Helicón. Aquí se realizaban importantes certámenes poéticos vinculados al culto de las Musas, a los que asistían cantores de diferentes lugares del mundo conocido hasta ese momento. Hesíodo tenía un hermano, Perses, contra el que entró en litigio por la herencia (tierras) recibida de su padre (Trab. 27-41).  Este hecho será el pretexto del poema Trabajo y días, donde el autor presenta una serie de consejos a su hermano.  En cualquier caso, parece que la posición económica del poeta era lo suficientemente desahoga como para poseer un campo, utensilios de labranza para trabajarlo, el buey, los esclavos; así como para conocer y poder aconsejarle en el poema a su hermano, cual era la mejor estación para navegar con fines comerciales (Trab. 631-640); su hacienda también le permitía mantener un rebaño de ovejas, que pacían en el Monte Helicón, donde, según confiesa al comienzo de la Teogonía (22-26), lo iniciaron las Musas en el arte de la poesía:

“Ellas precisamente enseñaron una vez a Hesíodo un

bello canto mientras apacentaba sus ovejas a los pies del

divino Helicón.  Este mensaje a mí en primer lugar me

dirigió las diosas, las Musas Olímpicas, hijas de

Zeus portador de la égida:”

De su carrera profesional como poeta, sólo sabemos que viajó a Calcis, según el propio Hesíodo la única vez que abandonó Ascra y se atrevió a navegar, para participar en una competición poética[i] celebrada con motivo de los juegos fúnebres en honor de Anfidamante. Se proclamó campeón y el premio que obtuvo fue un trípode, dedicado por él a las diosas del Helicón (Trab. 650-663).

Para A. Pérez Jiménez, a partir de estos datos y de la influencia que tendrán Hesíodo en los principales poetas líricos del siglo VII a.C., como Arquíloco, se ha postulado, que nuestro autor vivió hacia la segunda mitad del Siglo VIII a. C.

Trabajos y Días.

Desde un punto de vista literario, Trabajos y Días se ha considerado siempre el poema más indiscutible de nuestro autor, si bien algunos críticos niegan la autenticidad de determinados pasajes (Días y parte del contenido mágico que aparece)[ii].  Su estructura presenta una perfecta unidad temática basada fundamentalmente en dos importantes ideas: trabajo y justicia.

Zeus es el garante de la justicia; sin embargo, al contemplar la realidad humana, esa concepción de Zeus hace que Hesíodo se planteé la responsabilidad del mal en el mundo. Para poder explicarlo Hesíodo recurre a tres mitos:  El de Prometeo, el de Pandora y el de Las Edades, lo que le hace concluir que es la propia naturaleza humana, la causante de dicho mal, por tanto, a diferencia del mundo divino, el de la humanidad sigue un proceso de degradación que solo finalizara cuando Zeus se decida a poner justicia definitivamente.

Es una situación real del propio poeta, lo que le hace realizarse dichos planteamientos y es: el litigio con su hermano Perses por la herencia de su padre. La manera en que Hesíodo intenta disuadirlo de continuar con éste es la de advertirle de la necesidad de trabajar como único medio legítimo para evitar caer en la pobreza y el hambre.  Este será el tema principal del poema, y Hesíodo ofrece a Perses, una serie de consejos de conducta social y un calendario de trabajos para obtener el máximo rendimiento de la tierra, así como sugerir como complemento a la agricultura, el comercio naval.

La sociedad en la obra de Hesíodo.

Los datos biográficos que disponemos del autor, casan bien con el mundo de cambios y experimentación que se dan en el transito del siglo VIII a.C. al s. VII a.C. de la que Hesíodo no es sino su expresión.

La realidad económica del mundo de Hesíodo, nos muestra una micro-sociedad campesina, cuya estructura familiar y universo cotidiano es el del Oikos: vivir en las aldeas pobres como Ascra, donde el hombre está en continua lucha con el medio para poder sobrevivir, la dificultad de cultivar la tierra, el clima y el indispensable conocimiento del calendario agrícola por estos campesinos, confluye con fuerza en los mitos, consejos y prohibiciones de los Trabajos y Días.

