martes, 30 de agosto de 2016

Y LOS MUERTOS RESUCITARÁN EN JÚPITER.


Quizás muchos de vosotros no hayáis escuchado hablar nunca de los "Toynbee Tiles", pero hoy en día sigue siendo uno de los misterios más desconcertantes de los últimos 40 años.

A principios de los 80 empezaron a aparecer extraños mosaicos incrustados en el asfalto de algunas calles de Filadelfia y Washington DC (EE.UU). Era algo misterioso y enigmático, no solo porque parecía no tener ningún sentido, si no porque, además, nunca nadie había visto al responsable colocando estos mosaicos que aparecían en calles transitadas por peatones día y noche.

Nadie le prestó mucha atención hasta que empezó a propagarse por todo el País e incluso por todo el continente Americano.



Con la cantidad de mosaicos que empezaba a haber y el tiempo que debe llevar poner algo así en el asfalto para que no se despegue durante años, no ver al actor de esto resultaba, cuando menos, misterioso. Hubo gente que incluso pensó que se trataba de un mensaje del espacio exterior, de algún tipo de inteligencia superior o quién sabe que otro misterioso ser paranormal... Lo curioso es que siempre se repite practicamente el mismo mensaje:

TOYNBEE IDEA
IN MOVIE '2001
RESURRECT DEAD
ON PLANET JUPITER







ANÁLISIS DE LOS MOSAICOS:

Todos los mosaicos parecen seguir una misma estructura, con un mensaje muy parecido. A veces son en color y otras son en blanco y negro. A veces también cambia el tamaño del mosaico o el numero de lineas, pero casi siempre se respeta el tipo de letra y la distribución aproximada.



Primer bloque:






Esta parte parece hacer referencia al historiador y filósofo británico Arnold Joseph Toynbee, que estudió todo lo referente al ser humano, tanto histórica como filosóficamente..

Aunque también hay gente que cree que podría referirse al cuento corto de Ray Bradbury llamado "The Toynbee Convector", lo cual alimenta aún más el misterio.
Este cuento trata de un viajero del tiempo llamado Craig Bennett Stiles que asegura haber inventado una máquina del tiempo que él llama Convector Toynbee. El viajero trae documentos del futuro sobre los inventos creados en un futuro utópico donde la naturaleza se ha visto restaurada y la civilización está realmente avanzada, la gente es escéptica a la historia de Stiles pero estos documentos no se pueden refutar ni explicar.
Muchas personas, inspiradas por esa visión utópica, comienzan a cumplir los proyectos de la visión y crean ese mundo que vio Stiles.
Años más tarde, antes de morir, Stiles le confiesa a un reportero que no existía tal mundo utópico, todo era una ilusión, pero mintiendo le había dado a la gente una meta y esperanza para construir ese mundo.

Si el mosaico se refiere a esta historia, ¿quiere decir que puede estar intentando darnos una pista sobre el futuro?¿O simplemente sobre una ilusión?



Segundo bloque:







En algunas ocasiones se sustituye por " In Kubrick's '2001", así que esta parte hace claramente referencia a la película "2001: Odisea en el espacio" de Standley Kubrick. Una película que comienza con el origen del hombre (Posible referencia a Arnold Toynbee, primer bloque del mosaico), este origen es "provocado" por una especie de monolito negro que parece ser una inteligencia superior. La película sigue con un futuro en el que se retrata la avanzada tecnología alcanzada por el hombre (Posible relación con el cuento de Ray Bradbury, también relacionado con el primer bloque del mosaico). Finalmente, el protagonista de la película, se dirige con su nave al planeta Júpiter, lo cual nos lleva al Tercer y Cuarto Bloque.



Tercer y Cuarto Bloques:







Muchas teorías se han desarrollado alrededor de estas palabras:
Que si los muertos resucitarán en Júpiter para colonizarlo, como si de un augurio post-apocaliptico se tratase. Que si tiene que ver con los astronautas muertos en la nave de 2001: Odisea en el espacio. Que si no tiene ningún sentido... Incluso se ha dicho que posiblemente se refiera al renacimiento de la especie humana en Júpiter, lo cual cerraría el ciclo de la humanidad expresado en la película de Kubrick,

También podría querer decir otra cosa (Y esto ya son divagaciones de un servidor), puede que se refiera al próximo paso evolutivo del ser humano, con cuya idea Arthur C Clark, co-guinista de 2001 junto con Kubrick, estaba muy obsesionado y mostraba a menudo en sus obras de ciencia-ficción, como en "El fin de la infancia".


Pruebas físicas:

Lo más increíble es que yo mismo pude presenciar uno de estos mosaicos en Nueva York en 2014, cuando fui de vacaciones, y cuando lo vi por casualidad casi no salgo de mi asombro. Un mosaico perfectamente conservado en medio de una calle de "la ciudad que nunca duerme" y nadie ha visto al responsable... sin duda es algo que te hace devanarte los sesos.
Sea cual sea vuestra teoría, el misterio está ahí, y como diría mi colega Dorian Wells: "Saquen sus propias conclusiones".
Aquí os dejo la foto que hice en 2014:

Mis zapatillas Converse frente a un mosaico Toynbee en Nueva York en 2014.





domingo, 14 de agosto de 2016

¿Sueñan los androides olímpicos con medallas biónicas?


