domingo, 18 de marzo de 2018

CÉSAR (PARTE III): EL DICTADOR


“Cuídate de los idus de marzo” cuenta la leyenda que le dijo un adivino a Julio César previniéndole del día de su muerte. Aviso que el romano desdeñó, confiado de su imbatibilidad. Quizá, si hubiese tomado las medidas oportunas, el mundo sería hoy muy diferente.
Acababa de iniciarse el año 49 a.C (según las cuentas de los romanos, año 710 desde la fundación de la ciudad). Pompeyo había sido nombrado cónsul sine collega (en solitario) y César había sido declarado enemigo público. Al conquistador de la Galia sólo le quedaban dos opciones: entregarse, con lo que sería juzgado, probablemente declarado culpable y desterrado, o revelarse. Revelarse contra una casta política que sentía envidia de sus éxitos y contra una situación que acabaría con su vida pública y echaría por tierra todos sus logros. Así, exhortó a la XIII legión a cruzar el Rubicón (río que estaba prohibido pasar con un ejército, ya que era una muestra de agresión hacia la República) y a marchar sobre Roma para proteger sus intereses. Fue entonces cuando pronunció la famosa frase “alea iacta est”, normalmente mal traducida como “la suerte está echada” y mejor como “que rueden los dados” (interpretado como un “veamos lo que nos depara la suerte”).
Al entrar en la península, Pompeyo y los optimates huyeron de Roma, ya que no tenían ninguna legión con la que hacerle frente. César les siguió hasta el puerto de Brundisium, pero no logró alcanzarles.
Antes de entrar en Roma, César movió su ejército hasta Hispania, donde derrotó a los pompeyanos en la batalla de Ilerda.
Ya con la retaguardia a salvo, llegó a Roma, y organizó políticamente la anarquía dejada por el vacío de poder. Fue elegido dictador y convocó las elecciones para cónsul, en las que fue elegido.
Con los asuntos de la ciudad resueltos, marchó a Grecia, donde el bando optimate se había hecho fuerte. Allí fue derrotado en la batalla de Dirraquium, pero Pompeyo no aprovechó para asestarle el golpe definitivo, cosa que lamentaría. Volvieron a enfrentarse en la batalla de Farsalia y, aun estando el ejército cesariano en desventaja numérica, consiguió aplastar a Pompeyo (aunque éste logró huir).
César persiguió a Pompeyo hasta Egipto, momento en el que conoció la noticia de la muerte de su rival. Ya allí, intervino en la política egipcia en detrimento de Ptolomeo XIII y a favor de Cleopatra, a la que consiguió situar en el trono.
Estando en oriente, se plantó en Asia Menor, y derrotó a Farnaces II, Rey del Ponto, y pronunció la famosa frase “vini, vidi, vinci” (llegué, vi y vencí).
En la Batalla de Tapso (África) venció a un reducto optimate que quedaba y volvió a Roma, donde celebró su deseado Triunfo.
En el Triunfo se encadenaron varios días de festejos y juegos, se repartió dinero y comida al pueblo, se celebraron cuatro desfiles y se produjo la ejecución de Vercingetorix, el caudillo galo que César venció en Alesia.
Fue nombrado dictador por un período de 10 años, pero aún tendría que volver a Hispania para derrotar a la última resistencia optimate y dar por cerrada, finalmente, esta guerra civil.
Sin oposición y con poder absoluto (acumuló los poderes de máxima institución religiosa, capacidad para proponer candidatos a las elecciones, comandante en jefe de todas las legiones, censor, potestad tribunicia, control sobre los juzgados...), fue declarado dictator perpetuus (de forma vitalicia) y empezó a organizar una gran campaña para conquistar Partia, rodear el Mar Caspio, invadir Dacia, con intención de volver por Germanía y la Galia. Pero esta gran empresa no llegaría a tener lugar.
El 15 de marzo del 44 a.C. en una sesión del Senado en la Curia Pompeya, César recibió 23 puñaladas por parte de senadores rivales. Ahí se escribió el punto final de la vida del mayor general romano que ha pasado a la historia.
Había sido flamen dialis (sacerdote especial de Júpiter), sobrevivió a un secuestro por parte de piratas (a los que terminó crucificando), fue Pontífice Máximo, reformó el calendario para corregir el desfase por años bisiestos, fue vencedor de la guerra de las Galias, llegando con sus legiones hasta Germania y Britania, al ser nombrado dictador aumentó el número de senadores, organizó el censo, concedió tierras a sus veteranos en los territorios conquistados (para que sirviesen como primera defensa frente a revueltas), reformó los edificios públicos, intervino en la actividad económica y en otro sinfín de ámbitos de gobierno.
Su muerte no tuvo el efecto esperado por sus enemigos. El pueblo amaba a César y tomó su cadáver para incinerarlo en una gran pira pública. Sus asesinos no recibieron el reconocimiento buscado, sino que fueron cayendo uno a uno, tarde o temprano.
El mundo había cambiado y la Reprública agonizaba. El Imperio ideado por César terminaría cristalizando en manos de su sobrino nieto, Octavio, que se convertiría en el primer emperador de Roma. Pero esa historia tiene otro protagonista.

