domingo, 11 de febrero de 2018

LA FUNDACIÓN


LA FUNDACIÓN
Autor: Oscar Cervera
Basado en los personajes de J.K. Rowling

El atardecer caía sobre un señorial caserón en el Valle de Godric. Los rayos de sol, los más cegadores del día, se filtraban por el cristal de una ventana formada por multitud de rombos. La luz inundaba un salón con sábanas cubriendo cuadros, armarios y sillones. Sólo una larga mesa y unas cuantas sillas quedaban al descubierto. Alrededor del tablero se sentaban siete personas. Tres mujeres y cuatro hombres. Se hallaban colocadas alternativamente, sin premeditación, fruto de la casualidad del orden en el que habían ido llegando. Aún quedaba una silla libre, en la cabecera de la mesa. El silencio en la sala hacía que la tensión fuese en aumento.
— ¡Ya que nos cita en su casa, podría tener la decencia de llegar puntual! —estalló uno de los hombres, rubio y de complexión recia.
— No seas insolente, Alastor —le increpó una de las mujeres mientras agarraba su bolso con fuerza—, sabes perfectamente que él hace años que no vive aquí. Además, estás en presencia de la ministra. ¡Comportate!
La ministra, mujer elegantemente vestida, hizo un gesto para quitarle importancia. Alastor bajó la cabeza avergonzado y balbuceó lo que pareció una disculpa.
— ¡Por todos los druidas! —se carcajeó otro de los hombres, maduro y con un estrambótico sombrero—. En todos los años que te conozco, Alastor Moody, jamás te he visto así de arrinconado.
— Y tú no te rías tanto y quítate ese gorro picudo, Elphias. Es de mala educación que lo lleves sentado a la mesa —volvió a increpar la misma mujer. Verdaderamente, Augusta Longbottom no se frenaba a la hora de enfrentarse a aurores, juristas o mortífagos.
Esta vez el que rió, aunque discretamente, fue otro de los individuos sentados a la mesa. Tenía más pinta de medio-gigante que de hombre. Lampiño y con cara aniñada, no paraba de mirar el gato medio-kneazle que tenía en el regazo y acariciaba la buena de la señora Figg.
— ¿Te gustan los kneazleHagrid? —preguntó la mujer con una sonrisa bonachona sin dejar de acariciar al felino.
— Oh, sí, me encantan todos los animales y bestias fantásticas, señora. Esas orejas y cola de león en su gato son geniales.
— Los crío yo misma, ¿sabes?
— Uno de esos puede venderse por hasta quinientos galeones de oro en el callejón Knockturn —intervino interesadamente el último hombre que todavía no había hablado. Joven, con americana chillona y camisa degrandes solapas, tenía una tez sudorosa aunque llevaban un buen rato sentados.
— Oh, no, no —respondió horrorizada la señora Figg—. Estos animales tienen que seguir unos minuciosos trámites de venta autorizada. Un gato con demasiada sangre kneazle podría ser peligroso.
— Me temo que el bueno de Mundungus no sería capaz de entenderte ni en un millón de años, Arabella —El que hablaba era el propio Dumbledore, que se había plantado en el dintel de la puerta, sin que nadie lo advirtiese, dejando a todos sorprendidos. Su alta figura de larga barba cana, se adueñó de la habitación—. Él tiene una filosofía más… materialista.
Dumbledore se acercó hasta la ministra y se inclinó para besarle la mano.
— Gracias por venir, ministra. Sé que está muy ocupada.
— Sólo me quedaré un momento —respondió la ministra de magia, Eugenia Jenkins—. Creo que esto es importante y requiere mi presencia.
— Bien, comencemos —dijo Dumbledore sentándose en la silla libre a la cabecera de la mesa—. Os he reunido a todos aquí porque creo que ha llegado el momento de intervenir. Los sucesos de los últimos meses se han vuelto intolerables: muggles enloquecidos, magos asesinados, artes oscuras a plena luz del día… Y, por último, el ataque al Ministerio de Magia —sentenció mirando a la ministra mientras ésta cabeceaba—. Tom ha ido demasiado lejos y hay que pararle.
— Bien dicho, director —aplaudió Augusta Longbottom—. Ese Voldemort y su pandilla de seguidores tienen que pudrirse en Azkaban.
— Por ello —continuó Dumbledore—, os he convocado para formar una alianza. Un grupo de acción, mejor dicho, que encuentre y detenga a Riddle y a sus mortífagos. Contamos con el apoyo del Ministerio de Magia —indicó con una mano a la ministra, que asentía—. Alastor, tú reclutarás, para la Orden, a un buen número de aurores que sean de confianza.
— ¿La Orden? —preguntó Moody con un gesto extraño en la cara.
— Sí. La Orden del Fénix. Así nos llamaremos —aclaró Dumbledore—. Mundungus, tú nos informarás de todo lo que escuches en los bajos fondos. Cualquier movimiento extraño que detectes.
El esperpéntico personaje fue a quejarse, pero Dumbledore le interrumpió.