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Celebrada ya una semana de los caóticos y míseros Juegos Olímpicos en Río de Janeiro se hace cada vez más patente la idea de que la elección de esta ciudad se realizó por intereses comerciales y financieros. Estos juegos nunca debieron celebrarse en un país con una gran carga deficitaria tras organizar la Copa del Mundo de fútbol dos años atrás.
Aguas contaminadas por residuos fecales donde se van a celebrar competiciones. Retrasos y fallos en las construcciones de las instalaciones deportivas y en los alojamientos de los deportistas. Colas interminables y gradas vacías. Piscinas donde el agua torna verde sin explicación aparente. Horarios caóticos de partidos cuyo único fin es provocar lesiones entre los deportistas. Desfalco de dinero público, malversación de caudales públicos, presupuestos inflados y el Gobierno brasileño negándose a conceder préstamos a Rio de Janeiro. Dilma Rousseff investigada por actividades ilícitas como Presidenta del Gobierno, desposeída de sus funciones y sustituida de forma interina por Michel Temer. Preocupación por el virus Zika que ha provocado que muchos deportistas hayan declinado su participación en los Juegos Olímpicos. Añadamos un rechazo muy significativo de la población brasileña y carioca a la celebración de tal acontecimiento.
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En las últimas ediciones, la celebración de los Juegos Olímpicos ha perdido todo su impacto deportivo y de promoción de la ciudad organizadora –o incluso del país-, debido a una mayor proyección de los intereses comerciales en pos de obtener un rédito económico favorable por parte de patrocinadores y del Comité Olímpico Internacional –con el beneplácito de las Federaciones nacionales bien para sacar tajada en el suculento pastel o bien por incapacidad de actuación-. COI, empresas patrocinadores y sponsors a un lado. El aficionado al otro. Y Madrid intentando ser sede olímpica y fracasando cada cuatro años. Pan circo y billetes en maletines. A ello hay que sumar los intrínsecos casos de dopaje que se vienen sucediendo durante la celebración de los Juegos Olímpicos –de momento, en Río ya hay dos casos confirmados-. Y el dopaje existirá mientras exista el ser humano y haya importantes laboratorios que investiguen con ello. Desde el farmacológico al sanguíneo hasta llegar a dos nuevos: el genético y el mecánico. Y ahora, en una auténtica pirueta con salto mortal hacia atrás nos encontramos con la organización de un dopaje de Estado a cargo de Rusia. Si, del mismo modo que el llevado a cabo por la extinta RDA en los años setenta y ochenta, parecido al que España ejerció desde finales de los ochenta –había que llegar a Barcelona 92 en condiciones óptimas- y que alcanzó cotas esperpénticas con el encubrimiento del PSOE en la Operación Puerto del 2006.
Desde la República Democrática Alemana, donde los éxitos deportivos eran asunto de Estado para bendecir las virtudes del sistema comunista se ideó un sistema de entrenamiento consistente en “lanza los huevos a la pared y quédate con los que no estallen”. Conforme los atletas mejoraban sus marcas se les aplicaban diversas técnicas de dopaje bajo el amparo del Comité Olímpico de Alemania Oriental, presidido por Manfred Ewald y el director médico Manfred Höppner con el Plan Estatal 14.25 de 1974 mediante el uso de sustancias prohibidas. Para ello utilizaron un sistema inicial de dopaje mediante anfetaminas (fáciles de conseguir, efectivas pero adictivas) para pasar a usar hormonas (testosterona) desde 1964 y cuatro años después anabolizantes. El abuso de sustancias dopantes fue aún más grave en mujeres ya que empezaron a desarrollar enfermedades, raros tipos de canceres y cambios en los patrones menstruales. El caso más conocido y documentado fue el de la lanzadora de peso Heidi Krieger. Su cuerpo estuvo tan sometido al uso de anabolizantes y de testosterona que en 1997, siete años después de su retirada, se vio obligada a realizarse una cirugía de cambio de sexo. Los resultados de Alemania Oriental en los Juegos Olímpicos no fueron nada desdeñables. En México 68 obtuvieron 25 medallas; en Múnich 72 66; en Montreal 76 90; en Moscú 1980 126; en Los Ángeles 84 no participaron debido al boicot comunista y en Seúl 88 tuvo lugar su última participación obteniendo 102 medallas.
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Estos “androides olímpicos” venidos de la RDA corrían y nadaban más rápido, saltaban más que nadie, lanzaban más lejos. Y sus prácticas fueron copiadas.
El canadiense Ben Johnson fue cazado tras ganar la final de los 100 metros lisos en los Juegos de Seúl de 1988; el Comité Olímpico Español incentivó a médicos como Eufemiano Fuentes médico de la delegación española en Barcelona 92 (detenido por dopar a ciclistas, atletas, tenistas y futbolistas en 2006 en la Operación Puerto y posteriormente en la Operación Galgo en 2010) para que “tratara médicamente” a los atletas españoles de los Juegos de Barcelona 1992. Y los resultados fueron muy efectivos pues se consiguieron 22 medallas -18 más que en Seúl- de las cuales 13 fueron de oro. En estos mismos Juegos, el Dream Team americano de baloncesto (medicado con el respaldo de grandes laboratorios estadounidenses) accedió a participar si se les garantizaba que no se someterían a ningún control antidopaje. O el esperpento de los velocistas griegos Konstantinos Kenteris y Ekaterini Thanou que simularon un accidente de moto para eludir un control antes del inicio de los Juegos en Atenas 2004.
Ahora, el escándalo que ha sacudido al deporte en su línea de flotación (entiéndase a empresas y patrocinadores que ponen la pasta) es el descubrimiento de una compleja red estatal de dopaje en Rusia que involucra al Ministro de Deportes y a altos funcionarios rusos acusados de promover y ocultar estas prácticas ilegales. Y a pesar de que se ha prohibido la participación de varios deportistas rusos en Río de Janeiro (gimnastas, nadadores, atletas y ciclistas), para calmar a los jerarcas olímpicos se ha sancionado también a la atleta que proporcionó la información de las prácticas dopantes rusas. Por ello, han sido frecuentes los silbidos a los deportistas rusos –como a Yulia Efimova, medalla de plata en 100m. braza y que nunca debió poder lanzarse a la piscina en una competición oficial tras dar positivo en 2013 por anabolizantes y este mismo año por Meldonium-.
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El esperpento deportivo continuará. Vivimos una era donde el deporte se ha mercantilizado por completo y que está dirigido por organismos corruptos auspiciados por empresas deportivas, de telecomunicaciones o bancos. Además regresan unas técnicas de dopaje que se creían extintas. Y cada vez los Juegos Olímpicos dejan como legado infraestructuras de peor calidad que no repercuten en la ciudadanía, sobre la que recaen deudas a largo plazo. Lo positivo es que, por ahora, Madrid ha dejado de intentar ser sede olímpica. Al carecer de prestigio y de una oferta atractiva en cultura a nivel internacional, la Villa y Corte intentaba situarse en el mapa con la celebración de unos Juegos que irremediablemente estarían condenados a la ruina que hubiéramos pagado todos los españoles. Ya se hubieran encargado de pasar la factura al Estado.
Nota: A Mercedes Coghen, consejera delegada de la candidatura de Madrid a los Juegos Olímpicos de 2016, la Fiscalía Anticorrupción le solicita más de cinco años de cárcel por malversación de caudales públicos, falsedad de documento público y prevaricación.
Con respecto a Madrid 2020, este vídeo resume bien el espíritu olímpico de su patética eliminación.

