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miércoles, 20 de enero de 2016

No, es no Sr. Sánchez.

“en una sociedad fracturada como la catalana no se pueden abrir más brechas y es el momento de tender puentes, no de cerrarlos” y, por tanto, el PSOE “se podrá entender con todas aquellas fuerzas políticas y con la mayoría social catalana que quiere renovar ese pacto constitucional y mejorar el encaje de Cataluña en el conjunto del estado español”, pero “con aquellos que han decidido romper amarras con España no podremos entendernos, porque el final de su historia, que es la independencia, no lo compartimos”. “En la reforma de la Constitución queremos articular mejor la unidad de España, y, desde, luego bajo ningún concepto vamos a aceptar la independencia de Cataluña”.
Pedro Sánchez, fragmento extraído de la entrevista para el programa de radio “Boulevard” de Radio Euskadi 17 de Julio de 2015.

"No, es no." Esta frase que tanto parece gustarle al Sr. Sánchez, que con tanto ahínco y énfasis pronuncia en compañía de sus fieles y militantes para hacer referencia a la posibilidad de pactar con el señor Rajoy, rozando la ofensa en la entonación, debería haber sido pronunciada con más cuidado y de mejores modos. No porque no esté de acuerdo en que el señor Sánchez y el PSOE no estén dispuestos a "traspasar" sus líneas rojas para negociar con el PP si estos no están dispuestos a tocar la reforma laboral y la Ley Wert de educación. Sino más bien porque se trata de una frase que le queda grande al secretario general del partido socialista ya que aparentemente es el mismo quien es incapaz de cumplirla o de entender su significado pleno.

¿Cómo puede tener el descaro de que se le ocurra decir algo así, cuando ha sido capaz de “regalar” o “prestar” dos senadores a Democràcia i Llibertat  y otros dos a Esquerra Republicana de Catalunya permitiéndoles así formar un grupo propio en la Cámara Alta? No, es no. O bien el secretario general del PSOE y su cúpula del partido, o el PSOE, han engañado a sus votantes, en primera instancia en la redacción del programa electoral de las elecciones catalanas del 27S y durante la campaña del las mismas declarándose abiertamente como un partido unionista federalista, en segunda instancia al redactar un programa electoral para las elecciones generales del 20D en el que la unidad de España era innegociable y haciendo uso y abuso de este eslogan durante todo su periplo en campaña. O bien, si realmente a su entender la problemática del independentismo catalán debería ser resuelta mediante el diálogo con las diferentes fuerzas políticas independentistas, la realización de un referéndum, o cualquier otra vía en la cual fuera necesario excluir de sus programas, discursos, mítines y/o debates las palabras "unidad de España", "innegociable", "unionista", "España no se rompe" y demás expresiones que han sido repetidas hasta la saciedad, le faltó el arrojo y coraje para hacerlo de frente, ya que, sabía que ello hubiera sido no sólo impopular sino además añadir una escollo más a salvar en su carrera a la presidencia del gobierno.

La sensación que me queda es que al Sr. Sánchez, ni le importan ni respeta lo más mínimo a sus votantes, a todos aquellos que le dieron su voto confiando en que cumpliría con lo que tan valientemente promulgaba, regalando con semejante desprecio el bien más preciado que un político debería tener, que no es otra cosa que la confianza y los votos de sus afiliados, militantes y simpatizantes. Menospreciando y pisoteando con estas acciones la voz del pueblo tal y como se expreso en las urnas, y llevándose por delante la incluso aquello de lo que intenta ser representante, la Democracia.

Sin duda este tipo de políticas y de políticos hace años que sobran en España,  es aquello por lo que muchos españoles salieron a la calle el 15M de 2011 para pedir cambio, es la razón por la que surgieron nuevos partidos que representaban las peticiones que se alzaban desde las calles a los que muchísimos españoles depositaron su confianza el 20D, y ante todo es lo que demuestra que el PSOE y sus viejos complejos y "modus operandis" NO pueden ni deben representar el cambio que la ciudadanía reclama.