— No quiero quejas. Ya sabes que te salvé de una buena aquella vez. Ahora te toca devolvérmela. Arabella —continuó inmediatamente sin dar oportunidad a Mundungus de replicar—, tú serás nuestro enlace con el mundo muggle. Si ves u oyes algo raro, ya sea en las noticias o en tu grupo de costura, nos lo dirás —la señora Figg asintió y siguió acariciando a su gato—. Elphias, tú trabajarás desde tu puesto de asistente en el Wizengamot para que los recursos jurídicos estén al día de las operaciones llevadas a cabo por la Orden.
 Claro, Albus —asumió Elphias Doge
— Hagrid —al medio-gigante se le iluminó la cara—, necesitaremos que contactes con tus parientes y les sondees para que intervengan a nuestro favor en la guerra que está por librarse.
— Desde luego, profesor. Cuente conmigo.
— Y, por último, Augusta… —empezó Dumbledore.
— No. Lo siento pero no, director —interrumpió la señora Longbottom—. Estoy de acuerdo con todo lo que se ha dicho y odio como la que más a ese tipejo que, por lo visto, ahora no se le puede nombrar. Pero soy una madre de familia. Mi querido esposo Neville no sabe freírse un huevo él solo, y mi pequeño Frank, al que tienes en Hogwarts, no sé qué sería de él si me pasase algo. Lo siento, pero es demasiado arriesgado.
— Lo sé, Augusta —terció condescendiente Dumbledore—, por eso tengo pensado algo diferente para ti. No pertenecerás a la Orden. Sólo estarás alerta, como Presidenta de la Asociación de Padres de Alumnos, por si la cosa se pone fea y hay que evacuar Hogwarts e informar a las familias. Serás… una aliada de la Orden, digámoslo así.
Augusta se retorció en su asiento.
— Mmmm… De acuerdo, director —aceptó finalmente—, si el mundo se viene abajo y los mortífagos toman el control, esos malnacidos se las verán conmigo.
— Bien, los roles están claros —dijo Dumbledore poniéndose de pie—. Si existe una urgencia, os mandaré mi patronus, un fénix, para avisaros. Hasta entonces, a trabajar por la Orden. ¡A trabajar por el Mundo Mágico!
Fue poner un pie en la calle, al salir de la mansión, y sentir Alastor cómo se le erizaba el vello de la nuca. Algo iba mal.
— ¡Alerta máxima! —gritó sacando su varita.
Dos rayos pasaron rozándole, uno a cada lado, hasta impactar en los dos aurores que estaban junto a la puerta esperando a la ministra. Éstos cayeron fulminados. Al levantar la vista, Moody vio a Rodolphus y Bellatrix Lestrange con las varitas en alto. Un instante después, empezaron a aparecerse más mortífagos junto al matrimonio. El experto auror se preparó para contraatacar, pero una voz le frenó.
— ¡Alastorproteje a la Ministra y a Arabella! —el grave tono de Dumbledore era difícil de desobedecer.
Inmediatamente, Moody planteó un hechizo defensivo y se puso delante de las dos mujeres. La señora Longbottom y Elphias Dodge también habían sacado sus varitas y lanzaban conjuros de ataque contra los mortífagos, pero los superaban en número. La risa estridente de Bellatrix era lo único que se escuchaba. Ni siquiera cesó cuando una bola de fuego, enviada desde el paraguas de Hagrid, casi le acertó.
El pequeño grupo de magos estaba en apuros. La señora Figg era una squib; a la ministra Jenkins, por seguridad, no le dejaban intervenir y permanecía parapetada tras el grueso cuerpo de MoodyHagrid y la señora Longbottomeran eran inexpertos y Dodge… bueno, siempre se le había dado mejor la teoría que la práctica. En lo referente a Mundungus, se había desaparecido en cuando había visto problemas. Dumbledore avanzó con tranquilidad hasta el espacio intermedio que los separaba con los mortífagos. Ningún rayo le impactó. Parecía que cualquier hechizo le repelía. Levantó en alto el brazo de la varita y, describiendo un amplio círculo, gritó.
¡Incendio!
Un aro de fuego se materializó, dejando a los miembros de la orden dentro y a los mortífagos fuera.
— Rápido. Desapareceos —apremió Dumbledore.
Uno a uno, cada mago fue volatilizándose. Augusta cogió de la mano a Arabella y se desapareció con ella. Cuando sólo faltaba Dumbledore, que aún mantenía el anillo de fuego, se desintegró dejando una nube de polvo que en la que se distinguió durante unos segundos su silueta.
El caserón había quedado destrozado. En parte por los rayos lanzados por los mortífagos y en parte fruto de las llamas del encantamiento de su propio dueño. Pero lo que le preocupaba a Dumbledore era cómo se habían enterado de la reunión. Pondría la mano en el fuego por cada uno de los que estaban allí. Incluso por la sabandija de Mundungus. La única explicación era el Ministerio. Había un topo en la mismísima oficina de la ministra Jenkins.
La Orden del Fénix acababa de fundarse y ya habían tenido la primera de las escaramuzas. Y Dumbledore sabía que aún quedaban muchas más por librarse. Demasiadas.