miércoles, 6 de julio de 2016

BREXIT...O CÓMO HIPOTECAR EL FUTURO DE UN PAÍS


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"We are with Europe, but not of it"
(Estamos con Europa, pero no formamos parte de ella)

"Brits don't quit"
(Los Británicos no abandonan)

"If Britain must choose between Europe and the open sea, she must always choose the open sea"
(Siempre que tengamos que elegir entre Europa y el océano, elegiremos el océano)

Todas ellas frases de Winston Churchill y todas ellas utilizadas, tanto por los partidarios del Brexit (salida de Reino Unido de la Unión Europea), como por los del Bremain (permanencia en la UE). La memoria del popular Primer Ministro Británico ha sido invocada a cada rato para instrumentalizarla e interpretar (para beneficio propio) por qué bando se hubiese decantado el Premier.
Pero, aparte de utilizar la figura de un mito histórico, ¿qué ha empujado al 52% de la población británica a mostrarse partidaria de abandonar la Unión Europea?
Para empezar, el pueblo británico tiene un carácter peculiar. Es celoso de sus costumbres y tradiciones. Siempre ha intentado mantener cierto grado de independencia dentro de la UE, manteniéndose al margen de políticas varias, mostrándose reacio a asumir los mandatos que venían de Bruselas y sobreprotegiendo su mercado. El uso de la Libra Esterlina, en vez de la moneda común Euro, es prueba de ello.
En segundo lugar, la crisis económica. Ha afectado a la mayoría de las familias de la clase media británica. Un alto porcentaje ha perdido sus puestos de trabajo y sus sueldos, por otros mucho peores o sencillamente para terminar en el paro. La búsqueda de encontrar culpables ha favorecido discursos de corte xenófobo para culpar al inmigrante de la falta de trabajo; y antieuropeistas y poco solidarios: como las afirmaciones de Nigel Farage, líder del partido de ultraderecha UKIP y principal valedor de la salida, de que la permanencia del Reino Unido en la UE le costaba a las arcas británicas 350 millones de Libras a la semana, que podrían ser reinvertidos en sanidad, de producirse el Brexit. Ni 24 horas después del "SÍ" al Brexit, Farage compareció ante los medios para admitir que ese dato había sido falseado (en realidad está en torno a los 160 millones) y que la reinversión en sanidad era complicada y posiblemente irrealizable.
Y como tercer factor, hemos de aludir a un -cada vez más común- desdén a nivel global por los “expertos”. Véase desdén por la gente culta y preparada que argumenta a diario en Europa y en Estados Unidos por evitar que políticas baratas y demagogas afloren entre la ciudadanía. Este movimiento “antiélites” -como apunta John Carlin en su artículo “El desafío del Bréxit” del 27 de Junio 2016 en el periódico El País- fue, de hecho, uno de los gritos de guerra de Michael Gove, una de las principales figuras de la campaña del Brexit que hizo las siguientes declaraciones: “La gente de este país está harta de los expertos”.
Todo ello ha sido caldo de cultivo idóneo de ideas que incentivan los miedos en la población a perder lo suyo y políticas basadas en medias verdades, que en tiempos menos convulsos no hubieran tenido cabida; pero que, a día de hoy, ha brindado a los  eurófobos la oportunidad para llevar a cabo sus fines.
Resultado: La mayoría del pueblo británico votaron "SÍ" a salir de la Unión Europea.
Pasadas casi las dos semanas desde la consulta, muchos se llevan las manos a la cabeza y piensan "¿Dios, pero qué hemos hecho?" Pero como decimos aquí... a lo hecho, pecho. Aunque haya muchos ciudadanos que se arrepientan de haber votado "SI” y que algunos políticos británicos quieran buscar ahora una fórmula media para quedarse como miembro externo con privilegios… los líderes europeos han salido en tromba diciendo “NO”. Jean Claude Juncker, Donald Tusk y Martin Schulz (presidentes de la Comisión, el Consejo y el Parlamento Europeos, respectivamente) han manifestado que no hay lugar para medias tintas e instan al Primer Ministro británico, David Cameron, a solicitar cuanto antes la salida de Reino Unido de la UE. Cameron, que ha anunciado su dimisión para dentro de tres meses, espera que sea el nuevo Primer Ministro el que inicie el proceso.
Sea como fuere, se inicia ahora un periodo turbulento para la Gran Bretaña que, como principal consecuencia a lo votado, ha caído en la crisis económica y política más grave del último medio siglo  y que ha de enfrentarse a un duro proceso de salida de la UE, que puede durar hasta dos años; en los cuales no podrá intervenir en las decisiones políticas que sigan adoptándose en Europa pero, por contra, sí que deberá seguir acatando los mandatos que emanen de ésta. Y que exige una negociación UK-UE que los dirigentes europeos no pondrán nada fácil, con el objetivo de evitar futuros “exits”.  Sin embargo, al exponer estas palabras, parece que sólo pierde Reino Unido al irse de la Unión. No nos equivoquemos, todos lo hacemos. Perdemos a uno de nuestros miembros más fuertes e importantes. Esto, inevitablemente, nos afecta a niveles económicos, políticos y sociales.
No somos ciegos, la Unión Europea que hemos creado no es perfecta. Muchas de sus decisiones y políticas despiden un tufo rancio, especialmente en los últimos años; la UE se ha de reformar y mejorar, realmente hay mucho que trabajar a nivel Europeo. Pero es innegable: juntos ganamos, juntos somos mejores y juntos somos más fuertes. Ahora, sin embargo, consecuencias desastrosas, algunas incluso desconocidas por el momento, nos amenazan por igual a ambos lados del Canal de la Mancha.
Imperator Caesar Cerverius y Miss Rocher de la Tormenta