Imperator Caesar Cerverius


Bibliografía:
MCCULLOUGH, C. (1990-2007). Serie - Masters of Rome.
PINA POLO, F. (1999). La Crisis de la República (133-44 a.C.)
www.mihistoriauniversal.com

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CÉSAR (PARTE I): EL CIUDADANO
CÉSAR (PARTE II): EL MILITAR

domingo, 11 de marzo de 2018

EL DÍA QUE ELLAS NOS TRAJERON LA IGUALDAD


El mundo ha cambiado...
...lo siento en el agua...
...lo siento en la tierra...
...lo huelo el aire.

Después del 8 de marzo de 2018, ya nada volverá a ser igual. El tsunami de mujeres que alzaron su voz, ya fuese en la huelga de 24 horas, la de 2 marcada por los sindicatos o acudiendo a las manifestaciones, fue un clamor que puede resumirse en una frase: BASTA YA. Basta ya de la desigualdad salarial del género femenino con respecto al masculino; basta ya del paupérrimo número de puestos directivos ocupados por mujeres; basta ya de ese machismo constante que va desde conversaciones incómodas, paternalismo innecesario, trato deferente y que llega, en último término, hasta la violencia de género.
El movimiento feminista debe ser gestionado por las mujeres, liderado por ellas y apoyado por los hombres. Apoyado no desde el punto de vista de “permitido” o “tolerado” sino como un hermanamiento para lograr una sociedad más justa e igualitaria. Los hombres deben ser los primeros en “parar los pies” a sus compañeros de género machistas y ganarles para la causa haciéndoles ver que su comportamiento es ridículo, antiguo y violento.
La convocatoria de la huelga, apolítica desde su germen, fue respondida de forma desigual desde las fuerzas que conviven en el parlamento.
El Gobierno y el Partido Popular intentaron ningunearla, haciendo ver que esos inventos eran cosas de cuatro gatos y que la mejor manera de luchar por la igualdad era que las mujeres siguieran acudiendo a su puesto de trabajo y lo desempeñasen con aún más esfuerzo. Ni siquiera la ministra de igualdad fue capaz de reaccionar y hacer honor a su puesto. El huracán morado les arrolló y, a día de hoy, todavía están intentando encontrarse en este nuevo mundo de igualdad.
Ciudadanos es otro que no quiso sumarse a este movimiento histórico. Alegando que era una convocatoria política y que diferían ideológicamente de ella, se quedaron al margen e intentaron vender como que ellos eran los que verdaderamente luchaban de forma activa por el feminismo. La aseveración de Albert Rivera de que ciudadanos es el partido que lidera la iniciativa feminista desde el punto de vista programático es algo tan ridículo como oportunista.
El PSOE se sumó a las dos horas propuestas por los sindicatos y se hizo cómplice de ese “quiero y no puedo” de UGT y CCOO. ¿Acaso el movimiento feminista sólo merecía dos horas? ¿Quizá el hecho de no ser ellos los convocantes hacía que no deseasen un éxito total de la jornada? ¿Es entonces la lucha por la igualdad una cuestión menor o inmerecedora de la atención total de los sindicatos?
Sea como fuere, el único de los cuatro grandes partidos que secundó sin ambages la huelga de 24 horas, tal y como la idearon sus organizadoras, fue Podemos. Y lo hizo desde un segundo plano, sin ánimo de eclipsar ni monopolizar nada. Simplemente se limitaron a secundarla y apoyarla. Entendieron que no les tocaba ser protagonistas sino actores secundarios en esa jornada tan importante.
El 9 de marzo España amaneció con un ambiente diferente. Un ambiente de igualdad conquistado por todas esas mujeres que alzaron su voz para defender lo que les pertenece por derecho propio. Y ahora que lo han conquistado, no se desprenderán de él así como así.