A través de estas dos obras, se nos muestra un mundo cambiante donde convivían por un lado la exaltación de una estructura política piramidal coronada por los aristócratas, basileis, estructura política sancionada por la victoria divina de Zeus, y la proclamación por fin de los derechos del pueblo. Hesíodo pertenece a la clase social, conformada por campesinos con suficiente autonomía, que surge de las nuevas oportunidades propiciadas por el movimiento económico y demográfico de las colonizaciones y por la aparición de la polis griega. Esta estructura política se impondrá a las antiguas instituciones tribales, favorecida por la aparición de estos pequeños campesinos poseedores de sus parcelas de tierra y artesanos o comerciantes con cierto grado de independencia económica.

La libertad y autonomía aseguradas por la propiedad de un terreno de tierra suficiente para vivir y la conciencia de que esa autonomía tiene su futuro en el trabajo personal y de saber cómo y con qué hacerlo productivo, llevó a Hesíodo atreverse a aconsejar a los basileis contra su mala administración. Por encima de la antigua religión familiar, que presidía el jefe de la tribu, ahora está el poder de Zeus. Y por encima de la voluntad de la aristocracia y los jueces, el autor propone que debe haber una moral política a la que estén sujetos (Trab. 249-289):

“¡Oh reyes! Tened en cuenta también vosotros esta

Justicia; pues de cerca metidos entre los hombres, los

Inmortales vigilan a cuantos con torcidos dictámenes

Se devoran entre sí, sin cuidarse de la venganza divina”[iii]

De hecho, el poeta expresa a una vez, el ideal individual del pequeño propietario campesino y la crítica al lejano poder de los basileis en nombre de la justicia. Prefigura la forma que, más tarde, tomará la puesta en cuestión del poder aristocrático: el recurso a la ley escrita y la definición de los derechos del ciudadano.

Hesíodo lo que trata en sus poemas es organizar el modo de vida de sus coetáneos, con la introducción en su Teogonía de un mundo divino más racionalizado y estructurado, que el que nos ofrece Homero; a la vez que introducir la historia y los trabajos cotidianos de los hombres, pero sometiendo su camino a un nuevo concepto tanto social como moral, el de la justicia.  Pero lo más importante del texto será el ideal postulado por Hesíodo: que es el de trabajar la tierra nutricia, por medio de una lucha sin tregua contra el medio, la propia autonomía y, con ella la dignidad. Este ideal refleja fielmente la mentalidad griega, por la cual la agricultura será siempre la actividad noble por excelencia, ya que permite al campesino no depender de nadie salvo de los dioses. [iv]

Bibliografía

HESÍODO. Obras y Fragmentos. Madrid, Gredos Editorial, 2000.

MOSSE, C. “El hombre y la economía”. En: J.P. Vernant (ed.). El hombre Griego. Madrid, Alianza editorial, 1983. Pp. 33-64.

RUZÉ, F y AMOURETTI, M.C. El Mundo Griego Antiguo. Akal, Madrid, 1987. (III Edición año 2000).

 

 



[i] A. Pérez Jimenez, en la introducción de la edición de Gredos de HESÍODO. Obras y Fragmentos. Gredos, Madrid, 2000. P. 11. Nos indica que “[…]la tradición inspiradora de una obra que nos ha conservado ese Certamen tal como quedó redactado en el s. II d.C., lo hace contrincante nada menos que del gran Homero.”

[ii] En la Antigüedad Aristarco atetizaba el Proemio (1-10) y Plutarco sospechaba de 654-662. Hoy en día plantean dudas los versos 504-63 y sobre todo 724-59 y 765-final (Días) que WILLAMOWITZ excluye de su edición. Información en “Introducción. Valor literario de los Trabajos y Días” en HESIODO, (2000). P. 55.

[iii] Trabajos y días 249-252.

[iv] A. PÉREZ JIMENEZ., “Introducción” en HESÍODO. (2000) Pp. 9-14 y RUZÉ, F y AMOURETTI, M.C. El Mundo Griego Antiguo. Akal, Madrid, 1987. (III Edición año 2000). P 60.


Miss Rocher de la Tormenta

Enero 2022


 

domingo, 9 de enero de 2022

HACERLE LA CAMA A UN MINISTRO

 

hacer la cama

  1. Preparar la cama para acostarse en ella poniendo las sábanas y toda la ropa necesaria de forma adecuada.
  2. COLOQUIAL Trabajar en secreto para perjudicar a alguien.