BREXIT... OR MORTGAGING THE FUTURE OF A COUNTRY
"We are with Europe, but not of it."
"Brits don't quit."
"If Britain must choose between Europe and the open sea, she must always choose the open sea."
All phrases of Winston Churchill, all of them used by supporters of Brexit and by the ones of Bremain.  The memory of the popular British Prime Minister has been invoked and used by both sides (for personal gain) looking to interpret which side would he support.
But, apart from the use of the historic British icon, what could make 52% of the British population support the abandonment of the European Union, as they did?
To begin, the British have a peculiar character. They are jealous of their traditions. They have always tried to maintain some degree of independence within the EU, staying outside some politics, showing reluctance to take on mandates coming from Brussels and overprotecting their market. Using the British Pound, instead of the common currency Euro, is proof of that.
Second, economic crisis has affected most of the British middle class families. Elevated percentages have lost their jobs and salaries. Searching for a cause, has favored xenophobic speeches blaming immigrants for joblessness; and non-solidary speeches against European Union. Nigel Farage, leader of the far-right party UKIP and main supporter of Brexit, claims remaining in the EU would cost British coffers 350 million pounds a week, which could be reinvested in health. Actually, 24 hours after the “YES” to Brexit, Farage admitted to the press that this data had been falsified (actually it is around 160 million pounds) and the supposed reinvestment in health was complicated and possibly unfeasible.
And third factor is increasing global disdain for the “experts” and elites. Meaning disdain for the educated people. This “no-elites” movement, said John Carlin in his 27th June article “The challenge of Brexit”, in the Spanish newspaper El País; was, in fact, one of the battle cries of Michael Gove, one of the main Brexit figures. Who made the following statement: “The people of this country are fed up with the experts”.
All these have been ideal breeding ground for ideas that encourage fears in the population and policies based on half-truths, which in less troubled times hadn´t been able to accommodate; but, today, it have given the Europhobes the opportunity to carry out its purposes.
Result: Most British people voted “YES” to leave the European Union.
Two weeks have passed since the vote, now many put their hands to their heads and think “God, what have we done?” But as we say here in Spain… what´s done is done. While there are many citizens who regret having voted “yes” and some British politicians who want now to look for a formula to stay as an external member with privileges, European leaders have quickly said “NO”. Jean Claude Juncker, Donald Tusk and Martin Schulz (presidents of the Commission, the Council and the European Parliament, respectively) have stated that there is no place for half measures and urge the British Prime Minister, David Cameron, to start the process of departure of the United Kingdom from the European Union. Cameron, who has announced his resignation within three months, he expects the new Prime Minister to initiate the process.
Anyway, now starts a turbulent period for Great Britain, the main consequence of having voted “YES”, is that the country has fallen into the most serious economic and political crisis of the last half century. And have to face a tough two-year process of exit from the EU; in which the UK cannot intervene in political European decisions but, on the contrary, it will have to continue to abide the mandates emanating from the EU.  And that requires an UK-EU negotiation that Europeans leaders will not make easy, in order to avoid future “EXITS”. However, by saying this, it looks like that only one that loses is the United Kingdom. Please, make no mistake, we all do. We lose one of our strongest and most important members. This fact inevitably affects us economic, political and social levels.
We are not blind; the European Union we have created is not perfect. Many of their decisions and policies give off a bad smell, especially in recent years; the EU has to be reformed and to improve, actually there´s a lot of work to do at European level. But is undeniable: we win together, together we are better and together we are stronger. Now, however, disastrous consequences ̶  some even unknown at the moment  ̶  are threatened equally in both sides of the Channel.
Imperator Caesar Cerverius & Miss Rocher Stormborn.