Webgrafía: http://www.psoe.es/actualidad/noticias-actualidad/pedro-sanchez-la-reforma-de-la-constitucion-es-la-mejor-forma-de-articular-la-unidad-de-espana--122519/

Lady Soviet Sniper.


martes, 19 de enero de 2016

CUATRO EN UNO


Hay una antigua leyenda helenística que cuenta cómo Dédalo y su hijo Ícaro quedaron atrapados en el laberinto del minotauro. Para poder escapar de la bestia, pegaron plumas con cera a sus brazos y, batiendo sus extremidades, volaron libres hasta el exterior. Mientras que Dédalo se conformó con volar bajo, Ícaro, joven e irreflexivo, ascendió maravillado ante el desafío vencido de volar. Desoyendo las advertencias de su padre, Ícaro se acercó demasiado al sol, derritiéndose la cera que sujetaba las plumas y precipitándose al vacío con un trágico final.
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, está empezando a tener un problema parecido. Tanto se está acercando al sol (La Moncloa), que está perdiendo de vista los riesgos de un trompazo.
El líder socialista se ve presidente. Ha superado no pocas dificultades hasta llegar donde está. Una elección a secretario general contra un campeón como Eduardo Madina, diversas citas electorales con resultados muy mejorables, luchas internas por el poder dentro del partido y un sorpasso anunciado de Podemos, en el 20D, que no llegó a producirse.
Pedro Sánchez está decidido a gobernar España, por mucho que tenga que maquinar para conseguirlo. Durante esta semana ha estado haciendo guiños a pequeños partidos de los que espera su apoyo o, cuando menos, su abstención.
En la elección de la mesa del Senado, los socialistas han cedido uno de sus puestos al PNV. La versión oficial es que el PSOE busca que haya pluralidad en ese organismo. La realidad es que Sánchez necesita los votos vascos para su investidura.
También en la Cámara Alta, los de la rosa han "prestado" dos senadores a Democracia y Libertad (la marca renovada de Convergencia Democrática de Cataluña) y otros dos a ERC para que pudieran tener grupo propio. Si bien Sánchez no puede esperar ni en sueños el apoyo de los independentistas, a falta de pan, buenas son tortas y su abstención se paga con gusto.
En esta serie de concesiones del magnánimo líder socialista, Pedro Sánchez se está olvidando de su principal socio en ese hipotético gobierno, Podemos.
Los de Pablo Iglesias quieren dividir a sus diputados en cuatro grupos parlamentarios: En Comú, Compromis, Na Marea y Podemos. PP, PSOE y Ciudadanos les niegan la posibilidad aduciendo que el reglamento del Congreso lo impide. La realidad es que el reglamento es interpretable en ambos sentidos, así que es, más bien, un tema de voluntad política. Lo que sí es un hecho es que, la noche electoral, el Gobierno transmitió los resultados dividiendo a Podemos en las cuatro coaliciones.
Para entender el difícil conglomerado de la formación morada hay que verlo como es la realidad española: una serie de grupos con un proyecto común pero con su propia identidad.
Para el PSOE el tema de los cuatro grupos parlamentarios que persigue Podemos es un tema menor, pero para Pablo Iglesias es algo vital. El mediático líder no tiene el control total de sus diputados. Él fue elegido para capitanear el barco, pero cada uno quiere su propio camarote.
La negativa de Sánchez de permitir a Podemos tener sus grupos parlamentarios separados puede hacer saltar por los aires el acuerdo de investidura. O, aunque no lo destruya totalmente, puede hacer que esos grupos a los que se les niega la autonomía, decidan votar por separado.
Compromis ya ha decidido que no se integrará en Podemos. Buscará la alianza con Izquierda Unida o intentará formar con En Comú y Na Marea un grupo propio. Mónica Oltra ha anunciado que, de no obtener el favor del Partido Socialista con este tema, la agrupación valencianista no apoyaría ninguna investidura.
Pedro Sánchez debería dar menos cosas por seguro y empezar a tratar bien a sus aliados. De lo contrario podría encontrarse compuesto y sin socios.
La falta de entendimiento entre PSOE y Podemos llevaría, con bastante seguridad, a unas nuevas elecciones en las que se podrían intercambiar los papeles (las últimas encuestas dicen que los de Iglesias superarían a los de Sánchez). Además, la ruptura del acuerdo podría transmitir consecuencias a los gobiernos regionales y municipales.
Y, por supuesto, como buen gallego, Mariano Rajoy se relame con gusto ante esta perspectiva pues, como dice el refrán: A río revuelto, ganancia de pescadores.