Cuando Alberto Garzón se hizo cargo de la cartera ministerial de Consumo, en el marco de los acuerdos entre PSOE y Podemos para formar gobierno, parecía que ésta era un área menor, fruto de un reparto de sillones entre los que correspondían un determinado número a la formación morada. Fuera o no así, el Coordinador Federal de Izquierda Unida se propuso trabajar para llevar a cabo medidas que consiguiesen mejorar la vida de los españoles. Entre los logros ya conseguidos se encuentran: limitar la publicidad de apuestas deportivas y juegos de azar, una verdadera lacra entre la juventud; el aumento del IVA para bebidas azucaradas, con el objetivo de reducir su consumo, especialmente dirigido a combatir la obesidad infantil; poner coto a los abusos de líneas telefónicas 902; impulsar el etiquetado NutriScore, para visibilizar de forma sencilla la calidad de un producto; o garantizar las devoluciones de las cláusulas abusivas hipotecarias, particularmente dolorosas para las familias tras la crisis.

Entre otras iniciativas, el Ministro hizo unas recomendaciones dirigidas a reducir el consumo de carne roja, de cara a mantener una sostenibilidad medioambiental y mejorar la salud de los ciudadanos. La oposición se lanzó en tromba a criticar las declaraciones, acusando a Garzón de querer atacar a la ganadería española, y pudimos ver numerosas imágenes, en forma de tweets, de la derecha, comiendo generosos entrecots, devorando jamones y disfrutando de diversas carnes rebozadas, en un ejercicio de vergüenza ajena mayúsculo. Preguntado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sobre la polémica, prefirió ponerse de lado y responder “A mí, donde me pongan un chuletón al punto… eso es imbatible”. No importaba que los organismos de salud internacionales estuviesen a favor de la reducción del consumo del que hablaba Garzón. Era desdeñable que la mayoría de los médicos estuviesen en la línea de esas declaraciones. Nada se dijo de que esas recomendaciones ya estaban en el programa del propio Gobierno en el departamento de Agenda 2030. Ni siquiera se advirtió de que eran… eso: recomendaciones. En ningún caso se hablaba de prohibir.

Está claro que, cuando se impulsan ciertos tipos de medidas “poco habituales”, la oposición va a sacar sus cuchillos y se va a poner en pie de guerra. Es su función, como su propio nombre indica, de “oponerse” al Gobierno. Luego habría que entrar a analizar si deberían estar en contra de todo o hacer un ejercicio de ponderación sobre si las medidas son beneficiosas. Pero es especialmente doloroso que tus propios compañeros de Gobierno, aunque sean de otro partido político, no salgan en defensa, o ni siquiera apoyen, las iniciativas de un miembro de su misma administración y que estaban en el acuerdo programático.

Sin ser suficiente la pasada polémica, recientemente el Ministro se volvió a meter en otro jardín, en unas declaraciones al medio extranjero The Guardian. En dichas declaraciones, evidenciaba que la ganadería intensiva, llevada a cabo en las macrogranjas, producía una carne de mala calidad (producción masiva y barata) y perjudicaba al medio ambiente (contaminación de agua y suelos y emisión de gases nocivos), en contraposición a la ganadería extensiva, más sostenible y de calidad. Una vez más, la oposición salió en manada a atacar a Garzón, pidiendo rectificar y/o dimitir por ese ataque sin precedentes a los ganaderos españoles. Lo sorprendente es que miembros del Partido Socialista se han sumado a esta campaña de desprestigio que intenta debilitar al ministro de Consumo y, quizá, hacerle caer. Para ello, se han puesto en situaciones difícilmente explicables, como la del presidente de la Diputación General de Aragón, Javier Lambán, que consideró las declaraciones “desgraciadas e insensatas” y “una agresión directa a una parte de la economía aragonesa”. Corta es la memoria de Lambán si no recuerda que el pasado mes de julio de 2021, el Gobierno de Aragón presentó un proyecto de ley para la protección y modernización de la agricultura familiar y del patrimonio agrario de Aragón, en el que se pone de manifiesto que la ganadería intensiva (criticada por Garzón), “pone en peligro tanto la sostenibilidad ambiental del territorio cono la sostenibilidad económica y social”.

Con esta fingida indignación, los acusadores sólo evidencian que se han dejado llevar por el click bait de los medios derechistas y no han entrado a analizar lo que decía el cuerpo de la entrevista. Si lo hubieran hecho, no podrían sino coincidir que las cabezas de ganado acinadas en una macrogranja, que buscan el engorde rápido, no pueden ser de la misma calidad que las producidas en granjas abiertas, donde los animales se alimentan con pastos naturales.