sábado, 2 de julio de 2016

BREXIT How to be a human disaster


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Hace una semana se celebraba un referéndum que, al principio, no suscitó ni generó un gran debate fuera de las fronteras británicas. De hecho, la mayor parte de la sociedad europea, así como sus dirigentes y los medios de comunicación estaban convencidos de que Gran Bretaña no iba a hipotecar su futuro a medio y largo plazo y de que Europa aún era un ente político fuerte y resistente a los nuevos desafíos del siglo XXI.
Apostaban por que Gran Bretaña seguiría formando parte de la Unión Europea. Creían que David Cameron tenía cierta inteligencia política.
Ambas premisas han resultado falsas.
Cuando los resultados se conocieron en la mañana del 24 de junio, un verdadero terremoto político recorrió Europa. El resultado de la votación señaló una victoria a favor del Brexit por un ajustado 51,9% frente al 48,1% partidario de que el país siguiera siendo parte de la Unión Europea.
Cierto es que Gran Bretaña nunca ha sido un Estado verdaderamente integrado en la Unión Europea  desde su adhesión el 1 de enero de 1973. En esos momentos, el denominado Mercado Común tenía una especial relevancia en materia comercial y económica, herencia de la CECA o del Eurotom; y no había dado pasos que lo consolidaran hacia una integración política, cultural, monetaria o social de sus Estados miembros en aquel momento. También es verdad que desde el primer momento muchos ingleses vieron con escepticismo la entrada en ese mercado común europeo, y ya en 1975 –durante el Gobierno laborista de Harold Wilson- se celebró un referéndum sobre la idoneidad de la permanencia de Gran Bretaña en la CEE. En aquella ocasión el resultado fue favorable a la permanencia por un 67,2%. Posteriormente, aún hubo ciertos debates políticos de carácter interno en el seno del laborismo inglés pero la llegada al poder de Margaret Thatcher enterró la idea de una posible salida de la Unión. Y de hecho, en el Partido Laborista la hoja de ruta europeísta fue consolidada con el Gobierno de Blair.
Pero las aspiraciones antieuropeas iban a venir desde fuera, desde el UKIP de Nigel Farage que ya mostraba una profunda aversión a todo lo europeo desde su fundación en la década de los noventa. Lo que no sospechaba es que su proyecto fuera a ser apuntalado por un miembro del Partido Conservador. Por David Cameron. Y apoyado por otro miembro del Partido Conservador. Por Boris Johnson.
En los últimos años, la Unión Europea ha tenido que hacer frente a algunos de los mayores desafíos de su historia. Es discutible que desde su fundación Europa ha sido un remanso de paz (conflictos terroristas en Alemania, Irlanda e Inglaterra, España, Francia, Italia o la Guerra de los Balcanes), pero sí que se alcanzaron unos niveles de prosperidad nunca vistos y se crearon y desarrollaron unas estructuras que configuraron Estados de derecho y de bienestar social con el surgimiento de unas verdaderas clases medias en los años sesenta y setenta. Sin embargo ahora Europa vive sus horas más bajas. Languidece en un marasmo burocrático incapaz de dar una respuesta óptima y protectora a las clases medias tras la crisis económica de 2008 y cuyos efectos han traído un aumento del euroescepticismo, falta de identificación con los valores políticos europeos y un auge de los populismos y de movimientos de ultraderecha que se creían enterrados. Está secuestrada por los bancos alemanes, holandeses, ingleses y franceses. Es incapaz de poner freno a un nuevo terrorismo que tiene en el patio trasero de su casa. Y se ha consolidado, a tenor de los datos macroeconómicos, una “Europa de dos velocidades”. A todo ello se suma la crisis de los refugiados sirios, que ha puesto de relieve que la Europa de los muros, vallas y verjas y de la insolidaridad sigue vigente.
Y este euroescepticismo fue aumentando precisamente en un Estado que era una «rara avis» dentro de la Unión Europea como es Gran Bretaña. Cameron, envalentonado tras los resultados del referéndum de Escocia –que determinaron su permanencia en el conjunto de Gran Bretaña-, y necesitado de consolidar su posición de fuerza dentro del Partido Conservador dando una imagen de solidez gubernamental, aprovechó las horas más bajas de Europa para asestar un golpe al conjunto de la Unión Europea. Comenzó defendiendo con tibieza, como el laborista Corbyn, la permanencia en la Unión –que se mantendría con unas futuras condiciones especialmente favorables para Gran Bretaña-. Pero dentro de su propio Gobierno había ministros a favor del Brexit, o incluso el también pujante miembro conservador Boris Johnson. Cameron tenía al enemigo en casa y enfrente con el partido euroescéptico y xenófobo UKIP. Alguien con cierta altura política no hubiera planteado tal debate en este momento, ya que no lo hizo por democracia ni porque hubiera una corriente abrumadora  a favor de salir de la Unión Europea. Lo hizo para consolidar su poder.  