Imperator Caesar Cerverius

lunes, 11 de enero de 2016

ACUERDO A LA RUSA


Hace unos años, el presidente ruso, Vladimir Putin, encontró la forma de burlar la constitución soviética y perpetuarse en el poder. La carta magna impide ser elegido presidente por tercera vez consecutiva, así que Putin se las apañó para promocionar a su delfín, Dmitri Medvédev, para el puesto y reservarse para él mismo el cargo de primer ministro. Un intercambio de sillones que se restituyó cuatro años después.
Hoy, Cataluña hace un brindis al sol, en su búsqueda de la independencia. Brindis que el president Mas quiso hacer con vodka. El ya ex-president se las ha apañado para torear los impedimentos que, en este caso, planteaba sus necesarios socios de investidura, la CUP.
Durante meses hemos visto un tira y afloja entre la formación mayoritaria en el parlament (los independentistas de Junts Pel Si) y los anticapitalistas de la CUP (grupo con menor representación de la cámara).
La única misiva que han repetido los de Antonio Baños ha sido que no iban a investir a Mas como president. Tras varias asambleas, en las que la militancia ratificó esa negativa, todo parecía abocado a unas nuevas elecciones. Pero en el último momento, cuando sólo quedaba un día para agotar el plazo oficial para la elección del cargo, hubo acuerdo. Y es que no hay nada como encontrarse entre la espada y la pared. La espada, aportada por los anticapitalistas; la pared, mantenida por un Oriol Junqueras que no veía con muy buenos ojos la reedición de Junts Pel Si en una hipotética repetición de elecciones (o, al menos, en los mismos términos que las pasadas. O sea, con Mas como president).
De esta forma, ante la perspectiva de derrota y fraccionamiento, el molt honorable se acordó de su homólogo ruso (salvando las distancias). Y es que Moscú ya puede estar a 3.600 kilómetros de Barcelona, que la política es igualmente corrompible en todos los sitios. Tras asumir Artur Mas que no sería president, quiso reservarse para sí el puesto de conseller en cap, un cargo de naturaleza catalana (literalmente, "consejero en jefe") que viene a ser algo así como un primer ministro. Eso le permitiría seguir en un puesto privilegiado del nuevo gobierno y tirar de los hilos a su antojo.
Menos de 24 horas tras el anuncio de esa noticia, salió Mas a dar una rueda de prensa en la que anunció que renunciaba a cualquier cargo (excepto el de diputado del Parlament).
No se sabe qué ocurrió en ese periodo para un cambio de tal envergadura. Quizá la CUP amenazó con tirar por tierra el acuerdo si el ex-president no se retiraba completamente de la primera línea. Puede que Oriol Junqueras presionase para ser él el hombre fuerte del nuevo Govern (lo será en el puesto de Vicepresidente Económico). O tal vez, Artur Mas tuvo un momento de lucidez y pensó que, tras ser el Molt Honorable President de la Generalitat de Catalunya, cualquier otro cargo se le quedaba corto.
Sea como fuere, Mas da "un paso a un lado" para salvar el escollo de la investidura. Dentro de 18 meses (tiempo establecido para la "desconexión con España" y que haya nuevos comicios) ya será otra historia. Entonces podrá elegir presentarse o no.
Tal y como pinta la cosa se podría pensar que los de la CUP han logrado un gran éxito. Nada más lejos de la realidad. Este acuerdo les pasará factura. El pacto no ha sido ratificado por la militancia. Además, los anticapitalistas tienen el compromiso de no votar, junto a otros grupos, iniciativas que puedan "entorpecer" el proceso. Por último, dos diputados de la formación se integrarán en la dinámica de Junts Pel Si y votarán en el sentido que el grupo determine. Incluso, si resulta necesario, la CUP plantea renovar parte de sus representantes más "incómodos" para la coalición.
Así es como Convergencia logra la mayoría parlamentaria necesaria para su experimento independentista. Ellos mantienen el poder poniendo a un afín en el puesto de president, que será el que se lleve los palos de la imagen pública y mantendrá el sillón caliente para una eventual vuelta de Artur Mas.
El tiempo dirá si Carles Puigdemont, hasta ahora Alcalde de Girona, es un presidente títere o consigue imponer en el gobierno su propio carácter.