Imperator Caesar Cerverius




viernes, 5 de enero de 2018

TOLKIEN: EL SEÑOR DE LA LITERATURA FANTÁSTICA


Si les pregunto si les suena el nombre de John Ronald Reuel, seguramente ninguno sabrá de quién les hablo, pero si lo nombro por sus siglas JRR, no creo que tarden en identificar a Tolkien, el autor de El Señor de los Anillos, que el pasado martes 3 de enero habría cumplido 126 años.
Tolkien nació en Bloemfontein, en la actual Sudáfrica, cuando ésta era aún una colonia británica. Nombrado John por su abuelo, Ronald por deseo de su madre, que quería llamar Rosalind al bebé, de haber sido niña, y Reuel, que era el segundo nombre de su padre.
A los tres años Tolkien se mudó con su madre y su hermano a Inglaterra, donde el clima era más beneficioso para su delicada salud. Arthur, el padre, se quedó en Sudáfrica atendiendo sus negocios, pero murió poco después. Los Tolkien se mudaron, entonces, a Birmingham, donde tenían familiares que les ayudaron económicamente.
Cuando JRR contaba 10 años, se convirtió con su madre al catolicismo, lo que les costó el repudio de su familia baptista. 4 años después, la madre murió, por lo que John y su hermano Hilary pasaron a criarse en un orfanato. Ahí fue donde Tolkien conoció a su gran amor, Edith. El sacerdote andaluz que educó a John y Hilary le impidió tener contacto con ella hasta cumplir los 21. La misma tarde de su cumpleaños, Tolkien escribió a Edith para declararse, pero ésta le respondió con la triste noticia de que ya se había comprometido con otro. No obstante, y fruto del fuerte amor que se profesaban, Edith rompió el compromiso y terminaría convirtiéndose en la señora de JRR Tolkien. El amor entre los dos inspiraría el relato de Beren y Luthien entre un hombre mortal y una doncella elfa.
Tras su graduación, Tolkien se enroló en el ejército británico y sirvió en la Primera Guerra Mundial como oficial de comunicaciones. Cayó enfermo y tuvo que ser retirado del frente. Durante este retiro escribió La caída de Gondolin, sobre un reino escondido élfico.
Tras la guerra, dio clases en la Universidad de Leeds y después en Oxford, donde conoció al también escritor de literatura fantástica C.S. Lewis (creador de Las Crónicas de Narnia). El ultracatolicismo de Tolkien no le impidió mantener una gran amistad con Lewis, que era agnóstico y después de convirtió al protestantismo. Fue éste quien le animó para que publicara El Hobbit, una novela inicialmente creada para el público infantil pero que encontró una gran acogida entre los adultos.
Tras el éxito de El Hobbit, la editorial le pidió una secuela. Fue entonces cuando Tolkien escribió su obra maestra: El Señor de los Anillos. Pero Tolkien no se conformó con esto y escribió una gran cantidad de relatos que quedaron sin publicarse y que más tarde, tras su muerte, su hijo Christopher se encargó de recopilar y dar forma en El Silmarillion, un libro que cuenta la historia de la Tierra Media desde sus primeros días.
JRR era un amante de la mitología y se lamentaba de que Inglaterra no tuviese una como la que tenía la Grecia clásica. Por ello se encargó de crear una, para lo cual inventó multitud de idiomas, razas y relatos. Creó un nuevo estilo: lo que hoy conocemos como literatura fantástica. Después vendrían Dragones y Mazmorras, Las Crónicas de la Dragonlance, Reinos Olvidados o incluso Juego de Tronos, pero Tolkien fue el primero en imaginar un mundo nuevo, repleto elfos, enanos y guerreros, donde la magia jugaba un papel principal.
Tolkien hablaba latín, francés, alemán, inglés medio, inglés antiguo, finlandés, gótico, griego, italiano, noruego antiguo, español, galés y galés medieval. También tenía nociones de esperanto, danés, neerlandés, lombardo, noruego, ruso, serbio, sueco y antiguas formas del alemán moderno y eslovaco. Todos estos idiomas le ayudaron en la creación de multitud de lenguas para sus personajes. Sólo por nombrar algunas: Quenya, Sindarin, Adûnaic, Avarin, Doriathrin, Éntico, Ilkorin, Khuzdul, Lengua negra, Nandorin, Telerin o Valarin.
La literatura de Tolkien ha llegado a millones de personas y es la culpable del amor por la lectura de multitud de niños. Su obra ha sido adaptada al cine con tres películas de animación en 1977, 1978 y 1980 y dos sagas, una de El Señor de los Anillos y otra de El Hobbit, dirigidas por Peter Jackson y estrenadas en 2001, 2002 y 2003, y 2012, 2013 y 2014, respectivamente. Además, recientemente, Amazon compró los derechos para realizar una serie de televisión que cuente la historia anterior a El Señor de los Anillos.
Tolkien murió en 1973, a los 81 años de edad pero, como dice Gandalf al final de la historia:

El viaje no concluye aquí. La muerte es sólo otro sendero que recorreremos todos.

Y, verdaderamente, la existencia de Tolkien no acaba con su muerte. Su legado sigue presente y promete seguir enriqueciendo la cultura literaria de jóvenes y adultos durante mucho tiempo.

Imperator Caesar Cerverius



lunes, 1 de enero de 2018

LAS CRÓNICAS DE TABARNIA: EL IDIOMA, LA BANDERA Y EL TERRITORIO

LAS CRÓNICAS DE TABARNIA: EL IDIOMA, LA BANDERA Y EL TERRITORIO



No es un lugar fantástico, pero pertenece a la ficción. No es una obra de C.S. Lewis, pero se ha creado en 140 caracteres. No es una región en conflicto, pero está generando mucho debate. Es Tabarnia, una (ir)realidad territorial creada para hacer mofa y burla del proceso independentista y en la cual, los valedores de éste, han entrado a matar cual toro bravo. Pero vayamos por partes.
De la noche a la mañana, y a la luz de los datos obtenidos de las elecciones catalanas, apareció en Twitter un concepto: Tabarnia. Un nuevo territorio, creado a partir de algunas comarcas en Cataluña, y en las cuales Ciudadanos había salido victorioso. Esta región comprendía la ciudad de Barcelona, su área metropolitana y la franja de unión con la provincia de Tarragona. A saber, las comarcas de Tarragonés, Bajo Campo, Bajo Penedés, Alto Penedés, Garraf, Bajo Llobregat, Barcelonés, Vallés Oriental, Vallés Occidental y El Maresme. La creadora de este invento es una asociación cívica llamada Barcelona is not Catalonia (Barcelona no es Cataluña) y perfilan a esta singularidad como no independentista, contraria al Procés secesionista y partidaria de una escisión del resto de la comunidad autónoma. Alegan que la region es autosuficiente y quieren que sea bilingüe (realmente bilingüe).


Como todo lo que ocurre en internet, los acontecimientos se dispararon y no tardaron en aparecer una bandera y una idea: legalmente, y con la constitución en la mano, dicha región de Tabarnia podría escindirse de Cataluña y convertirse en la comunidad autónoma número 18. Los políticos afines a esta idea, se hicieron partícipes de la broma y compartieron en redes sociales su adscripción a la nueva región. Entonces, cuando todo estaba en el sumun, los independentistas estallaron y comenzaron a disparar razones por las que Tabarnia no debería hacerse realidad, como por ejemplo: que los territorios tenían que ser solidarios los unos con los otros con independencia de lo que aportan y reciben de la administración, que los derechos históricos invocados eran insuficientes para reclamar una escisión o que una decisión de tal envergadura debería ser tomada por toda Cataluña y no sólo por los habitantes de esa hipotética Tabarnia. Sin darse cuenta, ellos mismos habían caído en la trampa. Las mismas razones que esgrimían los unionistas en el proceso independentista, eran ahora munición de los secesionistas en la amenaza tabarnesa.
La broma, seguramente, seguirá unos días más y después se apagará, pero el conflicto catalán seguirá latente. Una población polarizada que hace suyo el “conmigo o contra mí”; un tejido social roto sin ningún costurero capaz a la vista, una administración central que hace oídos sordos a las inquietudes de más de dos millones de personas; un govern cesado, con parte en la cárcel y parte en fuga, que se obceca en llevar adelante un proyecto rupturista sin haber obtenido la mayoría en las urnas.
Por delante quedan días complicados en los que debe constituirse el Parlament, con el inconveniente de que parte de los cargos electos se encuentran fuera del país o entre rejas. Días en los que habrá que encarar negociaciones para formar gobierno con unos posibles socios que, actualmente, no se llevan muy bien. Y días que, si la cosa se alarga, habrá que empezar a sopesar repetir unas enésimas elecciones.
Sólo nos toca esperar, entre relatos fantásticos, que llegue un final en el que, como todo buen cuento, podamos ser felices y comer perdices.