Imperator Caesar Cerverius


domingo, 11 de febrero de 2018

LA FUNDACIÓN


LA FUNDACIÓN
Autor: Oscar Cervera
Basado en los personajes de J.K. Rowling

El atardecer caía sobre un señorial caserón en el Valle de Godric. Los rayos de sol, los más cegadores del día, se filtraban por el cristal de una ventana formada por multitud de rombos. La luz inundaba un salón con sábanas cubriendo cuadros, armarios y sillones. Sólo una larga mesa y unas cuantas sillas quedaban al descubierto. Alrededor del tablero se sentaban siete personas. Tres mujeres y cuatro hombres. Se hallaban colocadas alternativamente, sin premeditación, fruto de la casualidad del orden en el que habían ido llegando. Aún quedaba una silla libre, en la cabecera de la mesa. El silencio en la sala hacía que la tensión fuese en aumento.
— ¡Ya que nos cita en su casa, podría tener la decencia de llegar puntual! —estalló uno de los hombres, rubio y de complexión recia.
— No seas insolente, Alastor —le increpó una de las mujeres mientras agarraba su bolso con fuerza—, sabes perfectamente que él hace años que no vive aquí. Además, estás en presencia de la ministra. ¡Comportate!
La ministra, mujer elegantemente vestida, hizo un gesto para quitarle importancia. Alastor bajó la cabeza avergonzado y balbuceó lo que pareció una disculpa.
— ¡Por todos los druidas! —se carcajeó otro de los hombres, maduro y con un estrambótico sombrero—. En todos los años que te conozco, Alastor Moody, jamás te he visto así de arrinconado.
— Y tú no te rías tanto y quítate ese gorro picudo, Elphias. Es de mala educación que lo lleves sentado a la mesa —volvió a increpar la misma mujer. Verdaderamente, Augusta Longbottom no se frenaba a la hora de enfrentarse a aurores, juristas o mortífagos.
Esta vez el que rió, aunque discretamente, fue otro de los individuos sentados a la mesa. Tenía más pinta de medio-gigante que de hombre. Lampiño y con cara aniñada, no paraba de mirar el gato medio-kneazle que tenía en el regazo y acariciaba la buena de la señora Figg.
— ¿Te gustan los kneazleHagrid? —preguntó la mujer con una sonrisa bonachona sin dejar de acariciar al felino.
— Oh, sí, me encantan todos los animales y bestias fantásticas, señora. Esas orejas y cola de león en su gato son geniales.
— Los crío yo misma, ¿sabes?
— Uno de esos puede venderse por hasta quinientos galeones de oro en el callejón Knockturn —intervino interesadamente el último hombre que todavía no había hablado. Joven, con americana chillona y camisa degrandes solapas, tenía una tez sudorosa aunque llevaban un buen rato sentados.
— Oh, no, no —respondió horrorizada la señora Figg—. Estos animales tienen que seguir unos minuciosos trámites de venta autorizada. Un gato con demasiada sangre kneazle podría ser peligroso.
— Me temo que el bueno de Mundungus no sería capaz de entenderte ni en un millón de años, Arabella —El que hablaba era el propio Dumbledore, que se había plantado en el dintel de la puerta, sin que nadie lo advirtiese, dejando a todos sorprendidos. Su alta figura de larga barba cana, se adueñó de la habitación—. Él tiene una filosofía más… materialista.
Dumbledore se acercó hasta la ministra y se inclinó para besarle la mano.
— Gracias por venir, ministra. Sé que está muy ocupada.
— Sólo me quedaré un momento —respondió la ministra de magia, Eugenia Jenkins—. Creo que esto es importante y requiere mi presencia.
— Bien, comencemos —dijo Dumbledore sentándose en la silla libre a la cabecera de la mesa—. Os he reunido a todos aquí porque creo que ha llegado el momento de intervenir. Los sucesos de los últimos meses se han vuelto intolerables: muggles enloquecidos, magos asesinados, artes oscuras a plena luz del día… Y, por último, el ataque al Ministerio de Magia —sentenció mirando a la ministra mientras ésta cabeceaba—. Tom ha ido demasiado lejos y hay que pararle.
— Bien dicho, director —aplaudió Augusta Longbottom—. Ese Voldemort y su pandilla de seguidores tienen que pudrirse en Azkaban.
— Por ello —continuó Dumbledore—, os he convocado para formar una alianza. Un grupo de acción, mejor dicho, que encuentre y detenga a Riddle y a sus mortífagos. Contamos con el apoyo del Ministerio de Magia —indicó con una mano a la ministra, que asentía—. Alastor, tú reclutarás, para la Orden, a un buen número de aurores que sean de confianza.
— ¿La Orden? —preguntó Moody con un gesto extraño en la cara.
— Sí. La Orden del Fénix. Así nos llamaremos —aclaró Dumbledore—. Mundungus, tú nos informarás de todo lo que escuches en los bajos fondos. Cualquier movimiento extraño que detectes.
El esperpéntico personaje fue a quejarse, pero Dumbledore le interrumpió.