Imperator Caesar Cerverius

lunes, 28 de diciembre de 2015

TODOS QUIEREN PACTAR (PERO NO CON EL MISMO)


Los titulares se desbordan: Podemos llega a un acuerdo de gobierno con el PP; Artur Mas se rinde y ofrece la presidencia de la Generalitat a Antonio Baños, de la CUP; Susana Díaz declara su absoluto apoyo a Pedro Sánchez y asegura que no se presentará como candidata a la Secretaría General del PSOE...
Efectivamente, si han encontrado alguna de esas noticias en algún medio de comunicación, han sido víctima de una inocentada.
En este 28 de diciembre, día de Los Santos Inocentes, se ha producido el Comité Federal del PSOE y las reuniones (por separado) de Pablo Iglesias y Albert Rivera con Mariano Rajoy. Y es que ha pasado una semana desde la celebración de las elecciones generales y todo sigue igual... o casi.
En estos 8 días hemos visto al Partido Popular invocar su máxima de "que gobierne la lista más votada" (casualidades de la vida, los más votados son ellos). También hemos visto al presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, salir rápidamente a la palestra y conminar a Pedro Sánchez a que permitiese la investidura de Mariano Rajoy. La última aventura ha sido proponer una gran coalición PP-PSOE-C's. Una coalición en la que, aritméticamente, los 40 escaños de ciudadanos no serían necesarios.
El secretario general del PSOE también salió, con menos prisa, tres días después del 20D y tras reunirse en La Moncloa con el presidente en funciones, para dar sus explicaciones y analizar los resultados electorales. En ese "irse por las ramas" que tienen muchos políticos, Pedro Sánchez vino a decir que había que respetar los tiempos y esperar a que la investidura de Rajoy fracasase, y que, de ser así, él actuaría como el estadista que es (o se cree) y buscaría un pacto de fuerzas progresistas que diese estabilidad a la nación.
Podemos es otro que salió rápidamente, como Rivera (será que los partidos emergentes vienen con ganas y sin tiempo que perder), a describir sus "líneas rojas" para pactar con el PSOE. Todas de, más o menos, fácil cumplimiento, pero una que resulta un auténtico escollo: un referéndum para Cataluña.
Por periódicos, blogs y televisiones se pasearon diversos dirigentes nacionales y autonómicos del Partido Socialista para dejar una cosa clara: el referéndum ni mentarlo. En medio de acusaciones de rupturistas y antipatriotas, Podemos propuso, a mitad de semana, un Presidente Independiente, de consenso y prestigio. Si era una propuesta en serio o sólo un método para desquiciar a adversarios, solo en la dirección de la formación morada lo saben. Y es que, si bien cualquiera podría estar de acuerdo en fichajes  independientes para ciertos ministerios, en los que aportarían renovación y experiencia, sería difícil hacer tragar a los ciudadanos españoles con un presidente que ellos no hubiesen votado.
Mariano Rajoy y Pedro Sánchez tienen una cosa en común: el que no sea presidente, tendrá que irse a casa. Bastantes revueltas acalladas ha tenido el PP como para perder la presidencia y que todo siga igual. La ansiada renovación, que les piden propios y extraños, tendrá que llegar.
Pedro Sánchez también tiene fecha de caducidad. Por mucho que ha intentado retrasarlo (para darle oxígeno a tomarse tiempo con la búsqueda de alianzas y frente a una posible repetición de elecciones), en febrero tendrá que enfrentarse a un Congreso Federal del PSOE. Susana Díaz ya está metiendo presión y aunando apoyos entre los barones autonómicos. "La Reina del Sur" (como la llaman algunos) no dejará escapar esta vez el tren que perdió en la última elección a secretario general.
Al final, ya sea por el aletargamiento navideño, por las pocas prisas de los partidos, o porque todos están a la espera de movimientos de los rivales, estamos como ya cantó Julio Iglesias... La vida sigue igual...

Imperator Caesar Cerverius