Imperator Caesar Cerverius

jueves, 21 de diciembre de 2017

FACE IT: AÑO II


Dicen que lo difícil no es llegar, sino mantenerse.
La gente cambia, adquiere nuevos compromisos, comienza otros proyectos, tiene menos tiempo... Sin embargo, todos los integrantes de Face It hemos luchado y nos hemos esforzado por seguir aquí, informando sobre lo que ocurre en España y en el mundo, contando nuestra opinión de las cosas o recomendando un viaje, un libro o una película. Así es como hemos llegado al año II de nuestro blog.
Los casi 30 artículos publicados en esta segunda temporada nos han hecho superar los 100 posts.
Tras nuestro primer cumpleaños comenzamos hablando del grupo de moda en Japón, Baby Metal; os acercamos a la sabana africana proponiéndoos un safari por el Biopark; fuimos testigos, ya en enero, del pistoletazo de salida en las primarias del Partido Socialista y os contamos, a lo largo de todo el proceso, cómo este partido centenario se desangraba gota a gota.
Nos pusimos serios recordando la etapa convulsa de la transición y el 40 aniversario del atentado de la calle Atocha que terminó con cinco abogados laboralistas muertos. Contemplamos con sorpresa cómo Susana Díaz cruzaba Despeñaperros y se lanzaba a la pugna por la secretaría general del PSOE.
También ha sido un año difícil para Podemos, que tuvo su particular guerra fratricida entre Íñigo Errejón y Pablo Iglesias. Hablamos de Marine Le Pen y su partido de ultraderecha en unas elecciones francesas en las que Macrón salió victorioso.
Asistimos a la tercera (¿será esta vez la última?) dimisión de Esperanza Aguirre. Homenajeamos los 30 años del estreno de Star Wars y dimos un breve repaso a la saga.
Ante todo pronóstico, Pedro Sánchez volvió a ser elegido líder del PSOE.
Los últimos meses nos hemos visto envueltos por el conflicto independentista en Cataluña y aún está por ver cómo va a solucionarse.
De todo esto hemos hablado, en este segundo año de Face It, sobre lo acontecido en el mundo. Pero también hemos tocado temas atemporales como videojuegos de PC, la moda en los años ‘20, podcasts de historia, el sempiterno tema del fútbol o alguna que otra novela. También hemos fantaseado, con ayuda del cine y la televisión, con cómo habría podido ser la historia si algunos hechos hubiesen sido un poco diferentes.
Durante tres entregas (y puede que vengan más) analizamos los prodigios mostrados en las películas de ciencia-ficción y su cercanía, o no, a la realidad.
Durante el próximo año nos gustaría hablar de muchos temas: cine, viajes, literatura, televisión, deporte, música... Nuestro fanatismo por la historia nos hará acercarnos a hechos más o menos conocidos y relatároslos con carácter divulgativo.
Pero nuestra principal fuente de artículos siempre ha sido y será la actualidad. De ella nos serviremos para analizarla y daros nuestra opinión.
Escribir un artículo entraña el gasto de una buena cantidad de tiempo que implica recabar información, seleccionar lo más importante, redactar el texto, repasarlo varias veces para corregir errores y, finalmente, publicarlo. Es una experiencia costosa pero siempre satisfactoria. Cada post es un pedacito de nosotros mismos que compartimos con todos vosotros. Por todo ello, seguiremos trabajando para que Face It siga siendo lo que es: un blog para hablar de todo, con todos y para todos.
Imperator Caesar Cerverius

miércoles, 13 de diciembre de 2017

ESPERANDO EL SORTEO


Ya es diciembre. Luces navideñas en las calles, un frío que se ha hecho esperar y millones de españoles atentos a lo que pasará en el sorteo del próximo 21 de diciembre. 21, sí. Me refiero a las enésimas elecciones autonómicas en Cataluña. Sorteo porque cualquier cosa podría pasar.

Los sondeos apuntan a un triple empate entre ERC, C’s y Junts Per Catalunya.
Los republicanos, que llevan la delantera, están haciendo la campaña con su jefe de filas entre rejas. Oriol Junqueras, a diferencia de otros ex-consellers permanece en la cárcel por la Declaración Unilateral de Independencia. Su socio en el gobierno y número uno de la candidatura Junts Per Catalunya, Carles Puigdemont, tampoco está en España para la campaña, sino que sigue fugado en Bélgica. El molt honorable encabeza una lista en la que se diluye el Partit Demócrata De Catalunya (antes Convergencia), quizá para disimular la caída desde el pedestal de president.