— No quiero quejas. Ya sabes que te salvé de una buena aquella vez. Ahora te toca devolvérmela. Arabella —continuó inmediatamente sin dar oportunidad a Mundungus de replicar—, tú serás nuestro enlace con el mundo muggle. Si ves u oyes algo raro, ya sea en las noticias o en tu grupo de costura, nos lo dirás —la señora Figg asintió y siguió acariciando a su gato—. Elphias, tú trabajarás desde tu puesto de asistente en el Wizengamot para que los recursos jurídicos estén al día de las operaciones llevadas a cabo por la Orden.
 Claro, Albus —asumió Elphias Doge
— Hagrid —al medio-gigante se le iluminó la cara—, necesitaremos que contactes con tus parientes y les sondees para que intervengan a nuestro favor en la guerra que está por librarse.
— Desde luego, profesor. Cuente conmigo.
— Y, por último, Augusta… —empezó Dumbledore.
— No. Lo siento pero no, director —interrumpió la señora Longbottom—. Estoy de acuerdo con todo lo que se ha dicho y odio como la que más a ese tipejo que, por lo visto, ahora no se le puede nombrar. Pero soy una madre de familia. Mi querido esposo Neville no sabe freírse un huevo él solo, y mi pequeño Frank, al que tienes en Hogwarts, no sé qué sería de él si me pasase algo. Lo siento, pero es demasiado arriesgado.
— Lo sé, Augusta —terció condescendiente Dumbledore—, por eso tengo pensado algo diferente para ti. No pertenecerás a la Orden. Sólo estarás alerta, como Presidenta de la Asociación de Padres de Alumnos, por si la cosa se pone fea y hay que evacuar Hogwarts e informar a las familias. Serás… una aliada de la Orden, digámoslo así.
Augusta se retorció en su asiento.
— Mmmm… De acuerdo, director —aceptó finalmente—, si el mundo se viene abajo y los mortífagos toman el control, esos malnacidos se las verán conmigo.
— Bien, los roles están claros —dijo Dumbledore poniéndose de pie—. Si existe una urgencia, os mandaré mi patronus, un fénix, para avisaros. Hasta entonces, a trabajar por la Orden. ¡A trabajar por el Mundo Mágico!
Fue poner un pie en la calle, al salir de la mansión, y sentir Alastor cómo se le erizaba el vello de la nuca. Algo iba mal.
— ¡Alerta máxima! —gritó sacando su varita.
Dos rayos pasaron rozándole, uno a cada lado, hasta impactar en los dos aurores que estaban junto a la puerta esperando a la ministra. Éstos cayeron fulminados. Al levantar la vista, Moody vio a Rodolphus y Bellatrix Lestrange con las varitas en alto. Un instante después, empezaron a aparecerse más mortífagos junto al matrimonio. El experto auror se preparó para contraatacar, pero una voz le frenó.
— ¡Alastorproteje a la Ministra y a Arabella! —el grave tono de Dumbledore era difícil de desobedecer.
Inmediatamente, Moody planteó un hechizo defensivo y se puso delante de las dos mujeres. La señora Longbottom y Elphias Dodge también habían sacado sus varitas y lanzaban conjuros de ataque contra los mortífagos, pero los superaban en número. La risa estridente de Bellatrix era lo único que se escuchaba. Ni siquiera cesó cuando una bola de fuego, enviada desde el paraguas de Hagrid, casi le acertó.
El pequeño grupo de magos estaba en apuros. La señora Figg era una squib; a la ministra Jenkins, por seguridad, no le dejaban intervenir y permanecía parapetada tras el grueso cuerpo de MoodyHagrid y la señora Longbottomeran eran inexpertos y Dodge… bueno, siempre se le había dado mejor la teoría que la práctica. En lo referente a Mundungus, se había desaparecido en cuando había visto problemas. Dumbledore avanzó con tranquilidad hasta el espacio intermedio que los separaba con los mortífagos. Ningún rayo le impactó. Parecía que cualquier hechizo le repelía. Levantó en alto el brazo de la varita y, describiendo un amplio círculo, gritó.
¡Incendio!
Un aro de fuego se materializó, dejando a los miembros de la orden dentro y a los mortífagos fuera.
— Rápido. Desapareceos —apremió Dumbledore.
Uno a uno, cada mago fue volatilizándose. Augusta cogió de la mano a Arabella y se desapareció con ella. Cuando sólo faltaba Dumbledore, que aún mantenía el anillo de fuego, se desintegró dejando una nube de polvo que en la que se distinguió durante unos segundos su silueta.
El caserón había quedado destrozado. En parte por los rayos lanzados por los mortífagos y en parte fruto de las llamas del encantamiento de su propio dueño. Pero lo que le preocupaba a Dumbledore era cómo se habían enterado de la reunión. Pondría la mano en el fuego por cada uno de los que estaban allí. Incluso por la sabandija de Mundungus. La única explicación era el Ministerio. Había un topo en la mismísima oficina de la ministra Jenkins.
La Orden del Fénix acababa de fundarse y ya habían tenido la primera de las escaramuzas. Y Dumbledore sabía que aún quedaban muchas más por librarse. Demasiadas.