Gracias a Cameron, Gran Bretaña se encuentra en una de sus mayores encrucijadas de las últimas décadas, posiblemente desde la Segunda Guerra Mundial. Tras conocerse los resultados presentó su dimisión, siendo consciente del lío en el que había metido a su país. Deja tras de sí a una nación fracturada en lo generacional: los mayores de 55 años, tal vez por viejas reminiscencias del viejo Imperio Británico votaron a favor de la salida hipotecando el futuro de los más jóvenes y de las generaciones venideras; una nación fracturada en lo político puesto que territorios como Irlanda del Norte, Escocia y Gibraltar han mostrado su deseo de continuar en la Unión Europea. Deja una profunda fractura social, debido al estrechisimo margen de victoria del Brexit, cuyos resultados favorables se ubicaron en las nueve regiones administrativas de Inglaterra –excepto en Londres- y en Gales. Y abre una brecha en la economía británica, temerosa de la creación de aranceles de sus productos que encarezcan los costes y de una plausible devaluación de la libra.
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Por su parte, la Unión Europea, ante este inesperado giro de los acontecimientos ha reaccionado de forma unánime en cuanto a que la salida de Gran Bretaña debe ser lo más rápida posible pero con matices. Hollande –como Rajoy- ha planteado una salida acelerada y de forma total sin que Gran Bretaña se puede beneficiar en algún tipo de acuerdo. Al mismo tiempo ha denegado que Escocia siga siendo parte de la Unión –a pesar de que llegó a prometer al gobierno escocés que avalaría su entrada en caso de independencia de Gran Bretaña-; pero Alemania u Holanda convienen en que lo adecuado sería una independencia gradual y sin excesivas cargas económicas a Gran Bretaña.
Así que nos encontramos una situación en la que Gran Bretaña se va de la Unión Europea pero se ha pedido una revocatoria del referéndum. Mucha gente confiesa que no se informó sobre las consecuencias de la salida. Los políticos a favor del Brexit desconocen el futuro político, económico y social que les espera, reconociendo tras la votación que han engañado a la población. Muchos inmigrantes y trabajadores europeos ven su futuro en Gran Bretaña con incertidumbre. Escocia ha pedido en el Parlamento Europeo seguir formando parte de Europa e Irlanda del Norte un referéndum para una futura adhesión.
Este nefasto movimiento político ha dado alas a partidos de ultraderecha como el Frente Nacional francés, el FPÖ austriaco, el Partido por la Libertad holandés o el AfD alemán para pedir referéndums en sus respectivos países sobre la salida de la Unión Europea mediante discursos xenófobos cargados de miedo y odios que creíamos erróneamente enterrados. Precisamente es lo contrario que necesita Europa. Una refundación de sus postulados  y estructuras para que lo social y también lo cultural prime en igualdad con lo político y económico. Europa necesita un cambio y una regeneración si no quiere quedarse anquilosada en sus logros en el pasado y vertebrar  su futuro un verdadero federalismo europeo.
Lo curioso es que la Historia no señalará a partidos euroescépticos como responsables de hipotéticas convocatorias o de la crisis de la Unión Europea. Fueron sus dirigentes los que se desconectaron de las múltiples y complejas realidades sociales y desmantelaron el Estado de bienestar de los años sesenta. Y la Historia pondrá y deberá poner el foco en David Cameron, un político nefasto que para colmar su megalomanía decidió jugarse a los dados el futuro de su población en un innecesario referéndum. Y perdió en la partida política más torpe de los últimos años.
Como dijo George Bernard Shaw "cuando un hombre estúpido hace algo que le avergüenza, siempre dice que cumple con su deber".
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                                                                                                                                                        OLOF.