Entre ellos dos se encuentra, en los sondeos, Inés Arrimadas. La líder de Ciudadanos en el parlament ya ha pasado esta (corta) legislatura como jefa de la oposición y ahora aspira a ser la primera mujer en convertirse en presidenta de la Generalitat.

Miquel Iceta, el bailarín, llega como cuarta fuerza política, al frente del PSC, ofreciéndose como un moderado capaz de aunar a todas las sensibilidades. De momento ya ha metido en su lista al ex-secretario general de Unió, Ramón Espadaler.

La conjunción de Pablo Iglesias y Ada Colau viene personificada por Xavier Domenech. Podemos no ha sabido (o no ha querido) explicar bien su posición con respecto al referéndum, la DUI y la aplicación del 155 y eso podría costarle votos tanto en Cataluña como en España. No obstante, su situación fuera de los dos grandes bloques (constitucionalistas e independentistas) podría convertirles en bisagra.

El PP de Xavier García Albiol poco tiene que hacer para superar sus penosos últimos resultados. Parece que su postura de fuerza frente al conflicto ha encontrado sus seguidores y podría mejorar su representación.

Y, por último, la CUP. Verdaderos garantes de la búsqueda de la independencia, parece que podrían ser los más perjudicados de todo lo ocurrido y perder hasta la mitad de sus escaños.

Una vez más, como en las últimas elecciones, el equilibrio de fuerzas estará muy ajustado. Los autodenominados “constitucionalistas” (C’s, PSC y PP) podrían dar el sorpasso al bloque independentista (ERC, Junts Per Cat. y CUP).

Las constantes incertidumbres en la antigua coalición a la hora de declarar la DUI, convocar elecciones, acatar el 155, etc. han hecho mella en la confianza de los socios. Y el hecho de que unos se pudran en la cárcel mientras otros se llenan la boca con chocolate belga, no lo mejora.

Pero, salga lo que salga de las urnas, no tendremos un panorama muy diferente al de hace seis meses. Además, una buena parte de la población ha sido convencida de que la independencia es posible y no se les puede ignorar.
Obviamente, no se les va a conceder la independencia, pero habrá que negociar otras formas de compensación para que podamos vivir en paz todos como buenos españoles.
La solución no es fácil.

El PSOE propone caminar hacia un estado federal pero, aunque no lo llamemos así, el estado de las autonomías ya lo es de facto. Sólo quedaría resolver un sistema de financiación que contentase a Cataluña, pero también al resto de CCAA. Por lo demás, pocas competencias se pueden ya transferir.

Un paso más agresivo sería caminar hacia un sistema confederal de estados mucho más independientes y unidos por un paraguas común español. Pero tal acción no es contemplada ni deseada por la inmensa mayoría de los españoles.

A los que coquetearon con la secesión les tocará, pues, aceptar permanecer en el Reino de España. Los que colgaron banderas en su balcón tendrán que perdonar y hacer cesiones para dar el procés por cerrado. Sólo de esta forma, con el común acuerdo de ambas partes, podremos convivir en paz y armonía otros tantos siglos como los que llevamos a nuestras espaldas.