¿A qué juega, pues el Partido Socialista? ¿Por qué se deja arrastrar por el “bulo” creado desde diversos medios de comunicación afines a la derecha? Desde luego, al igual que la mujer del César no sólo tiene que serlo, sino parecerlo, el gobierno “más progresista de la historia”, como ellos mismos se autodenominan, no sólo tienen que serlo por las medidas adoptadas, sino que deben ser capaces de vendérselo a la población. Y esa batalla, la de la publicidad, la está perdiendo. Todo el trabajo llevado a cabo para mejorar la vida de la gente, con medidas sociales, queda diluido si no se es capaz de explicárselo al ciudadano medio.

El Partido Socialista, dejando que sea la derecha la que dicte lo que es noticia y lo que no, y más importante, dejándoles que perviertan y enrevesen dichas noticias en su propio beneficio, aunque sea convirtiéndolas en falsas (como en este caso), se hace un flaco favor si quiere revalidar la victoria en las próximas elecciones generales. Y, haciéndole la cama a Alberto Garzón, se la hacen a Unidas Podemos, pero también a sí mismos.

Imperator Caesar Cerverius



martes, 26 de enero de 2021

SHIN SAIMDANG, LA PINTORA DE LA NATURALEZA

Hace poco que tuve la suerte de conocer el personaje histórico de la dama Shin Saimdang. Lo hice gracias a una serie coreana, Saimdang memoir of coulours[i]. Tengo que decir que me fascinó la figura de esta mujer de la que nada sabía, pero que para mi sorpresa resultó ser una de las principales intelectuales y artistas del reino Joseon en el S.XVI coreano.

Shin Saimdang desconocida en occidente (o por lo menos para mí lo era) es uno de los personajes más relevantes de la historia coreana: escritora, caligrafista, poetisa y artista. Nació en 1504 en Gangneung, reino de Joseon (actual Corea) y murió de forma súbita en la región de Pyongan a los cuarenta y ocho años de edad (1551).

Lady Shin Saimdang, por Yi Yang-u realizado a principios de S.XX

La era Joseon fue fundamentalmente patriarcal. Pese a sus muchos talentos, éstos no eran considerados aptos para una mujer. De hecho, ni siquiera sabemos su nombre real[ii], ya que siempre se la ha conocido como: La hija de Shin Myeong-hwa, la mujer de Won-su y la madre del académico confuciano Yi I. La conocemos por su apodo, Saimdang, sobrenombre que eligió ella misma en honor de Tairen, la madre del emperador chino Wen de la Dinastia Zhou. Tairen era conocida por ser una buena esposa y una madre sabia, siguiendo las enseñanzas confucianas. Muchos son los documentos con retratos de Saimdang, en los que se podía leer estas mismas palabras dedicadas a nuestra protagonista[iii].

Sin embargo, Saimdang fue capaz cultivar sus múltiples talentos, pese a la rígida sociedad confuciana de la época. Comenzó a pintar desde muy niña y no solo le apoyaron su padre y su abuelo a que siguiera pintando tras descubrir su talento, sino que la educaron como solo se hacía con los varones, leía las lecturas Confucianas, era experta en caligrafía, escribía poemas y se convirtió en una gran pintora de su época. Pesé a que se la recuerde como “madre sabia”, son sus obras artísticas las que mejor nos hablan de ella.

El género pictórico principal de su obra es Chochungdo, pintura de motivos vegetales e insectos. También trabajó el género Mukrando o Mungnando, orquídeas pintadas con la técnica Sumi-e[iv] (técnica de dibujo monocromático en tinta negra de la escuela de pintura China) de líneas suaves y simples, que son muy típicas de las pinturas literarias, es decir que incluyen, por ejemplo, un poema.

Orquidea a tinta o Mungnando junto a poema. Pintura de Shin Saimdang S. XVI y poema de Song Si-yeol académico confuciano S. XVII.

Sus obras con motivos vegetales e insectos son conocidas por el uso de ricos colores, su vitalidad, detallismo y el realismo que desprenden. Hay una anécdota en la que se nos cuenta que: siendo una niña, sacó una pintura a secar al patio de la casa de sus abuelos, cuando se quiso dar cuenta, una gallina que confundió los insectos de la pintura con bichos reales había picoteado toda la obra.