miércoles, 29 de junio de 2016

LA NOCHE DE LOS PERDEDORES


Si la noche del 20-D se mostró como la noche de los ganadores, donde cada candidato se mostró feliz y contento con los resultados obtenidos, la noche del 26-J ha terminado siendo la de los perdedores. Caras largas, ninguna sonrisa e, incluso, alguna lágrima, fueron las fotografías de una velada que arrancó muy diferente al cobijo de unas encuestas que resultaron ser más ficción que realidad.
En el 20-D, Ciudadanos irrumpió en el Congreso con 40 diputados. Si bien las predicciones le auguraban un éxito mayor, los de Rivera pudieron sentirse orgullosos con la representación alcanzada. Este 26-J, sin embargo, la formación naranja se ha dejado 8 escaños por el camino, teniéndose que contentar con 32 diputados. La ley electoral se ha cebado con el partido de Albert Rivera y, seguramente, será uno de los puntos más importantes a tratar en cualquier acuerdo que se quiera alcanzar con ellos.
Podemos, que el 20-D consiguió un magnífico resultado con 69 representantes, creyó ver, en su alianza con Izquierda Unida, la forma de rebasar al PSOE y hacerse con la hegemonía de la izquierda. El bofetón de realidad ha sido mayúsculo al ver que, a medida que avanzaba el escrutinio, los datos de las encuestas se revelaban como falsos y, lejos de producirse el anunciado “sorpasso” al Partido Socialista, los de Iglesias tenían que conformarse con mantener los 71 escaños que en el 20-D habían conseguido las dos formaciones por separado (Podemos + IU).
El Partido Socialista logró el 20 de Diciembre los peores resultados de su historia. Los 90 diputados que consiguió el partido de la rosa eran un fondo que este 26-J se ha mostrado que aún podía seguir bajando. No obstante, el reparto parlamentario y la baja representación del PP, hizo a Pedro Sánchez soñar, aquella noche de 2015, con alcanzar La Moncloa. Los barones de su partido, la negativa de Iglesias a apoyarle gratuitamente y un insuficiente pacto con Ciudadanos, lo impidió. Este 26-J, la representación socialista ha bajado a 85 escaños, batiendo un nuevo record y viendo cómo los sueños presidenciales de Sánchez se esfumaban.
En el país de los ciegos, el tuerto es el rey y, en este país, salvando las distancias con Felipe VI, el rey es Mariano Rajoy. Si en el 20-D el Partido Popular perdió la mayoría absoluta, pero pudo contentarse con ganar las elecciones, en este 26-J ha visto cómo su grupo parlamentario en el congreso iba a crecer hasta los 137 diputados. Las posibilidades de formar gobierno para Mariano Rajoy aumentan enormemente en comparación con el 20 de Diciembre, pero tampoco va a ser coser y cantar. Sumando los 137 escaños populares a los 32 de Ciudadanos y a los 5 del PNV y 1 de Coalición Canaria, se obtiene una suma de 175 diputados, a 1 de la mayoría absoluta. PSOE y Podemos ya han manifestado su intención de no votar a favor de la investidura de Rajoy y el resto de fuerzas nacionalistas en el Congreso (ERC, CDC y EH Bildu) tampoco están por la labor.
El Partido Popular puede mostrarse contento. Rompiendo todas las encuetas, ha conseguido incrementar en 14 escaños su representación. Los diversos casos de corrupción, papeles de Panamá, escandalos de Aquamed o las grabaciones del ministro Jorge Fernández Díaz no han pasado factura al partido de la gaviota. Haciendo una campaña cercana al ciudadano y mostrándose en todo momento con una imagen presidencial, Mariano Rajoy ha conseguido ganar las elecciones, aumentar a 52 escaños la diferencia con el segundo y dejar a tiro de piedra la investidura. Dejando de lado los cálculos de mayoría absoluta, el domingo era el único que tenía algo que celebrar.
Ahora les tocará a los partidos perdedores hacer autocrítica y analizar las causas de su pérdida de votos.
¿Qué ha hecho mal Podemos para dejarse 1,2 millones de votos por el camino? El tono tibio de campaña, la alianza con Izquierda Unida y los ataques recibidos por Venezuela son algunas de las posibles causas.
¿Por qué el Partido Socialista no consigue cerrar su sangría de votos? Quizá la gente ha dejado de considerarles un partido de izquierdas después de sus últimas políticas. Quizá el candidato elegido no es del agrado del votante. Quizá su pacto con Ciudadanos ha irritado a sus correligionarios.
¿Y Ciudadanos? ¿Que sentido tiene subir como la espuma para luego desinflarse como un suflé? Su alianza con Sánchez, el voto útil contra Podemos captado por el PP o el desencanto de la gente con Rivera pueden ser algunos de los motivos de su bajada.
Una cosa está clara. De derechas o de izquierdas, nueva o vieja política, todos los candidatos descartan unas terceras elecciones. Esperemos que, al menos en esto, cumplan su promesa.

Imperator Caesar Cerverius

jueves, 23 de junio de 2016

PATÉ DE CAMPAÑA


Los días están contados para la cita electoral del 26-J. Aunque en lo estricto ha habido dos semanas de campaña, en la realidad los partidos llevan desde el 20-D dando caña y difundiendo sus programas, marcando sus líneas rojas, tomando posiciones... Pero, de hecho, ¿tanto ha cambiado el panorama político desde el pasado 20 de diciembre para que los españoles cambien su voto? Repasemos las situaciones:

El Partido Popular, ganador de las pasadas elecciones, declinó presentarse a la investidura por falta de apoyos. Frente a las voces (incluso internas) que promovían un cambio de candidato, Mariano Rajoy sigue siendo el cabeza de lista. El discurso es el mismo de siempre: No ha habido recortes, lo hecho ha sido por obligación de la Unión Europea, y ya hemos empezado a salir de la crisis. El único cambio, a parte del himno del partido a ritmo de merengue, es la cercanía mostrada por el presidente; acudiendo a algún programa de televisión y accediendo al debate a cuatro.

El PSOE se ha dedicado a hacer la campaña del mártir. Pedro Sánchez se siente herido con Pablo Iglesias por no haberle apoyado en la investidura, así que se ha dedicado a repetir el mantra de la pinza PP-Podemos. El Partido Socialista ha llegado a centrar sus ataques en Iglesias, olvidando a Rajoy, y manteniendo con Rivera un pacto de no agresión. A parte del video en el que se ve a Pedro Sánchez limpiándose la mano después de saludar a unas personas de color, el líder socialista ha pasado sin pena ni gloria por la campaña.

Podemos se ha dedicado a hacer lo que mejor sabe: comunicar. Desde un programa original que recuerda al catálogo de IKEA, hasta las apariciones televisivas y los mítines multitudinarios, la formación morada ha ido creciendo jornada a jornada. Además, su pacto con Izquierda Unida les garantiza anexionarse alrededor de un millón de posibles votantes y que varios escaños que cayeron de un lado en el 20-D, caigan del otro en el 26-J.

Ciudadanos ha utilizado la circunscripción exterior de Venezuela para hacer campaña. Las circunstancias en el país sudamericano y la política de su presidente, Nicolás Maduro, has sido acicate de Albert Rivera contra Podemos. El mismo Rivera viajó a Venezuela, por su cuenta y riesgo, contraviniendo las recomendaciones del Gobierno Español y del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, que estaba realizando labores negociadoras entre la Administración de Maduro y la oposición venezolana. Rodeado de una “troupe” de periodistas, Rivera fue, se fotografió y volvió. A parte de Venezuela, de poco más se ha hablado desde la formación naranja.