Imperator Caesar Cerverius




viernes, 5 de enero de 2018

TOLKIEN: EL SEÑOR DE LA LITERATURA FANTÁSTICA


Si les pregunto si les suena el nombre de John Ronald Reuel, seguramente ninguno sabrá de quién les hablo, pero si lo nombro por sus siglas JRR, no creo que tarden en identificar a Tolkien, el autor de El Señor de los Anillos, que el pasado martes 3 de enero habría cumplido 126 años.
Tolkien nació en Bloemfontein, en la actual Sudáfrica, cuando ésta era aún una colonia británica. Nombrado John por su abuelo, Ronald por deseo de su madre, que quería llamar Rosalind al bebé, de haber sido niña, y Reuel, que era el segundo nombre de su padre.
A los tres años Tolkien se mudó con su madre y su hermano a Inglaterra, donde el clima era más beneficioso para su delicada salud. Arthur, el padre, se quedó en Sudáfrica atendiendo sus negocios, pero murió poco después. Los Tolkien se mudaron, entonces, a Birmingham, donde tenían familiares que les ayudaron económicamente.
Cuando JRR contaba 10 años, se convirtió con su madre al catolicismo, lo que les costó el repudio de su familia baptista. 4 años después, la madre murió, por lo que John y su hermano Hilary pasaron a criarse en un orfanato. Ahí fue donde Tolkien conoció a su gran amor, Edith. El sacerdote andaluz que educó a John y Hilary le impidió tener contacto con ella hasta cumplir los 21. La misma tarde de su cumpleaños, Tolkien escribió a Edith para declararse, pero ésta le respondió con la triste noticia de que ya se había comprometido con otro. No obstante, y fruto del fuerte amor que se profesaban, Edith rompió el compromiso y terminaría convirtiéndose en la señora de JRR Tolkien. El amor entre los dos inspiraría el relato de Beren y Luthien entre un hombre mortal y una doncella elfa.
Tras su graduación, Tolkien se enroló en el ejército británico y sirvió en la Primera Guerra Mundial como oficial de comunicaciones. Cayó enfermo y tuvo que ser retirado del frente. Durante este retiro escribió La caída de Gondolin, sobre un reino escondido élfico.
Tras la guerra, dio clases en la Universidad de Leeds y después en Oxford, donde conoció al también escritor de literatura fantástica C.S. Lewis (creador de Las Crónicas de Narnia). El ultracatolicismo de Tolkien no le impidió mantener una gran amistad con Lewis, que era agnóstico y después de convirtió al protestantismo. Fue éste quien le animó para que publicara El Hobbit, una novela inicialmente creada para el público infantil pero que encontró una gran acogida entre los adultos.
Tras el éxito de El Hobbit, la editorial le pidió una secuela. Fue entonces cuando Tolkien escribió su obra maestra: El Señor de los Anillos. Pero Tolkien no se conformó con esto y escribió una gran cantidad de relatos que quedaron sin publicarse y que más tarde, tras su muerte, su hijo Christopher se encargó de recopilar y dar forma en El Silmarillion, un libro que cuenta la historia de la Tierra Media desde sus primeros días.
JRR era un amante de la mitología y se lamentaba de que Inglaterra no tuviese una como la que tenía la Grecia clásica. Por ello se encargó de crear una, para lo cual inventó multitud de idiomas, razas y relatos. Creó un nuevo estilo: lo que hoy conocemos como literatura fantástica. Después vendrían Dragones y Mazmorras, Las Crónicas de la Dragonlance, Reinos Olvidados o incluso Juego de Tronos, pero Tolkien fue el primero en imaginar un mundo nuevo, repleto elfos, enanos y guerreros, donde la magia jugaba un papel principal.
Tolkien hablaba latín, francés, alemán, inglés medio, inglés antiguo, finlandés, gótico, griego, italiano, noruego antiguo, español, galés y galés medieval. También tenía nociones de esperanto, danés, neerlandés, lombardo, noruego, ruso, serbio, sueco y antiguas formas del alemán moderno y eslovaco. Todos estos idiomas le ayudaron en la creación de multitud de lenguas para sus personajes. Sólo por nombrar algunas: Quenya, Sindarin, Adûnaic, Avarin, Doriathrin, Éntico, Ilkorin, Khuzdul, Lengua negra, Nandorin, Telerin o Valarin.
La literatura de Tolkien ha llegado a millones de personas y es la culpable del amor por la lectura de multitud de niños. Su obra ha sido adaptada al cine con tres películas de animación en 1977, 1978 y 1980 y dos sagas, una de El Señor de los Anillos y otra de El Hobbit, dirigidas por Peter Jackson y estrenadas en 2001, 2002 y 2003, y 2012, 2013 y 2014, respectivamente. Además, recientemente, Amazon compró los derechos para realizar una serie de televisión que cuente la historia anterior a El Señor de los Anillos.
Tolkien murió en 1973, a los 81 años de edad pero, como dice Gandalf al final de la historia:

El viaje no concluye aquí. La muerte es sólo otro sendero que recorreremos todos.

Y, verdaderamente, la existencia de Tolkien no acaba con su muerte. Su legado sigue presente y promete seguir enriqueciendo la cultura literaria de jóvenes y adultos durante mucho tiempo.

Imperator Caesar Cerverius



lunes, 1 de enero de 2018

LAS CRÓNICAS DE TABARNIA: EL IDIOMA, LA BANDERA Y EL TERRITORIO

LAS CRÓNICAS DE TABARNIA: EL IDIOMA, LA BANDERA Y EL TERRITORIO



No es un lugar fantástico, pero pertenece a la ficción. No es una obra de C.S. Lewis, pero se ha creado en 140 caracteres. No es una región en conflicto, pero está generando mucho debate. Es Tabarnia, una (ir)realidad territorial creada para hacer mofa y burla del proceso independentista y en la cual, los valedores de éste, han entrado a matar cual toro bravo. Pero vayamos por partes.
De la noche a la mañana, y a la luz de los datos obtenidos de las elecciones catalanas, apareció en Twitter un concepto: Tabarnia. Un nuevo territorio, creado a partir de algunas comarcas en Cataluña, y en las cuales Ciudadanos había salido victorioso. Esta región comprendía la ciudad de Barcelona, su área metropolitana y la franja de unión con la provincia de Tarragona. A saber, las comarcas de Tarragonés, Bajo Campo, Bajo Penedés, Alto Penedés, Garraf, Bajo Llobregat, Barcelonés, Vallés Oriental, Vallés Occidental y El Maresme. La creadora de este invento es una asociación cívica llamada Barcelona is not Catalonia (Barcelona no es Cataluña) y perfilan a esta singularidad como no independentista, contraria al Procés secesionista y partidaria de una escisión del resto de la comunidad autónoma. Alegan que la region es autosuficiente y quieren que sea bilingüe (realmente bilingüe).