                                                                                                                                    Imperator Caesar Cerverius

lunes, 23 de octubre de 2017

DESAYUNO CON DIAMANTES


Para esta entrada apenas voy a escribir yo, pero quiero pasaros un texto de la novela de Truman Capote, Desayuno en Tiffany´s o también más comúnmente conocida como Desayuno con diamantes.  Muchos y muchas son fieles seguidores de la película protagonizada por Audrey Hepburn basada en el libro, yo misma, sin duda una de mis películas favoritas; sin embargo, no ha sido hasta leer el libro, que no he comprendido la profundidad y complejidad del personaje protagonista Holly Golightly, no he podido evitar sentirme identificada con el mismo, por eso quiero pasaros estas líneas de esta formidable novela, cuya lectura recomiendo a todos.  
“Seguía con el gato en sus brazos.
-Pobre desgraciado- dijo, haciéndole cosquillas en la cabeza-, pobre desgraciado que ni siquiera tiene nombre. Es un poco fastidioso eso de que no tenga nombre. Pero no tengo ningún derecho a ponérselo: tendrá que esperar a ser el gato de alguien. Nos encontramos un día junto al río, pero ninguno de los dos le pertenece al otro. Él es independiente, y yo también. No quiero poseer nada hasta que encuentre un lugar en donde yo esté en mi lugar y las cosas estén en el suyo. Todavía no estoy segura de dónde está ese lugar. Pero sé qué aspecto tiene. -Sonrió, y dejó caer el gato al suelo-. Es como Tiffany´s- dijo-. Y no creas que me muero por las joyas. Los diamantes sí. Pero llevar diamantes sin haber cumplido los cuarenta es una horterada; y entonces todavía resulta peligroso. Sólo quedan bien cuando los llevan mujeres verdaderamente viejas. Maria Ouspenskaya. Arrugas y huesos, canas y diamantes: me muero de ganas de que llegue ese momento. Pero no es eso lo que me vuelve loca de Tiffany´s. Oye, ¿sabes esos días en los que te viene la malea?
- ¿Algo así como cuando sietes morriña?
- No –dijo lentamente-. No, la morriña te viene porque has engordado o porque llueve muchos días seguidos. Te quedas triste, pero nada más. Pero la malea es horrible. Te entra miedo y te pones a sudar horrores, pero no sabes de qué tienes miedo. Sólo que va a pasar alguna cosa mala, pero no sabes cuál. ¿Has tenido esa sensación?
- Muy a menudo. Hay quienes lo llaman agnst.
- De acuerdo. Angst. Pero ¿cómo le pones remedio?
- No sé, a veces ayuda una copa.
- Ya lo he probado. También he probado con aspirinas. Rusty opina que tendría que fumar marihuana, y lo hice, una temporada, pero sólo me entra la risa tonta. He comprobado que lo que mejor me sienta es tomar un taxi e ir a Tiffany´s. Me calma de golpe, ese silencio, esa atmósfera tan arrogante; en un sitio así no, podría ocurrirte nada malo, sería imposible, en medio de todos esos hombres con los trajes tan elegantes, y ese encantador aroma a plata y a billetero de cocodrilo. Si encontrase un lugar de la vida real en donde me sintiera como me siento en Tiffany´s, me compraría unos cuantos muebles y le pondría nombre al gato.”

CAPOTE T., Desayuno en Tiffany´s.  Anagrama Ed, Barcelona, 1997 pp. 39-40.