En esta campaña fuimos testigos del primer debate a cuatro autentico entre candidatos (o sea, sin Soraya, que es muy auténtica, pero como vicepresidenta). Poco nos despejó dicho debate. Cuatro monólogos, algunos ataques y posiciones muy medidas. Pecado imperdonable fue el de dedicar unos cuarenta segundos cada candidato a hablar de violencia de género (y porque fueron preguntados ex profeso por uno de los moderadores) antes de volver a lanzarse los trastos a la cabeza.

En definitiva: Dos semanas (o siete meses, según se mire) en las que los partidos no han ofrecido nada nuevo. Nada que base al elector a cambiar su sentido del voto. Una campaña en la que lo único que se buscaba del votante era que se tragase el teatro. Que se tragase el programa. Que se tragase los ideales que les ofrecían los partidos políticos. Que se tragasen las promesas que les hacían los candidatos. Todo de un bocado y sin masticar. Como el que se traga un canapé de paté. Un paté de campaña.


                                                                                                                     Imperator Caesar Cerverius

martes, 14 de junio de 2016

DESMONTANDO EL DEB4TE


Cuatro contendientes, tres moderadores, cuatro árbitros profesionales para controlar los tiempos, quinientas personas trabajando durante días para organizar la noche, tres grupos de comunicación, miles de esperanzas depositadas en el primer debate a cuatro de la democracia entre candidatos... Resultado: decepción y aburrimiento.
Vayamos por partes. Cuatro contendientes: Mariano Rajoy, presidente en funciones desde hace ya no se sabe cuánto, y tres aspirantes, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera.
Rajoy; del que se esperaba tan poco que, al mantenerse en pie, se dio por buena su actuación. Estamos tan acostumbrados a sus caras de duda y a sus balbuceos cuando una pregunta le pilla a contrapié, que ya no los tenemos en cuenta ni los tomamos como muestra de flaqueza. A excepción del apartado de corrupción, donde no pudo defender lo indefendible, aguantó el envite.
Pablo Iglesias, que se maneja en estas lides como pez en el agua, salió a mantener su segundo puesto en las encuestas al 26-J. Comedido, sin levantar la voz y sin interrumpir a sus contrincantes, se impuso a sí mismo un tono sobrio en el que intentó defender su programa. La mayoría de las encuestas le dan como vencedor del debate.
Albert Rivera, más relajado que en el anterior debate a cuatro de las anteriores elecciones, atacó a diestra y siniestra al PP y a Podemos y mantuvo un pacto de no agresión con el PSOE. Puso a Rajoy contra las cuerdas en alguna ocasión pero no llegó a rozar a Iglesias.
Y finalmente, Pedro Sánchez, que creyó que por sentarle bien el traje y gustarle a la cámara, lo tenía todo hecho. No convenció, no propuso y no se salió de su papel de presidente con investidura fallida.
Hablemos de los tres moderadores: Ana Blanco, Pedro Piqueras y Vicente Vallés. Profesionales como la copa de un pino, pero que en vez de sumar, restaron. Con falta de coordinación y frases entre ellos con el micrófono abierto, solamente Vicente Vallés (representante de ATRESMEDIA) supo inocular algo de dinamismo al debate.
Quinientas personas trabajaron conjuntamente para organizar un encuentro en la Academia de la Televisión que resultó en exceso encorsetado, abusó del ambiente solemne y privó a los espectadores de las réplicas, las interpelaciones y las discusiones. O sea, lo que viene a ser un debate.
La noche del pasado lunes 13-J vimos una serie de monólogos seguidos de unas breves respuestas "por alusiones" en donde el espíritu se desvirtuó y ningún mensaje pudo calar completamente.
Pudimos ver a un Pedro Sánchez, despechado con Iglesias, que todavía no consigue entender por qué no es presidente. Más de ocho veces echó en cara el socialista al podemita la "pinza" que supuestamente creó con el Partido Popular para privarle de la investidura.
Rivera fue otro que también atacó a Iglesias, enarbolando argumentos como que Podemos quiere sacar a España del Euro, la financiación desconocida de la formación morada o la verdadera ideología de su líder.
Pablo Iglesias, lejos de defenderse con uñas y dientes ante los ataques, se limitó a negar con la cabeza y esperar pacientemente su turno de palabra para desmontar, uno por uno, todos los argumentos de Rivera.
En definitiva, cuatro líderes que poco o nada convencieron a los indecisos y que se limitaron a hablar para sus correligionarios. Un debate que perdió sin duda Pedro Sánchez, que no lanzó ni una propuesta y se limitó a mostrar su indignación por su mala suerte con Podemos y a defender medidas ya adoptadas por el PSOE. Un debate que mejoró la imagen de Rajoy, al aceptar sumarse al juego y enfrentarse con el resto de candidatos, y que supo vestirse con una pose institucional que le mantuvo a salvo. Un debate que acercó bastante a Rivera y a Iglesias como vencedores. El uno por incisivo y el otro por buen comunicador, pero que, en mi opinión, ninguno mereció el premio; el uno por vacío de contenidos y el otro por falta de garra.
Paradójicamente, de los tres debates que se han realizado en campaña (el de mujeres, el económico y el de candidatos), ha sido éste, aun siendo el más esperado y preparado, el más insulso. Y es que para este viaje no hacían falta tantas alforjas.

Imperator Caesar Cerverius