Como todo lo que ocurre en internet, los acontecimientos se dispararon y no tardaron en aparecer una bandera y una idea: legalmente, y con la constitución en la mano, dicha región de Tabarnia podría escindirse de Cataluña y convertirse en la comunidad autónoma número 18. Los políticos afines a esta idea, se hicieron partícipes de la broma y compartieron en redes sociales su adscripción a la nueva región. Entonces, cuando todo estaba en el sumun, los independentistas estallaron y comenzaron a disparar razones por las que Tabarnia no debería hacerse realidad, como por ejemplo: que los territorios tenían que ser solidarios los unos con los otros con independencia de lo que aportan y reciben de la administración, que los derechos históricos invocados eran insuficientes para reclamar una escisión o que una decisión de tal envergadura debería ser tomada por toda Cataluña y no sólo por los habitantes de esa hipotética Tabarnia. Sin darse cuenta, ellos mismos habían caído en la trampa. Las mismas razones que esgrimían los unionistas en el proceso independentista, eran ahora munición de los secesionistas en la amenaza tabarnesa.
La broma, seguramente, seguirá unos días más y después se apagará, pero el conflicto catalán seguirá latente. Una población polarizada que hace suyo el “conmigo o contra mí”; un tejido social roto sin ningún costurero capaz a la vista, una administración central que hace oídos sordos a las inquietudes de más de dos millones de personas; un govern cesado, con parte en la cárcel y parte en fuga, que se obceca en llevar adelante un proyecto rupturista sin haber obtenido la mayoría en las urnas.
Por delante quedan días complicados en los que debe constituirse el Parlament, con el inconveniente de que parte de los cargos electos se encuentran fuera del país o entre rejas. Días en los que habrá que encarar negociaciones para formar gobierno con unos posibles socios que, actualmente, no se llevan muy bien. Y días que, si la cosa se alarga, habrá que empezar a sopesar repetir unas enésimas elecciones.
Sólo nos toca esperar, entre relatos fantásticos, que llegue un final en el que, como todo buen cuento, podamos ser felices y comer perdices.

Imperator Caesar Cerverius

jueves, 21 de diciembre de 2017

FACE IT: AÑO II


Dicen que lo difícil no es llegar, sino mantenerse.
La gente cambia, adquiere nuevos compromisos, comienza otros proyectos, tiene menos tiempo... Sin embargo, todos los integrantes de Face It hemos luchado y nos hemos esforzado por seguir aquí, informando sobre lo que ocurre en España y en el mundo, contando nuestra opinión de las cosas o recomendando un viaje, un libro o una película. Así es como hemos llegado al año II de nuestro blog.
Los casi 30 artículos publicados en esta segunda temporada nos han hecho superar los 100 posts.
Tras nuestro primer cumpleaños comenzamos hablando del grupo de moda en Japón, Baby Metal; os acercamos a la sabana africana proponiéndoos un safari por el Biopark; fuimos testigos, ya en enero, del pistoletazo de salida en las primarias del Partido Socialista y os contamos, a lo largo de todo el proceso, cómo este partido centenario se desangraba gota a gota.
Nos pusimos serios recordando la etapa convulsa de la transición y el 40 aniversario del atentado de la calle Atocha que terminó con cinco abogados laboralistas muertos. Contemplamos con sorpresa cómo Susana Díaz cruzaba Despeñaperros y se lanzaba a la pugna por la secretaría general del PSOE.
También ha sido un año difícil para Podemos, que tuvo su particular guerra fratricida entre Íñigo Errejón y Pablo Iglesias. Hablamos de Marine Le Pen y su partido de ultraderecha en unas elecciones francesas en las que Macrón salió victorioso.
Asistimos a la tercera (¿será esta vez la última?) dimisión de Esperanza Aguirre. Homenajeamos los 30 años del estreno de Star Wars y dimos un breve repaso a la saga.
Ante todo pronóstico, Pedro Sánchez volvió a ser elegido líder del PSOE.
Los últimos meses nos hemos visto envueltos por el conflicto independentista en Cataluña y aún está por ver cómo va a solucionarse.
De todo esto hemos hablado, en este segundo año de Face It, sobre lo acontecido en el mundo. Pero también hemos tocado temas atemporales como videojuegos de PC, la moda en los años ‘20, podcasts de historia, el sempiterno tema del fútbol o alguna que otra novela. También hemos fantaseado, con ayuda del cine y la televisión, con cómo habría podido ser la historia si algunos hechos hubiesen sido un poco diferentes.
Durante tres entregas (y puede que vengan más) analizamos los prodigios mostrados en las películas de ciencia-ficción y su cercanía, o no, a la realidad.
Durante el próximo año nos gustaría hablar de muchos temas: cine, viajes, literatura, televisión, deporte, música... Nuestro fanatismo por la historia nos hará acercarnos a hechos más o menos conocidos y relatároslos con carácter divulgativo.
Pero nuestra principal fuente de artículos siempre ha sido y será la actualidad. De ella nos serviremos para analizarla y daros nuestra opinión.
Escribir un artículo entraña el gasto de una buena cantidad de tiempo que implica recabar información, seleccionar lo más importante, redactar el texto, repasarlo varias veces para corregir errores y, finalmente, publicarlo. Es una experiencia costosa pero siempre satisfactoria. Cada post es un pedacito de nosotros mismos que compartimos con todos vosotros. Por todo ello, seguiremos trabajando para que Face It siga siendo lo que es: un blog para hablar de todo, con todos y para todos.
Imperator Caesar Cerverius

miércoles, 13 de diciembre de 2017

ESPERANDO EL SORTEO


Ya es diciembre. Luces navideñas en las calles, un frío que se ha hecho esperar y millones de españoles atentos a lo que pasará en el sorteo del próximo 21 de diciembre. 21, sí. Me refiero a las enésimas elecciones autonómicas en Cataluña. Sorteo porque cualquier cosa podría pasar.