 Shin pintaba aquello que tenía cerca, la mayoría de las flores, plantas y animales que representó en su obra, se encontraban en su jardín o en los aledaños de su hogar. Sus trabajos Chochungdo los pintó sobre papel blanco y también sobre lo que se conoce como gamji, papel teñido de azul oscuro. Las formas sobre este hermoso papel tintado se han coloreado directamente, sin delinear primero la silueta de las flores o insectos, utilizando colores brillantes que crean contraste con el fondo. Los expertos en el arte del periodo Joseon insisten que, pintar sin delinear, es verdaderamente difícil, no todos consiguieron dominar esta técnica, como sí lo logró Shin.

Su trabajo, nos revela interesantes datos de nuestra artista. Saimdang tenía buenos conocimientos sobre las estaciones del año, el clima y los cambios que experimentaba la naturaleza con el paso de éstas. En su obra reflejó esta sabiduría, ya que nunca mezcló flores e insectos de estaciones diferentes. Por ejemplo, en una de las piezas Chochungdo sobre gamji vemos: crisantemos, alquequenjes, cañas y una libélula roja, todas estas plantas y el insecto son típicos de principios de otoño.

Chochungdo sobre gamji de Shing Saimdang siglo XVI.

Los objetos que aparecen en sus pinturas tampoco han sido elegidos al azar, ni por cuestiones estéticas, sino que siempre tienen un significado, en este otro Chochungdo sobre gamji:

Chochungdo sobre gamji de Shing Saimdang siglo XVI.

Aparecen una celosia, tres mariposas y tres escarabajos peloteros; la simbología del conjunto es el deseo de tener una buena relación de pareja y a su vez una próspera carrera gubernamental (el marido de Saimdang era funcionario estatal del reino). La celosia es símbolo de ostentar un puesto en la administración pública, ya que se parece al sombrero oficial que lucían los funcionarios y miembros de la aristocracia que habían pasado el examen Gwageo[v]. Las mariposas son símbolo de la armonía conyugal.  Por tanto, las temáticas de la obra de Shin Saimdang, va más allá que aquello que ve en su jardín, sino una metáfora de su propia vida.

Para la sociedad de su época, marcada por el confucionismo, lo mejor que hizo esta gran mujer, fue ser la madre del académico confuciano Yi I (uno de los grandes académicos de su tiempo). Sin embargo, por suerte su obra ha llegado hasta nosotros y nosotras, y ahora se la valora por la interesante figura que fue a nivel intelectual y especialmente por ser una de las mejores artistas de su tiempo.

Hoy os he traído un poco de información sobre ella y su obra, espero poder ahondar en mis conocimientos sobre esta maravillosa mujer y, en un futuro, completar la información con un nuevo post sobre Shin Saimdang.

Las Uvas de Shin Saimdang siglo XVI.


BIBLIOGRAFÍA

https://www.koreatimes.co.kr/www/art/2017/03/691_225097.html

https://koreajoongangdaily.joins.com/2017/02/01/artsDesign/A-fresh-look-at-Saimdang-Exhibit-of-the-Joseonera-female-painter-highlights-her-standing-among-scholars/3029338.html

www.wikipedia.com


[i] Drama romántico, con buenas dosis de fantasía. Basado en la vida de la dama Shin Saimdang y protagonizada por la actriz Lee Young-ae. Disponible en Netflix

[ii] Ahn Jin-woo director del museo de Seul explico durante la exposición de 2017 “Saimdang, her garden”: “A menudo la llamaban Shin In-seon, pero no hay evidencias.  Su nombre no ha pasado a la historia porque era una mujer. […] podemos especular que el nombre In-seon viene de una biografía moderna de Shin hecha para niños y comenzó a conocerse como su nombre real. Como sea, no hay evidencias de que su nombre haya perdurado para la historia.”

[iii] Su apodo respetuoso era Eojin Eomeoni (Madre Sabia).

[iv] Apenas se conservan obras conocidas o cuya autoría sea reconocida de Saimdang con esta técnica. Esto se debe a que es difícil seguir la pista de su obra, ya que, al ser una mujer, no tenía un sello con los que firmar sus pinturas. Sin embargo, actualmente es considerada por aquellos que ven su obra, que es una de las mejores artistas de su época, únicamente aventajada por An Gyeon, considerado el mejor pintor del nuevo periodo Joseon.