lunes, 2 de octubre de 2017

LA HISTORIA TAL Y COMO NO TE LA CONTARON


El estado actual de las cosas viene definido por el devenir de la historia. Pero, ¿y si la historia fuera diferente a como la conocemos?
A lo largo del tiempo se han vivido varios puntos de inflexión en los que, de variar ligeramente el resultado de alguna batalla o descubrimiento, podríamos encontrarnos con un futuro muy diferente.
El cine y la televisión han explorado en películas y series algunos de estos presentes alternativos.
C.S.A (Confederate States of America) (Kevin Willmott, 2004)
Entre 1861 y 1865, unos jóvenes Estados Unidos de América vivieron una guerra civil entre el Norte y el Sur. Factores económicos, ideológicos y relacionados con la esclavitud hicieron que algunos estados quisieran secesionarse y crear los Estados Confederados de América. Tras cinco años de guerra fratricida, la Unión se impuso.
C.S.A (Confederate States of America) nos sitúa en un presente en el que los confederados consiguieron vencer y se hicieron con el control de toda la nación. Jefferson Davis se estableció en la Casa Blanca y la bandera con la cruz de San Andrés ondeó en lo más alto. El presidente Lincoln intentó huir a Canadá pero fue capturado. En el siglo XXI, la esclavitud sigue vigente en el país. Diversos spots publicitarios hacen referencia a ella, tratando a los negros como una propiedad, y el ambiente que se respira es mucho más conservador.
Pero, ¿qué posibilidades reales hubo de producirse esta situación? Para empezar, el Sur nunca tuvo mucha capacidad de una victoria “total”. Sus expectativas residían en aguantar el acoso del Norte hasta ser reconocidos internacionalmente por otras potencias. Además, la Confederación no buscaba obtener el control de la Unión, sino separarse de ella.
Por todo esto, el marco que muestra la película es bastante inverosímil.
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The man in the high castle (Amazon, 2015)
Tras la Segunda Guerra Mundial, las potencias derrotadas del eje tuvieron que volver a sus antiguas fronteras y, en ocasiones, perder algunos territorios como compensación de guerra.
Esta serie de televisión, producida por Amazon y basada en el libro homónimo de Philip K. Dick, nos sitúa en un mundo en el que los nazis vencieron. Estados unidos está, hoy en día, dividido en dos. Los estados centrales y de la costa este están controlados por Alemania y forma parte del  “Greater Nazi Reich” (Mayor Imperio Nazi). Los estados de la costa oeste están gobernados por Japón, como los “Japanese Pacific States” (Estados Japoneses del Pacífico). Una franja divide al país de norte a sur en dos y es una zona neutral. En los dos territorios se vive en unas condiciones muy similares a la de los países que los gobiernan. Una fuerte tradición en el sector nipón y un estado policial en el sector germano. Incluso entre las dos regiones, en teoría aliadas, se tiene una gran desconfianza de sus vecinos.
Esta situación también es bastante increíble. Por un lado, Japón tenía pocas (si no, nulas) posibilidades de vencer a los Estados Unidos. Aun obviando las armas nucleares, el poderío económico y militar americano era muy superior al nipón. Las esperanzas orientales eran aguantar las hostilidades yanquis hasta conseguir negociar una posición que les permitiera mantener su imperio, nunca “vencerles”. El embargo (sobre todo con el petróleo) al que estaba sometido el país del sol naciente ponía fecha de caducidad a esa guerra. Además, aun en el caso de victoria japonesa, la invasión de Estados Unidos es del todo increíble. Tanto por su capacidad de defensa como por el inmenso océano que se planta entre las dos naciones.
Por el otro lado, si bien una victoria alemana fue algo un poco más probable que la japonesa (a nivel europeo), la invasión de América desde el viejo continente es igual de improbable.
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El Ministerio del Tiempo (Onza Partners, Cliffhanger y TVE, 2015)
La Grande y Felicísima Armada (rebautizada por los ingleses, para ridiculizarla, como La Armada Invencible), fue una gran flota que luchó en la Guerra Anglo-Española en 1588 y cuyo objetivo era la invasión de Inglaterra. Las muy adversas condiciones meteorológicas hicieron que una buena parte de las naves naufragaran. Este fracaso alargó la contienda hasta 1604.
El último capítulo de la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo nos presenta un Felipe II atormentado por la derrota de la empresa. El monarca decide, contraviniendo todas las normas del ministerio, usar las puertas del tiempo para revertir el resultado. No contento con ello, henchido de poder, se nombra “Rey del mundo y del tiempo” y decide intervenir en otros importantes reveses históricos. El panorama que podemos ver en el siglo XXI es una España que conserva sus posesiones en ultramar y un imperio en el que sigue sin ponerse el sol. Pero, además, en esta “nueva España”, la Inquisición sigue vigente y nos encontramos un país mucho más triste y conservador que el actual, con una férrea disciplina.
Si bien, en la historia real, la Armada Invencible pudo tener un desenlace diferente al que tuvo y el resto de guerras perdidas pudieron terminar con victoria, algunos de los detalles que se plantean en la serie no son, a la larga, perdurables (a no ser que, como en la ficción, se utilice constantemente el tiempo para cambiar los detalles por capricho). Las revueltas coloniales en Hispanoamérica podrían haberse retrasado, pero habrían terminado triunfando y obteniendo su independencia. De la misma manera, la Inquisición, tarde o temprano, tendría que terminar desapareciendo. Ya fuera por decisión de los gobernantes de turno o por el clamor de un pueblo que no aguantaría más sus atropellos.
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Viva la República (Jaume Grau, 2008)
El tratado de no intervención fue un pacto firmado por las democracias europeas para no intervenir en la guerra civil española. No obstante, el bando sublevado recibió el apoyo de Alemania e Italia, mientras que la República recibió ayuda en forma de material y armamento por parte de la Unión Soviética. Este pacto fue uno de los detalles más importantes que llevaron a la victoria rebelde.
Viva la República es un falso documental que simula que el bando republicano consiguió ganar la guerra. La premisa sobre la que se soporta la cinta es que la contienda se alargó tanto que se desencadenó la Segunda Guerra Mundial, solapándose los dos conflictos. Hitler, tras ocupar Francia, continuó hacia España, llegando más allá de Madrid. Las potencias aliadas no tuvieron otro remedio que intervenir y se lanzó una operación ofensiva desde Gibraltar. Al finalizar la guerra, la república se sumó al bando vencedor y se restituyó la democracia en la península. Sin los años de dictadura de por medio, la España del siglo XXI es mucho más avanzada y abierta, contando con un Presidente de la República, José María Aznar, y un Presidente de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
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De todas las situaciones alternativas que hemos analizado, ésta última es la que más cerca estuvo de producirse. Ciertamente, el Presidente de Gobierno, Juan Negrín, buscó por activa y por pasiva la intervención internacional y fue un fiel defensor de resistir hasta el estallido de la guerra en Europa (que se veía de forma inminente).
Sea como fuere, la historia es la que es y de nada vale la pena lamentarse. Somos lo que somos y, quién sabe, si podríamos estar mucho peor con un simple cambio del pasado. No obstante, para los amantes de los presentes alternativos, pueden echarle un vistazo a la serie de televisión Salto al infinito (FOX, 1995) en la que los protagonistas van viajando entre mundos paralelos con cambios históricos importantes. De esa manera podemos encontrar mundos en los que la URRS prevaleció, o en los que Estados Unidos es una monarquía.

Imperator Caesar Cerverius