Los sondeos apuntan a un triple empate entre ERC, C’s y Junts Per Catalunya.
Los republicanos, que llevan la delantera, están haciendo la campaña con su jefe de filas entre rejas. Oriol Junqueras, a diferencia de otros ex-consellers permanece en la cárcel por la Declaración Unilateral de Independencia. Su socio en el gobierno y número uno de la candidatura Junts Per Catalunya, Carles Puigdemont, tampoco está en España para la campaña, sino que sigue fugado en Bélgica. El molt honorable encabeza una lista en la que se diluye el Partit Demócrata De Catalunya (antes Convergencia), quizá para disimular la caída desde el pedestal de president.

Entre ellos dos se encuentra, en los sondeos, Inés Arrimadas. La líder de Ciudadanos en el parlament ya ha pasado esta (corta) legislatura como jefa de la oposición y ahora aspira a ser la primera mujer en convertirse en presidenta de la Generalitat.

Miquel Iceta, el bailarín, llega como cuarta fuerza política, al frente del PSC, ofreciéndose como un moderado capaz de aunar a todas las sensibilidades. De momento ya ha metido en su lista al ex-secretario general de Unió, Ramón Espadaler.

La conjunción de Pablo Iglesias y Ada Colau viene personificada por Xavier Domenech. Podemos no ha sabido (o no ha querido) explicar bien su posición con respecto al referéndum, la DUI y la aplicación del 155 y eso podría costarle votos tanto en Cataluña como en España. No obstante, su situación fuera de los dos grandes bloques (constitucionalistas e independentistas) podría convertirles en bisagra.

El PP de Xavier García Albiol poco tiene que hacer para superar sus penosos últimos resultados. Parece que su postura de fuerza frente al conflicto ha encontrado sus seguidores y podría mejorar su representación.

Y, por último, la CUP. Verdaderos garantes de la búsqueda de la independencia, parece que podrían ser los más perjudicados de todo lo ocurrido y perder hasta la mitad de sus escaños.

Una vez más, como en las últimas elecciones, el equilibrio de fuerzas estará muy ajustado. Los autodenominados “constitucionalistas” (C’s, PSC y PP) podrían dar el sorpasso al bloque independentista (ERC, Junts Per Cat. y CUP).

Las constantes incertidumbres en la antigua coalición a la hora de declarar la DUI, convocar elecciones, acatar el 155, etc. han hecho mella en la confianza de los socios. Y el hecho de que unos se pudran en la cárcel mientras otros se llenan la boca con chocolate belga, no lo mejora.

Pero, salga lo que salga de las urnas, no tendremos un panorama muy diferente al de hace seis meses. Además, una buena parte de la población ha sido convencida de que la independencia es posible y no se les puede ignorar.
Obviamente, no se les va a conceder la independencia, pero habrá que negociar otras formas de compensación para que podamos vivir en paz todos como buenos españoles.
La solución no es fácil.

El PSOE propone caminar hacia un estado federal pero, aunque no lo llamemos así, el estado de las autonomías ya lo es de facto. Sólo quedaría resolver un sistema de financiación que contentase a Cataluña, pero también al resto de CCAA. Por lo demás, pocas competencias se pueden ya transferir.

Un paso más agresivo sería caminar hacia un sistema confederal de estados mucho más independientes y unidos por un paraguas común español. Pero tal acción no es contemplada ni deseada por la inmensa mayoría de los españoles.

A los que coquetearon con la secesión les tocará, pues, aceptar permanecer en el Reino de España. Los que colgaron banderas en su balcón tendrán que perdonar y hacer cesiones para dar el procés por cerrado. Sólo de esta forma, con el común acuerdo de ambas partes, podremos convivir en paz y armonía otros tantos siglos como los que llevamos a nuestras espaldas.

                                                                                                                                    Imperator Caesar Cerverius