[v] El Gwageo (o kwago) era el examen para acceder al servicio civil nacional durante las dinastías Goryeo y Joseon de Corea. Por lo general eran pruebas muy exigentes. En ellas se medían: el conocimiento de los candidatos de los clásicos chinos y, a veces, ciertos temas técnicos. Estos exámenes eran la vía principal por la que la mayoría de las personas conseguían posiciones en la aristocracia.

Miss Rocher de la Tormenta












domingo, 17 de enero de 2021

LA ESPERANZA TIENE ROSTRO DE ANCIANO

El mundo tiene nuevo líder. Joseph Robinette Biden Jr. (Scranton, Pensilvania, 1942) será, desde el próximo 20 de enero, el 46º presidente de los Estados Unidos de América. El que fuera senador por Delaware durante media vida, y vicepresidente con Barack Obama, ha superado unas primarias demócratas, una campaña con acusaciones de tocamientos inapropiados (con denuncia por acoso sexual incluida) y unas elecciones contra el, probablemente, peor presidente que haya conocido la nación de las barras y estrellas. Y es que, aunque una de las anécdotas que se puedan atribuir a Donald Trump es que pasará a la historia como el primer presidente, desde 1980, que no inicia una guerra en su primer mandato, esta característica no concuerda, precisamente, con su carácter.

De palabras gruesas y anuncios sensacionalistas están repletos los cuatro años de Presidencia de Trump. Llegó al poder tras vencer a Hillary Clinton en unas elecciones en las que ella obtuvo mayor voto popular (el complejo sistema americano dio el triunfo al empresario). Una de sus primeras promesas fue construir un muro, en la frontera con México, que sería sufragado por el país vecino. Inició una guerra comercial (parece que ésta no cuenta para las encuestas) con China. Superó un impeachment (proceso para destituirle). Su gestión del coronavirus ha sido para llorar, comenzando con un negacionismo recalcitrante y continuando con propuestas para inyectar lejía a la población. Su administración ha flexibilizado las restricciones medioambientales, desandando todo el camino recorrido por el gobierno de Obama. Además, su relación con la prensa ha sido nefasta, encarándose con los periodistas de forma continua. Por último, en los meses previos a las elecciones, se dedicó a alimentar el debate de un posible fraude por correo, para constatar, tras su derrota, que la votación había sido robada.

Pero no nos engañemos. Donald Trump ha tenido, y sigue teniendo, un gran apoyo popular en la América “profunda”. Muchos de sus votantes se han creído las acusaciones de fraude electoral y, algunos de ellos, se vieron alentados a asaltar el Capitolio, en Washington DC, e impedir que una sesión conjunta del Senado y la Cámara de Representantes ratificase el resultado de las elecciones. Trump fue excesivamente tibio a la hora de condenar los hechos, dedicándoles palabras de apoyo a los manifestantes y alargando, más si cabe, el incidente que dejó cuatro personas muertas. La absoluta falta de responsabilidad institucional debería haber inhabilitado a esa persona para que siguiera en el cargo ni un minuto más.

Con Joe Biden, se abre un nuevo periodo de esperanza para la política estadounidense (y también mundial). El control de la Presidencia, del Senado y del Congreso le permitirá sacar adelante iniciativas demócratas y traer un poco de luz al oscurecido panorama americano. Pero no debemos ser ingenuos. Las medidas sociales del otro lado del charco están muy lejos de cómo las entendemos en Europa. Seguramente, el contraste con su antecesor será abismal, pero ya hemos visto, como con la administración Obama, que la Presidencia no es un cheque en blanco y los cambios son lentos y tortuosos. El mismo Obama ganó el premio Nobel de la Paz, por la esperanza que insuflaba en la política de todo el globo terráqueo, pero acabó siendo una decepción al no poder sacar adelante todo lo que se esperaba de su gobierno.

Biden fue uno de los senadores más jóvenes cuando accedió al cargo, pero llega a la Presidencia como la persona más anciana en ocupar el puesto. En el falso documental de Netflix Death to 2020 (2020) se puede ver cómo se mofan de esta situación, simulando que Biden es un excombatiente de la guerra civil americana, con más de 200 años. Aunque en realidad tenga 78, veremos en los próximos meses si este anciano es capaz de verter un poco de luz en el oscurecido territorio norteamericano o si, por contra, es otra decepción y hay que poner los ojos en el futuro y en su vicepresidenta, Kamala Harris. 

Imperator Caesar Cerverius