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sábado, 5 de marzo de 2016

ATRÉVETE A VIAJAR... PARÍS


París, La Ciudad de la Luz, La Ciudad del Amor. Un destino obligado para cualquier amante de los viajes.
A París llegaréis, por norma general, en avión (aunque las conexiones de bus, tren y carreteras, para usar vehículo propio, son inmejorables). Hay tres aeropuertos en las inmediaciones de París: Charles de Gaulle, Orly y Beauvais. En el caso de los dos primeros, podéis serviros de tren o autobús para llegar a la ciudad. Si llegáis a Beauvais, existe una lanzadera que hace el trayecto hasta la urbe por 17 euros. Hay varias compañías aéreas low-cost que operan con la capital de Francia, así que, con antelación y exceptuando fechas señaladas, se puede obtener un buen precio en los billetes.
El hospedaje es, como en la mayoría de las ciudades, más barato cuanto más alejado esté del Centro. París posee una red de metro óptima, de manera que recomiendo salir del meollo y aprovechar este medio de transporte. El ahorro será considerable. El precio del hospedaje también varía en función de las necesidades del huésped. Sirva como ejemplo que un hotel de tres estrellas de la compañía Ibis, con baño privado en la habitación y desayuno incluido puede salir por 60 euros (habitación doble para dos personas) en el residencial barrio de Montparnasse (a 20 minutos del centro de la ciudad). Recomiendo encarecidamente un hotel con desayuno incluido ya que, un café con bollo, en cualquier cafetería, puede alcanzar los 8 euros.

Y, hablando de comida, comer en París no es excesivamente caro, pero sí más que en España. Para bolsillos más ajustados, sabed que McDonald's tiene precios similares a los de nuestro país. Además, en el Barrio Latino (cercano a La Sorbona) podemos encontrar restaurantes que ofertan menús que constan de entrante, plato principal y postre por un precio entre 12 y 18 euros. Podéis pedir, sin ninguna vergüenza, agua del grifo; está perfectamente aceptado. En el Barrio Latino también encontraréis puestos de crepes y kebabs.
Si el idioma es un impedimento para vosotros, perded el miedo. En el caso de que no habléis francés, podréis haceros entender en inglés en cualquier restaurante o punto de interés. Incluso encontraréis un buen número de gente que hable castellano.

En lo referente a monumentos, podéis ver, sin pagar ni un euro, multitud de edificios, jardines, parques y esculturas. Tan sólo tenéis que pasear por las calles de la ciudad. Si queréis empaparos de los museos y palacios, lo mejor es que compréis el París Museum Pass. Con él tendréis acceso a la mayoría de monumentos importantes (como el Louvre, el Museo del Ejército, la Tumba de Napoleón, Orsay, el Palacio de Versalles, el Arco del Triunfo...). Además, con él os libraréis de hacer cola y podréis entrar directamente por una entrada preferente. Según los días que os interese, podéis sacar el pase para 2, 4 ó 6 días (por 48, 62 y 74 euros). El pase se vende en muchos kioskos. Si sois ciudadanos de la Unión Europea menores de 26 años, no os molestéis, podréis entrar gratis a todos esos monumentos presentando simplemente el DNI. Como visitas imperdonables os nombraré el Museo del Louvre (donde encontraréis, entre muchísimas otras obras, La Mona Lisa de Leonardo Da Vinci), el Palacio de Versalles (residencia de los reyes de Francia) y la catedral de Notre Dame. No incluido en el pase, pero igualmente necesaria es la subida a la Torre Eiffel. Si no queréis estar durante horas en la fila, reservad vuestra entrada por internet. El Museo de Ciencias Naturales (también excluida del pase) es una joya para cualquier amante de esa temática.
Para llegar a Versalles, a las afueras de París, deberéis tomar la red de trenes RER. Red que también tendréis que utilizar para llegar a Eurodisney. Con una entrada de 75 euros, os recomiendo estar en cuanto abran para poder aprovechar el día lo máximo posible. El parque es un lugar mágico tanto para niños como para adultos. Por un precio un poco mayor se puede visitar también Walt Disney Studios, más dedicado al cine y anexo al otro parque. Mi consejo es que, si sólo vais a visitar un día, os conforméis con el parque principal. Si no, os faltará tiempo. También existen bonos para dos días, si estáis interesados.

Por último, recomendaros el viaje en Bateaux, un crucero por el río Sena con magníficas vistas y comentarios de un guía en castellano. La experiencia cuesta unos 15 euros.
Ante todo, os aconsejo calzado cómodo y patear, patear y patear. Recorred las calles de París, mezclaros con la gente y trascended más allá del bullicio turístico. Tomaros una crep en el bohemio barrio de Montmatre, sentaros a admirar las vistas de la ciudad desde la cuesta del Sacré Coeur y cenad un bocadillo, bajo las estrellas, en la plaza de Notre Dame. Será un viaje que nunca olvidaréis.
Imperator Caesar Cerverius

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Sumisión, de Michel Houellebecq



Houellebecq podría ser la encarnación de los tópicos generalizados sobre el carácter francés que tenemos en la cabeza. Irreverente, azote de todo aquello que huela a políticamente correcto, egocéntrico, narcisista, con un cierto punto desagradable y siempre dispuesto a restregarte su superioridad intelectual como si te abofetearan con un pescado en la cara. Y que no falte su punto machista. Incluso fue acusado de islamofobia por sus detractores a raíz de algunos pasajes de su novela Plataforma, quienes lo llevaron a juicio del que salió absuelto al considerar la sentencia que en un Estado laico es legítima la crítica a una religión. Es polémico, muy polémico. Y disfruta con ello, porque huye de las clásicas etiquetas literarias. Nacido para provocar.
El tema del Islam es el eje en el que fundamenta su último trabajo, Sumisión, una novela de política-ficción que sitúa la acción en el año 2022 en Francia. En ese punto, los partidos tradicionales han sucumbido al auge del Frente Nacional y a una nueva formación que crece de forma espectacular y encuentra apoyos masivos, incluso entre el socialismo, como es el Partido de la Hermandad Musulmana que consigue hacerse con el gobierno francés, presidido por Mohammed Ben Abbes. Con este telón de fondo encontramos la turbada y gris vida de un profesor de la Sorbona hastiado de su trabajo, de sus relaciones personales, familiares y profesionales y también de su idoneidad como docente, cuestionando en todo momento la calidad de su tesis doctoral basada en la biografía del escritor francés Joris-Karl Huysmans.
El protagonista se convierte en un espectador en primera persona de los rápidos cambios sociales en Francia, como la marcha de casi la totalidad de la población judía o en la vida universitaria parisina, observando el proceso de transformación de la característica laicidad francesa hacia una total islamización en el ámbito educativo incluyendo la llegada de grandes cantidades de dinero procedente de Qatar o Bahréin y la consecuente conversión de algunos de sus profesores, pero también a nivel socioeconómico y político.
Literariamente, puede que no sea la obra más trabajada por Houellebecq ni la mejor de sus producciones, aunque la narrativa es ágil y presenta una estructuración realmente notable. Pero Sumisión ha resultado ser un trabajo muy exitoso para la crítica especializada y para el público generalista tanto en Francia como fuera de sus fronteras durante este 2015 –convirtiéndose en uno de los libros de mayor éxito en toda Europa-, porque de forma bastante sutil, pero con enormes cargas de profundidad, dispara toda su munición hacia las instituciones políticas galas, al socialismo francés, a la educación laica, pero también a la propia naturaleza moral e intelectual del ser humano y su filosofía nihilista del siglo XXI mediante una futura islamización gubernamental en Francia a través de las urnas con el consecuente fracaso y marginación de las fuerzas políticas tradicionales. Por tanto, no es un libro cuya lectura resulta ligera, puesto que da pie a múltiples reflexiones, dobles lecturas y análisis pormenorizados. Houellebecq, con su imagen de provocador antisistema y en contra de todo lo establecido, pone el dedo en la llaga con la atmósfera que envuelve su trabajo al focalizar los acontecimientos en una nación sumida en la alarma y en la conmoción que ha sufrido en 2015 atentados tan trágicos como el asalto armado a la redacción de la revista satírica Charlie Hebdo –en una de esas tristes ironías de la vida, Sumisión llegó a las librerías galas el mismo día-, y posteriormente con los sucesos terroristas de París en noviembre de este mismo año.
Houellebecq, M., Sumisión, Anagrama, Barcelona, 2015, traducción de Joan Riambau.


                                                                                                   - OLOF.